Sánchez confía en Gobernar a pesar de su temor a la derecha

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta la jornada electoral de este 28 de abril convencido de que el PSOE será la fuerza más votada, como han previsto todas las encuestas. Eso sí, no ha dejado de insistir en el peligro real de que la derecha consiga arrebatarle su sitio en la Moncloa.

Éstas son las terceras elecciones generales en las que Sánchez concurre como candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno. En las dos citas anteriores en 2015 y 2016, cosechó los peores resultados históricos para su formación, que se hundió hasta los 90 y 85 diputados en el Congreso, respectivamente. La jornada del 26 de junio de 2016 resultó pese a todo mejor de lo esperado, al no cumplirse el vaticinio del ‘sorpasso’ de Podemos, anticipado por numerosos sondeos.

Las encuestas le son ahora mucho más favorables a Sánchez, con un porcentaje de voto de en torno al 30 por ciento y horquillas de escaños que oscilan entre los 116 y los 139 escaños. Para los socialistas, todo lo que sea superar los 110 asientos en el Congreso que consiguió Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 será un buen resultado. Llegar a los 130, un gran logro, teniendo en cuenta que Mariano Rajoy, ya con Ciudadanos y Podemos en el Parlamento, tuvo 137 escaños en 2016. Con la irrupción de una nueva fuerza como Vox, el voto estaría aún más fragmentado.

Pero una cosa es ganar y otra gobernar. «Podemos ganar y amanecer con un gobierno de derechas», ha advertido Sánchez en sus últimos mítines de la campaña, trasladando la tendencia ascendente de Vox en los sondeos internos que maneja el partido y que no favorecen a PP y Ciudadanos.

EL PSOE ES CONSCIENTE DE LA MEJORÍA DE PODEMOS

No obstante, en el entorno del presidente y en la cúpula del partido consideran muy abierto el escenario en la derecha y ven muy difícil hacer una proyección del porcentaje de voto en escaños. Todo dependerá del apoyo que finalmente recabe en las urnas Vox, y esto es lo más complicado de predecir.

Apenas alguna encuesta, como el ‘tracking’ de IMOP Insights para El Confidencial, pronostica la posibilidad de que el PSOE alcance la mayoría absoluta (176 escaños) con Unidas Podemos, Compromís y PNV.

Los sondeos internos que manejan en Ferraz muestran una leve mejoría de Podemos tras la participación de su líder, Pablo Iglesias, en los debates, pero en cualquier caso la formación se ha quedado estabilizada en torno al 13 por ciento de los apoyos, según las fuentes consultadas por Europa Press.

LA SUMA IDEAL

La suma con Podemos, Compromís y PNV es con la que sueñan los socialistas porque les permitiría gobernar en solitario. Con los de Pablo Iglesias reducidos en el entorno de 30 o 40 escaños, en la cúpula del PSOE sostienen que los ‘morados’ no estarán en condiciones de exigir gobernar en coalición, sólo podrán pactar un programa de gobierno. Otra cosa sería que Unidas Podemos alcanzara, contra todo pronóstico, 60 o más escaños.

A lo largo de toda la campaña, Sánchez no ha parado de repetir que aspira a formar un Gobierno con miembros del PSOE e independientes de reconocido prestigio, incluso ha avanzado que su intención es que muchos de los ministros de su actual gabinete repitan.

Pero no ha avanzado su política de pactos, que quedará determinada por el resultado que unos y otros consigan. Si el sueño de sumar sólo con Unidas Podemos, Compromís y PNV no se cumple, y tampoco logran mayoría PP, Ciudadanos y Vox, el PSOE no ha cerrado la puerta a otras opciones, como la opción de pactar la investidura con Ciudadanos, si la suma diese, o alcanzar la mayoría absoluta contando con los independentistas catalanes.

MEJOR CIUDADANOS QUE LOS INDEPENDENTISTAS

Entre esos dos escenarios -que sólo se abrirían si PP, Ciudadanos y Vox no sumasen juntos– para el PSOE es preferible sacar adelante una investidura del presidente del Gobierno con el apoyo de Ciudadanos que con los independentistas, como verbalizó en una entrevista el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

Si la formación de gobierno dependiera de los votos de los independentistas, en el entorno del presidente se muestran pesimistas y creen que España se vería abocada a la repetición de elecciones. «Si no conseguimos acordar siquiera un marco de diálogo, ¿cómo vamos a pactar una investidura?», arguyen en relación con la frustrada negociación sobre la mesa de partidos extraparlamentaria coordinada por un relator.

Este jueves, el jefe del Ejecutivo abundaba en la misma línea en una entrevista en la Cadena Ser y admitía que no quiere que la gobernabilidad de España «descanse en los partidos independentistas», porque «no son de fiar».

Con el objetivo de lograr el mayor número de escaños posibles para no depender en exceso de ninguna otra formación, el PSOE ha hecho una campaña basada en alentar el miedo al Gobierno tripartito de derechas con PP, Ciudadanos y la «ultraderecha» de Vox y a presentarse como el único partido capaz de frenar a este bloque que representa la «involución».

Sánchez incluso ha llegado a venderse como el mal menor ante aquellos indecisos o abstencionistas a los que no convence ningún candidato. «Puede que haya incluso quienes al verme piensen ‘pues éste no me parece el mejor candidato, pero visto lo visto y escuchado lo escuchado es el único que tiene un proyecto cabal, sensato y moderado'» para el futuro de España, ha reiterado en muchas de sus intervenciones de estos 15 días de campaña.

A POR EL VOTO URBANO Y DE LOS INDECISOS

Con los otros partidos pugnando por los escaños que el PSOE deje libres en la España interior, la campaña socialista se ha centrado en ir a por el voto urbano y de los indecisos, toda vez que Sánchez se recorrió prácticamente España entera en la precampaña, aprovechando su agenda como presidente para organizar horas más tarde actos de partidos en muchos de los lugares que visitaba.

El PSOE ha desarrollado una campaña de actos medianos, pensada para entre 1.000 y 2.000 personas, si bien en el último tramo de la campaña apretó un poco y movilizó a alrededor de 4.000 personas tanto en Gijón como en Barcelona, y 6.000 en el cierre de la campaña en Valencia.

Casado apela al voto útil para ser la alternativa al PSOE

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El líder del PP, Pablo Casado, se aferra a la remontada final para llegar al Palacio de la Moncloa en las elecciones generales de este domingo, tras una campaña marcada por la pugna con Ciudadanos (Cs) por liderar el espacio de centro-derecha y frenar el ascenso de Vox que recogen las encuestas.

Fuentes del partido creen que el papel jugado en los debates electorales y su insistente apelación al voto útil al PP como única fórmula para poder echar a Pedro Sánchez ha ayudado a convencer a muchos indecisos y esperan poder reeditar la ‘vía andaluza’ que les llevó a conquistar el Gobierno de la Junta.

Durante estos 15 días, Casado ha recorrido más de 15.000 kilómetros y ha visitado todas las comunidades autónomas, una intensa agenda de actos en los que ha apelado con insistencia a exvotantes que apostaron por Cs hace tres años y a los «avergonzados» y «desengañados» con Pedro Sánchez. También ha buscado cortar las fugas de voto a Vox presentando al PP como un proyecto «renovado», «sin complejos» y que garantiza la unidad de España.

«A esos simpatizantes de Vox y Cs les digo que, a lo mejor votando a Vox y Cs le están haciendo un favor a Pedro Sánchez, Podemos o los partidos nacionalistas», avisó Casado en la jornada de cierre de la campaña, donde dio un paso más porque por primera vez abrió la puerta a entrar en el Gobierno al partido que lidera Santiago Abascal.

Ese ofrecimiento a Vox, que sorprendió a muchos cargos del Partido Popular, se produce en un momento en que los propios trackings internos del PP recogen el ascenso del partido de Santiago Abascal en la recta final de campaña -este jueves en Valencia reunió a más de 5.000 personas-.

LOS FICHAJES DE Cs Y VOX

La recta final del partido ha estado marcada por la convulsión interna que ha provocado en las filas del PP el fichaje por Ciudadanos del expresidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido, al que Casado había situado como número cuatro en la lista de su partido a las europeas tras elegir a Isabel Díaz Ayuso a la Comunidad de Madrid. A eso se ha sumado el goteo de fugas a Vox, como los madrileños Iñigo Henríquez y Fernando Martínez Vidal, la murciana Lourdes Méndez o el valenciano Ignacio Gil Lázaro.

En Génova no han ocultado su malestar ante ese intento de Albert Rivera por golpear a Casado, algo que, según subrayan, se ha visto tanto en sus ataques directos en los debates electorales en RTVE y Atresmedia como en sus fichajes de miembros del PP. Sin embargo, en las filas ‘populares’ creen que esos movimientos en realidad «retratan» al presidente de Cs como un líder «poco fiable».

Pese a la hostilidad desatada por Rivera -al fichaje de Garrido se suma también el del expresidente balear José Ramón Bauzá– , fuentes próximas a Casado confían en que PP, Cs y Vox puedan sumar y reeditar la llamada ‘vía andaluza’ que permitió a Juanma Moreno ser investido presidente en Andalucía después de 36 años de Gobierno socialista.

EL PP PUEDE TOCAR SUELO

Los ‘populares’, que creen que la campaña les ha servido para convencer a una bolsa importante de indecisos, esperan llegar a los cien escaños en las elecciones generales de este domingo y al 23% de los votos, un porcentaje que estaría por debajo del suelo de Manuel Fraga, que logró en junio de 1986 el 25,9% y 105 escaños.

En el PP hay división de opiniones sobre la fuerza que puede lograr Vox. Algunas fuentes no descartan que pueda superar los 60 diputados y resumen este fenómeno así: «puede ser el Podemos de hace cuatro años»; otros miembros del PP, sin embargo, ponen su techo en torno a 40 escaños y dudan que pueda producirse ‘sorpasso’ de Vox a Ciudadanos.

En cualquier caso, el PP da por sentado que, aunque sufra un revés electoral este domingo, seguirá siendo la fuerza hegemónica del centro-derecha. De hecho, se aferra al voto oculto que, según argumenta, siempre ha tenido en sus filas y que en junio de 2016 llevó a Mariano Rajoy a lograr 137 escaños frente a los 85 del PSOE pese a que las encuestas hablaban de un cuádruple empate.

LA CAMPAÑA SE ABRIÓ CON LOS ‘ESCRACHES’

La campaña estuvo marcada la primera semana por los boicots y el acoso a los partidos constitucionalistas, como el escrache a Cayetana Álvarez de Toledo en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), el acoso a Albert Rivera en la localidad guipúzcoana de Rentería o los altercados en Bilbao por un acto de Vox que terminó con varios detenidos. Casado cargó duramente contra Sánchez por la pasividad de su gobierno ante esos actos.

En todos sus actos, Casado ha alertado de que el PP es el que puede garantizar la unidad de España y que si Sánchez se mantiene en Moncloa «revalidará» su acuerdo con «independentistas, batasunos y comunistas», buscará indultar a los presos independentistas que están siendo juzgados por el 1-O y accederá a negociar un referéndum.

En alguno de sus mítines incluso ha elevado el tono acusando al jefe del Ejecutivo de estar «patrocinando la sedición» (en Valladolid), de «sentarse a negociar con los terroristas de Bildu» (en Málaga) y de «blanquear el terrorismo y el separatismo» por «un puñado de escaños», como le espetó en el debate de Atresmedia. En Murcia, el penúltimo día de campaña, fue más contundente y afirmó que Sánchez está «negociando la independencia».

En la recta final de campaña, en un acto en Barcelona con Álvarez de Toledo, anunció que si gobierna activará de inmediato la aplicación del artículo 155 de la Constitución alegando que si no cumple con la legalidad estaría «prevaricando». A su entender, Cataluña «no merece el abandono cómplice de la legalidad» como está haciendo Sánchez por un «puñado de escaños». El himno de España ha puesto broche final a casi todos sus mitines de campaña.

VE LA RECESIÓN ECONÓMICA «EN CAMINO»

Aparte de la unidad territorial, la experiencia de gestión del PP en materia económica ha sido su segundo pilar de campaña. De hecho, ha alertado de que Pedro Sánchez es un «Zapatero bis» que «oculta» los indicadores económicos que ya recogen las «luces rojas» que se ciernen sobre la economía española.

Casado ha puesto en valor la experiencia de gestión del PP, presumiendo de la creación de empleo que lograron tanto José María Aznar como Mariano Rajoy, y ha pedido el voto para el PP frente a la «inexperiencia» de sus rivales del centro-derecha en un momento en el que la recesión está «en camino». Además se ha presentado como el candidato de las «clases medias» y la «España que madruga» y ha enmarcado en ese contexto su «revolución fiscal» de bajada de impuestos.

A POR LOS VOTOS DE LA ESPAÑA VACÍA

Consciente de que alrededor de na veintena de provincias pequeñas, que reparten menos de seis escaños cada una, pueden decidir las elecciones, el líder del PP ha dedicado buena parte de la campaña a recorrer la ‘España vacía’. Con ese objetivo, se ha subido a un tractor en Matadeón de los Oteros (León), el pueblo de su padre; ha visitado una explotación ganadera en Menseses de los Campos (Valladolid) o ha acudido a una quesería en Torralba de Calatrava (Ciudad Real).

El Partido Popular ha compatibilizado esta campaña rural con las nuevas tecnologías y la potenciación de las redes sociales. Así, ha lanzando campañas como la de la agencia ‘Falcon Viajes’, a escasos metros de la sede socialista de Ferraz para denunciar el uso del avión oficial que realiza Pedro Sánchez.

Rivera, una campaña contra Sánchez y los independentistas

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El líder de Ciudadanos y candidato a la Presidencia del Gobierno, Albert Rivera, busca superar al PP en las elecciones generales de este domingo tras una campaña centrada en atacar al candidato del PSOE, Pedro Sánchez, advirtiendo de que pretende pactar con los partidos independentistas y nacionalistas.

La campaña electoral de Cs ha girado en torno a la idea de que, después del 28 de abril, solo hay dos opciones: o gobierna Sánchez junto a Podemos y con el apoyo partidos como ERC, el PDeCAT, el PNV o Bildu, o gobierna la formación naranja junto al PP para no dar «ni agua» al nacionalismo.

Ese fue el escenario que dibujó la Ejecutiva de Ciudadanos a mediados de febrero, tras la convocatoria de elecciones anticipadas, al negarse a pactar con el PSOE, y que luego confirmó Rivera al proponer al PP un futuro Ejecutivo de coalición.

Durante un tiempo, el candidato de Cs insistió en que lo importante no era cuántos escaños consiguiera su partido y cuántos el PP, porque el objetivo era poder sumar una mayoría alternativa a la que pueda encabezar el presidente del Gobierno.

LOS DEBATES, PUNTO DE INFLEXIÓN

Sin embargo, la situación cambió a comienzos de esta semana a raíz de los debates electorales, de los que Rivera salió muy satisfecho por el papel protagonista que tuvo y que, según la formación naranja, provocó un aumento de su apoyo electoral.

Es por eso que en los últimos días de la campaña, ha repetido el mensaje de que hay un empate entre el PP y Ciudadanos en las encuestas y que, por lo tanto, tiene opciones de encabezar un Gobierno.

Además, a lo largo de estos quince días, el líder de la formación naranja ha hecho varios llamamientos a los electores indecisos y ha animado a la participación en los comicios, consciente de que si esta es baja, le podría perjudicar.

«Ciudadanos va a dar la campanada», aseguraba Rivera estos últimos días, evocando los buenos resultados de su partido en las últimas elecciones autonómicas en Cataluña y Andalucía. Eso sí, a continuación advertía de que la diferencia entre el bloque de Sánchez y el de sus oponentes por la derecha iba a ser de solo unos pocos escaños.

NO DA PROTAGONISMO A VOX

Ciudadanos siempre ha dado por sentado que dentro de su bloque estaría Vox, no formando parte del Gobierno pero sí apoyando la investidura de Casado o de Rivera para sacar a Sánchez de la Moncloa.

Aun así, el candidato ‘naranja’ ha evitado en todo momento mencionar al partido ultraconservador y ha tratado de ignorarlo. Lo que sí ha hecho es marcar distancias con ellos en aspectos como su postura sobre el colectivo LGTBI, su intención de subir el IRPF a los mileuristas o la propuesta de Santiago Abascal sobre tener armas en casa para autodefensa.

El discurso de Rivera en esta campaña ha consistido en presentar a Sánchez como un político «sin escrúpulos» y «capaz de cualquier cosa» por mantenerse en el poder, como permitir que Podemos dispare los impuestos o hacer todo tipo de concesiones a las fuerzas independentistas y nacionalistas.

Desde transferir más competencias a la Generalitat de Cataluña a abrirse a un referéndum de autodeterminación, pasando por la concesión de indultos a los políticos que sean condenados por el proceso independentista.

SÁNCHEZ COMO «PELIGRO PÚBLICO»

Por estos motivos, Rivera sostiene que el candidato del PSOE es un «peligro público» y que echarle de la Moncloa es una «emergencia nacional». Además, lo ha descrito como un político «sectario» que promueve la división y la polarización.

El enfrentamiento entre ambos se vio claramente en los debates electorales, que permitieron a Rivera interpelar al presidente socialista sobre el supuesto plagio de su tesis doctoral, los casos de corrupción del PSOE o los posibles indultos a los separatistas.

Durante los días en que Rivera se dedicó a prepararse los debates e Inés Arrimadas tomó las riendas de la campaña, la candidata al Congreso por Barcelona se centró en advertir de los peligros del nacionalismo.

Denunció sobre todo el «abandono» de los catalanes no independentistas por parte de los sucesivos Gobiernos nacionales del PP y del PSOE y afirmó que el líder que mejor les puede proteger es Albert Rivera.

«Soy uno de los vuestros, catalán y constitucionalista, y os voy a defender desde el Gobierno», aseguró el candidato a la Moncloa en el mitin del pasado jueves en Barcelona.

ACTOS EN RENTERÍA Y TORROELLA

Ese fue también el telón de fondo del mitin que Rivera ofreció en Rentería (Guipúzcoa) y de la visita de Arrimadas a Torroella de Montgrí (Girona), donde fueron insultados e increpados por manifestantes que les gritaban que se fueran.

Tras los incidentes de Rentería, que fueron denunciados ante la Fiscalía, el presidente de Ciudadanos ha reivindicado su derecho a visitar cualquier pueblo de España, también aquellos donde, a su juicio, «no hay libertad» para expresarse.

Al explicar las propuestas electorales de Cs, Rivera ha incidido en las que no gustan al nacionalismo, como la tarjeta sanitaria única para toda España, la eliminación de «barreras lingüísticas» para los funcionarios, la asignatura sobre la Constitución o la exigencia de al menos el 3% de los votos a nivel nacional para entrar en el Congreso.

Pero también ha destacado otras propuestas, como el plan nacional contra la despoblación, las medidas para favorecer a los autónomos, el contrato único, las ayudas económicas a las familias con hijos o el pacto nacional por la educación.

CIUDADANOS SÍ CREE EN LA VICTORIA

Puesto que ve al PP como su futuro socio, en este periodo electoral Ciudadanos ha evitado criticar a Casado con dureza, limitándose a pedirle que espabilase, porque le veía «desinflado» y perdiendo votos. «Yo sí tengo energía y ganas, yo sí creo en la victoria», repetía Rivera.

Sin embargo, el mayor golpe de la formación naranja al PP se produjo cuando, el pasado miércoles, el expresidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido anunció que dejaba el PP para incorporarse a la candidatura de Cs a las elecciones autonómicas.

Rivera utilizó este fichaje para presentar a su partido como «el proyecto ganador, la casa común del constitucionalismo» y un espacio «moderado y de centro» para políticos del PP y del PSOE que dejaron de sentirse cómodos en sus respectivas formaciones.

De hecho, su pretensión ha sido siempre presentar Ciudadanos como un partido ubicado en el centro que aspira a unir a todos los «moderados» y «constitucionalistas». «Quiero ser el presidente de todos los españoles», repetía.

16 PROVINCIAS

Durante esta campaña, el candidato a la Moncloa ha visitado once provincias de ocho comunidades: Madrid, Segovia, Valladolid, Málaga, Sevilla, Guipúzcoa, Albacete, Murcia, Alicante, Valencia y Barcelona. A estas se suman otras cinco provincias donde ha habido actos de Arrimadas: Salamanca, León, Cádiz, Huelva y Girona.

Aunque estas dos semanas se han enfocado principalmente en Levante, Andalucía y Castilla y León, en la precampaña Rivera empezó a recorrer la geografía española desde el momento en que se convocaron las elecciones, a mediados de febrero.

Podemos vende su voto como el único para garantizar un gobierno de izquierdas

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El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha intentado a lo largo de la campaña electoral frenar la sangría de votos que han venido arrojando las encuestas durante los últimos meses y lograr así un resultado que pueda condicionar un gobierno de izquierdas. El líder de la formación morada ha puesto en los ciudadanos la amenaza real de un gobierno PSOE-Ciudadanos.

De hecho, ha reclamado en varias ocasiones formar parte de un eventual Ejecutivo con el PSOE y aunque Pedro Sánchez le ha respondido siempre que él quiere formar un gabinete con dirigentes de su partido y con independientes de reconocido prestigio, el último día de campaña admitió que no le suponía ningún problema que el partido de Iglesias entrara en el Gobierno.

LOS DEBATES, SU PRINCIPAL ARMA

En su estrategia por retener el mayor número posible de votos, Pablo Iglesias trató de rentabilizar los dos debates electorales que tuvieron lugar los días 22 y 23 de abril, dirigiéndose a su electorado con la denuncia de las «cloacas» del Estado que, alega, han tratado de perjudicarles y presentándose como el principal impulsor de las políticas sociales.

De hecho, llegó a atacar a Pedro Sánchez por la resistencia que mantuvo, según el líder morado, para subir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 euros. Alegó que la subida no se habría producido si no fuera porque Podemos estaba allí. Una afirmación que ha reiterado a lo largo de estos últimos 15 días.

Con ello, Pablo Iglesias trataba de demostrar a sus potenciales votantes que la única garantía de que haya un verdadero giro social en el Gobierno es con un resultado importante de la formación morada para que pueda formar parte del Ejecutivo y condicionar sus políticas.

Y en esta línea advirtió de que si el PSOE puede pactará con Ciudadanos en lugar de con Podemos, para formar gobierno, a pesar del cordón sanitario que el partido de Rivera le puso a Sánchez al inicio de la campaña y que Pablo Iglesias no se cree.

No obstante, en los debates televisados, el líder morado hizo gala de moderación, reclamando incluso un poco de «mesura» a los líderes de PP y Ciudadanos. Una actitud que se atribuye a su nuevo jefe de Gabinete Pablo Gentili, quien también fue asesor de Lula da Silva y de Dilma Russeff en Brasil.


LAS CLOACAS EN CAMPAÑA

Aunque oficialmente la campaña comenzó con la pegada de carteles del 11 de abril, la carrera por las urnas para el partido ‘morado’ tuvo su pistoletazo de salida el 23 de marzo, cuando se produjo el regreso a la arena política de Pablo Iglesias después de tres meses de permiso de paternidad.

En ese acto que se celebró en la plaza del Reina Sofía, Iglesias sorprendió reconociendo que se habían comportado «como un partido más», con peleas por sillones, y lanzó uno de los mensajes clave que posteriormente repetiría en cada acto durante estos quince días: que «en España hay poderosos que mandan más que los diputados y que los ministros».

Cuatro días después del retorno, Iglesias fue citado en la Audiencia Nacional para testificar como perjudicado en el caso Villarejo, el excomisario que permanece en prisión provisional.

Unidas Podemos ha tratado de rentabilizar este asunto durante toda la campaña acusando al Gobierno del PP de utilizar a la llamada ‘policía patriótica’ para perjudicar a la formación morada. Incluso ha extendido las acusaciones al actual Ejecutivo de Pedro Sánchez al que ha acusado de mantener la nómina de los policías que presuntamente formaron parte de ese grupo.

El partido morado ha apostado por realizar un formato de campaña de «cercanía» a los ciudadanos, en los que su líder ha pronunciado discursos más cortos y tratando de lanzar mensajes claros. Iglesias comenzó las semanas previas a la campaña a visitar varias ciudades como Pamplona, Zaragoza o Málaga, donde empezó a desgranar las propuestas de su programa electoral.

Tras lo cual, comenzaron a realizar ofertas basadas en los artículos de la Constitución para amparar sus propuestas como la de subir los impuestos a la banca y a los grandes patrimonios para sufragar con ello otras medidas sociales como una renta básica de entre 600 y 1.200 euros al mes, que costaría 12.000 millones anuales.

En su programa electoral también han incluido una banca pública, una empresa estatal de energía, cargando contra las eléctricas a las que quiere aumentar las sanciones por oligopolio, derogar las reformas laborales de PP y PSOE, o a lanzar su propuesta de ‘horizonte verde’.

ACTOS EN DIVERSAS CIUDADES

Después del País Vasco, el 15 de abril visitó Baleares donde prometió la jubilación anticipada para las camareras de piso y al día siguiente recaló en Nalda, La Rioja, donde anunció las medidas contra la despoblación para combatir el efecto de la ‘España vaciada’. En esta localidad un grupo de personas intentó sabotear el acto al grito de ‘Viva España’.

Con la Semana Santa, Iglesias celebró otro acto de 1.500 personas en Valencia y luego le dejó paso a Montero que sostuvo la campaña tanto el Jueves como el Viernes Santo. Iglesias sólo mantuvo un encuentro con colectivos contra el maltrato animal, al que fue acompañado de su perra Leona. Ese día acusó al Gobierno de haber hecho un uso instrumental de RTVE al intentar colocar un solo debate el día 23.

Tras los debates electorales, Iglesias multiplicó el número de actos, que venían siendo de uno o dos al días. Así, tras el mitin de Barcelona del miércoles 24, triplicó su agenda en Galicia yendo a una lonja y a una manifestación de trabajadores de Navantia antes de celebrar un acto en Vigo.

El viernes, último día de campaña, Iglesias ensanchó aún más la agenda de campaña para estar por la mañana en Valladolid, al mediodía en León y acabar con el cierre en el sur de Madrid.

La nueva vida de Jorge Fernández Díaz: «decepcionado» por Casado y acorralado

La escolta de Jorge Fernández Díaz ha impuesto cierta algarabía en una villa tranquila de Navarra durante la Semana Santa. El exministro ha vuelto al pueblo en el que nació su padre y en el que tiene lazos familiares que le llevan cada ciertos meses al emblemático Balneario de Fitero.

No corren buenos tiempos para el exministro. Los que le conocen le ven cansado y, especialmente, «muy decepcionado» con Pablo Casado, que ha rechazado sus pretensiones para integrarse en la lista de los populares en las europeas.

Fernández Díaz sufrió una grave enfermedad hace dos años y ahora encara un horizonte que se le puede nublar por los posibles casos judiciales que le salpicarán. Las escuchas filtradas sobre la guerra sucia en Cataluña ya le desgastaron políticamente en 2016.

Ciudadanos lo vetó como presidente del Congreso, como presidente de la Comisión de Exteriores y al frente de la Tribunal de Cuentas. El PP tiró de ingenio para situarlo como presidente de la Comisión de Peticiones. Pero la caída política de Mariano Rajoy el pasado verano le hizo barruntar que no iba a tener facilidades para seguir aforado, en política y con un buen sueldo.

Jorge Fernández Díaz fue Delegado Provincial de Trabajo en Barcelona durante la Transición, más adelante fue Gobernador Civil en Asturias. Posteriormente regresó a Cataluña y tuteló al PP en la comunidad autónoma durante ocho años. Y no ejerció de oposición al pujolismo.

JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ Y EL PP CATALÁN

23 de diciembre de 2010. Artur Mas es elegido como presidente de Cataluña y por primera vez el PP vota ‘no’ a una investidura de un candidato de CiU. Y es que las relaciones entre populares y Jordi Pujol habían sido excelentes.

En 2011, cuando Jorge Fernández Díaz fue escogido como ministro del Interior por su amigo Mariano Rajoy, una de las primeras llamadas que recibió fue la de Artur Mas: «Me felicitó, me deseó mucha suerte y me dijo que tratándose de mí no había querido mandarme un simple mensaje».

Cinco años después su guerra sucia contra CiU le costó el cargo y en 2017 todavía seguía sosteniendo que España «no es Corea del Norte». Ahora no sabemos si se atrevería a asegurarlo. Por lo pronto se ha integrado en la fundación de la Universidad Católica de Ávila tras haberle encomendado la formación de inspectores en la Escuela Nacional de Policía durante su mandato.

Mucho se ha escrito sobre la conversión de Fernández Díaz, que desveló que sufrió una «revelación» en Las Vegas, allá por 1991. Siete años atrás no era tan pío, tal y como desveló su excompañero Jorge Vestrynge.

«En un congreso de AP en Barcelona queríamos saltarnos una hora porque estábamos aburridos. Entonces salimos y nos fuimos caminando al hotel, que era el Reina Sofía. Venía con nosotros el actual ministro del Interior y dijo: ‘Vamos a pasar por aquí, conozco un bar con unas amigas entrañables‘. Le dijimos: ‘Pero eso es…’. ‘No, no, son chicas muy limpias'».

UNAS MEMORIAS CONGELADAS QUE LE ALIVIARÁN LAS CUENTAS

Es un clásico que los políticos se lleven importantes sumas de dinero del Grupo Planeta cuando abandonan sus cargos. El último es Jorge Fernández Díaz, que tenía previsto presentar el mes pasado ‘Cada día tiene su afán’.

Las memorias son «el fiel testimonio de los momentos estelares de sus cuatro décadas en la escena política española y catalana, que ha experimentado de primera mano y en primera fila», asegura la editorial.

Fernández Díaz
El anterior ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, entrega un premio a Eugenio Pino.

Pero el lanzamiento, que finalmente será producirá en junio, podría verse salpicado por una posible imputación judicial.  Moncloa.com destapó que en 2016 el exministro de Finanzas de Hugo Chávez, Rafael Isea, se reunió con varios policías en el consulado español en Nueva York por orden del ministro del Interior y del presidente del Gobierno. La intención era fabricar munición sucia contra Podemos, que en aquel momento podía desalojar al PP de La Moncloa.

LA LARGA FAMA DE FERNÁNDEZ DÍAZ

Jorge Fernández Díaz saltó a la fama en 1983 porque El País destapó que venía practicando el enchufismo. La entonces promesa de AP afirmó que todos sus familiares «que fueron contratados pasaron antes las pruebas preceptivas, no fueron designados a dedo y, además, el número de ellos no es muy grande, dadas las contrataciones masivas que se realizaron en 1979».

En 1996 se convirtió en la sombra de Rajoy durante los continuos cambios que protagonizó el entonces ministro de Aznar, en 2004 se integró de nuevo en el equipo de su amigo y en 2011 se convirtió en número uno de Interior, cargo que le puede costar caro.

PRESIONES Y PROBLEMAS

El periodista Carlos Alsina preguntó hace unos días a Pablo Casado hasta por tres veces si había sufrido presiones «del entorno de Jorge Fernández Díaz» para que lo integrase en la plancha de las europeas. El candidato popular negó la mayor. Y nadie le creyó.

El que menos, Jorge Fernández Díaz, que tras décadas de gran vida ha visto como se ha quedado sin apoyos internos en Génova 13. Su despedida política le ha llegado por la puerta falsa tras cuatro décadas de éxito personal. Pero todavía le pueden quedar algunas portadas que protagonizar…

La incógnita de Vox marca la campaña con más incertidumbre de los últimos años

La campaña electoral ha llegado a su fin con una incertidumbre inédita en las últimas convocatorias a las urnas. El resultado que consiga Vox es una incógnita que puede hacer y deshacer gobiernos. Hasta el director del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos, advierte que puede obtener un resultado superior al que le otorga el organismo que dirige.

La última encuesta del CIS daba como ganador de las elecciones al PSOE, que con un 30,2% de los votos podría conseguir entre 123 y 138 diputados, muy por encima de los 85 de la legislatura que acaba. Vox, nuevo actor político en el Parlamento y clave para un posible gobierno de derechas, obtendría según esta encuesta entre 29 y 37 diputados con el 11,9% de los votos.

Sin embargo, Tezanos comentó en la Cadena Ser que no creía en la caída tan fuerte que su encuesta le daba al PP, que tendría entre 66 y 76 diputados frente a los 85 actuales, y advertía de que podría existir un voto oculto de Vox que le permitieran obtener un resultado aún mejor que el que le otorgaba la encuesta. La diferencia supondría “un vuelco total a la situación”.

A partir de la encuesta del CIS, la mayoría de los sondeos publicados colocaban al PSOE con los votos necesarios para formar un Gobierno con apoyos de Unidas Podemos y nacionalistas (sólo el PNV o alguno más). Sin embargo, los últimos trackings publicados fuera de España le daban una posibilidad a un Gobierno de los tres partidos de derecha. Estas opciones parten de la premisa de que no habría un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos.

La verdadera encuesta preelectoral y el comienzo de la campaña de las generales que se celebran mañana fue en realidad las elecciones andaluzas del pasado 2 de diciembre. En ellas se produjo la eclosión oficial de Vox. Desde entonces, no ha dejado de subir en las encuestas.

La misma tendencia, aunque menos acusada, ha tenido el PSOE, a costa de Unidas Podemos. Los socialistas habrían subido unos cuatro puntos en el promedio de todos los sondeos desde entonces. Por su parte, los ocho puntos que ha subido Vox en este periodo contrastan con los seis que ha bajado Ciudadanos y los algo más de dos del PP.

Quizá la caída más trágica en las encuestas ha sido la de Ciudadanos, que aunque ya pocos lo recuerden, las encuestas le daban como ganador de unas hipotéticas elecciones hace un año y mañana podría quedar entre la cuarta o quinta fuerza política si continúa la tendencia actual.

DEBATES SIN VOX

Una de las polémicas de la campaña ha sido, como es tradicional, la celebración de los debates televisados. En esta ocasión, la posibilidad de que Vox participara en ellos a pesar de no tener aún representación parlamentaria quedó finalmente abortada. Los dos debates, según los analistas, dejaron como ganadores a Albert Rivera (en el primero, celebrado en TVE) y a Pablo Iglesias (Unidas Podemos).

Independientemente de estos análisis, los debates sirvieron para que Pedro Sánchez se pronunciara finalmente sobre un pacto con Ciudadanos, y dijera que “no está en mis planes”, aunque ni esa frase signifique que lo descarte.

En cuanto a la campaña tradicional en sí misma, la de las caravanas electorales y los mítines en plazas de toros, la noticia ha estado en los mítines de Vox. Frente a la nueva tendencia de realizar pequeños actos con los candidatos hablando en un círculo muy cercano a su público, Santiago Abascal ha sido noticia tanto por conseguir llenos en los recintos en los que celebró sus actos de campaña como por los ataques de la formación a medios de comunicación.

Vox incertidumbre
Pablo Iglesias en un acto de Podemos en Barcelona, con el nuevo formato de escenarios de campaña. Foto: Podemos (Dani Gago)

La llamada a la movilización de la izquierda frente a la posibilidad de un Gobierno con apoyo de Vox ha sido uno de los mensajes más claros de la campaña. Pedro Sánchez se ha visto favorecido por unas encuestas que le colocan en una posición mucho mejor para formar Gobierno que desde los 85 actuales y explota al máximo la llamada al voto útil.

Por su parte, Pablo Iglesias ha mantenido una posición muy distinta a los anteriores comicios y ofrece con claridad un acuerdo con el PSOE que revalide el actual. También ha sido llamativa una campaña basada en el cumplimiento de los artículos más sociales de la Constitución, en un partido que ha defendido en el pasado su reforma.

El líder de los populares, Pablo Casado, pretende dejar atrás los casos de corrupción que han afectado a su partido. Se ha presentado como un nuevo líder y su discurso se ha centrado en hacer valer la gestión económica de los gobiernos del Partido Popular. Como también le ha ocurrido a Ciudadanos, los mensajes de campaña se han endurecido para evitar que Vox les arrebate votantes.

Finalmente, ha sido esta la primera campaña electoral en la que se han usado con normalidad las redes sociales, lo que ha provocado que se hayan batido récords de inversión en ellas. En Facebook se han emitido más de 7.000, aunque hayan cambiado las normas. Así por ejemplo, Facebook ha obligado a los partidos a registrarse como tales dentro de sus iniciativas para acabar con la influencia de los bulos en campañas electorales.

Ángel Garrido, el adiós del mayordomo infiel

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Ayer saltaba la noticia con la espantada de Ángel Garrido del Partido Popular hacia Ciudadanos. Sorpresa por el momento elegido, y por las formas, pero no tanto por el fondo de la cuestión.

Ciudadanos será el tercer “partido del alma” de Garrido, tras su paso por CDS y PP. Pero no será necesariamente el último, como afirman los que mejor le conocen. Ellos dicen que si el bueno del expresidente de la Comunidad de Madrid ve una posibilidad de prolongación de su vida política por medio de alguna otra pirueta, saltará felizmente como la rana Gustavo allá donde el sol más caliente.

La sonrojante traición de Garrido tiene algunas particularidades llamativas.

En primer lugar, el momento. Justo después de los debates electorales, y a tan sólo 4 días de las elecciones generales. Muestra un profundo desagradecimiento con Pablo Casado, que le había confirmado como número 4 en la lista de las europeas. Esta decisión, por cierto, no era compartida por altos cargos del PP, que sólo la entendieron como un gesto de enorme generosidad con Garrido en atención a las especiales circunstancias tras su paso por la presidencia de la Comunidad de Madrid.

En segundo lugar, las formas. Con nocturnidad y alevosía, mintiendo -dijo no acudir a un acto por enfermedad-, y no avisando a sus compañeros, dando una espantada por sorpresa que refleja el nivel del personaje.

“Al final demostró que, como muchos pensábamos, no valía ni para la Alcaldía de las Rozas” se oía ayer a un alto cargo de la Comunidad de Madrid que no podía ocultar su sorpresa. “Era un paquete, un cero a la izquierda, su pérdida no representa nada para el partido, pero las formas son lamentables”.

En su presentación como miembro de Ciudadanos, el “fichaje” no recordó aquello que pregonaba a los cuatro vientos: “Ciudadanos es un partido de cuñados”. Yo no creo que lo sea, y siempre me pareció injusta esta afirmación del propio Garrido, pero con su incorporación, ahora mismo, al menos en Madrid, lo parece.

ANGEL GARRIDO Y EL ADIOS AL CLAN DE “LOS MONCHITOS”

Así se denominaba al trio calavera compuesto por Fernando Martínez Vidal, Iñigo Henriquez Luna y el propio Ángel Garrido en época de Alberto Ruiz Gallardón. Los “monchitos” fueron las moscas cojoneras del Partido Popular de Madrid durante años. Generaban polémicas dentro del grupo parlamentario y armaban todo tipo de líos estériles al equipo de Gallardón. Era la misión que les había encomendado Esperanza Aguirre para “tener controlado” y poner palos en las ruedas al entonces equipo de Gobierno.

Si ve una nueva posibilidad de prolongación de su vida política, saltará felizmente como la rana Gustavo allá donde el sol más caliente.

Todos los Monchitos han seguido un camino similar. Martínez Vidal y Henríquez Luna, apartados por el PP de Madrid, han buscado refugio en Vox. Garrido, siempre desde la medianía que ha acompañado su carrera política, completó la disolución de este extraño club con su salida anunciada ayer hacía Ciudadanos.

SU ETAPA COMO PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE MADRID

La salida tortuosa de Cristina Cifuentes para él fue, en primer lugar, un susto. Un perfil como el suyo jamás podría haber aspirado a ser, aunque fuera de rebote y temporalmente, presidente de la Comunidad de Madrid:

«Nadie en su sano juicio le hubiera escogido jamás como candidato ni a la comunidad de vecinos. Es un hombre gris, de muy bajo perfil político. Sin embargo, tras haber llegado a presidir la Comunidad de Madrid se veía como un estadista, se vino arriba e intentó amarrarse al puesto. El rencor por no haberlo conseguido era evidente”.

Con un poco de suerte con él desaparecerán algunos de sus colaboradores, algunos de los cuales son conocidos por méritos tan discutibles como pasarse media jornada laboral leyendo diariamente, con esmero y atención, el diario “Marca” en el despacho.

angel garrido ciudadanos Moncloa

Efectivamente Garrido finalmente logró hacer algo destacado y sorprendente, aunque esto fuera una traición. Tal vez por primera vez en su dilatada carrera política ayer fue cuando se salió del guion marcado y mostró una (sorprendente) iniciativa propia.

En su currículum hay que reconocer un mérito sobre todas las cosas. Es un saltarín: es llamativo que haya pasado por CDS, PP y ahora Ciudadanos. Haya sido servil a Esperanza Aguirre, a Ana Botella y a Cristina Cifuentes. En los momentos de mojarse en el partido lo haya hecho con todos: haya apoyado primero a Cospedal, después un poquito a Soraya y finalmente a Pablo Casado, pero solo cuando este ya había ganado. Su apoyo a Soraya fue visto con desesperación en el PP de Madrid por la desoladora falta de visión política de Garrido. Iba, además, en contra del sentimiento mayoritario y visible del partido en Madrid.

Garrido representa la cuadratura del círculo. Y lo hace a cambio de prácticamente nada, ser el número 13 de la lista de Ignacio Aguado a Comunidad de Madrid.

Así, Aguado tiene su minuto de gloria. Desde luego ha conseguido un golpe de efecto y que se hable de su candidatura, una gran desconocida para el común de los madrileños.

Habrá que preguntarle si lo esconderá en la campaña. Sería realmente singular que le den presencia pública, porque podría crear una auténtica anomalía en el Universo, un agujero negro que nos acabara engullendo a todos dentro de en un bucle infinito en el que el ahora candidato a la nada, criticara al presidente saliente, siendo ambos la misma persona.

Una situación surrealista y divertida que confirma el refrán tan castizo como hoy políticamente incorrecto y clasista: “Ni mandes a quién mandó, ni sirvas a quién sirvió”.

La izquierda madrileña afila sus cuchillos para el 29-A: Sánchez Mato vs Carmena

‘El año que vivieron peligrosamente’. Este podría ser el título cinematográfico que podría escoger un cineasta de atreverse a narrar los últimos 365 días de la izquierda madrileña, fragmentada en mil pedazos tras un polvorín que ha tenido dos grandes protagonistas: Pablo Iglesias y Manuela Carmena.

La alcaldesa se desentendió pronto de Podemos tras haber sido aupada por la formación morada hacia el trono madrileño. E Iglesias despreció en público a Íñigo Errejón hasta que éste, harto de injerencias, se marchó junto a Carmena de espaldas a la formación que le había convertido en candidato.

Una tela de araña de amistades deterioradas, noviazgos rotos, celos, egos y excusas se han entremezclado hasta destruir la gran conquista de un partido con aire marxista en España durante los últimos cuarenta años, el triunfo de Ahora Madrid en 2015.

Cierto es que el adelanto electoral contribuyó a firmar la tregua entre los dos bandos. A Iglesias le pilló el adelanto electoral a contrapié, en pleno descanso paternal y con las encuestas apuntando hacia los mejores tiempos de Izquierda Unida, que no es mucho.

Pero ese adelanto electoral tiene dos vertientes: Errejón y Carmena no pudieron crear Más España, o como se llame el posible invento socialdemócrata futurible. Pero Iglesias se puede quedar en fuera de juego el 26-M si sus exsocios consiguen un buen resultado y este domingo Unidas Podemos no logra sus objetivos: salvar gran parte de los 69 diputados y conquistar la vicepresidencia.

UNA TREGUA CON UNA PAUSA

Pablo Iglesias y Manuela Carmena firmaron un pacto verbal desde la distancia: Podemos no iba a batallar contra Más Madrid a nivel municipal y la alcaldesa iba a apoyar a los morados en las generales.

Pero Carmena no ha deshojado la margarita e Iglesias mostró hace unos días su enfado: «Los madrileños merecen saber a quién va a votar y no me hago ilusiones, pero vote a quien vote en unas elecciones históricas para todos los ciudadanos creo que la gente no va a tolerar que alguien se ponga de lado y no diga a quién va a votar.

Errejón había molestado a sus excompañeros con un tuit en pleno debate electoral: «El debate es como si estuviesen hablando en un bar con la música muy alta. A quién beneficia que las ideas se disuelvan en el ruido? Hay que recuperar una conversación española que ponga las necesidades sociales en el centro». Pero matizó que Iglesias era una excepción y el jueves aseguró en La Sexta que va a votar a Podemos.

LA QUE SE AVECINA EN LA IZQUIERDA MADRILEÑA PARA EL 26-M

Pablo Iglesias señaló hace unos días que «Carmena no es lo que fue, pero representa lo más útil que hay para impedir que la derecha reconquiste el poder municipal en Madrid». Aun así le reprochó la salida del exconcejal de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato.

Curiosamente Carlos Sánchez Mato competirá contra Carmena en una candidatura que componen Izquierda Unida, Anticapitalistas y Bancada municipalista, bautizada Madrid en Pie. A nadie se le escapa que la cúpula de Podemos, muy cercana a Sánchez Mato, tendrá muchas dudas a la hora de votar.

TRES LISTAS MUNICIPALES Y TRES AUTONÓMICAS

Manuela Carmena, ‘Pepu’ Hernández y Carlos Sánchez Mato encabezarán las listas de Más Madrid, PSOE e IU y confluencias en las municipales madrileñas. Ángel Gabilondo, Isabel Serra e Íñigo Errejón lo harán en las autonómicas por los socialistas, Unidas Podemos y Más Madrid.

Isabel Serra, candidata de Unidas Podemos, salvó a última hora un match-ball que implicaba que Izquierda Unida, comandada por Sol Sánchez, iba a contar con su propia papeleta. Pero sobre la bocina se evitó el drama.

SOL SÁNCHEZ ES EL EJEMPLO

Íñigo Errejón dejó Podemos cuando los morados le intentaron imponer de número dos autonómica a Sol Sánchez, que finalmente apostó por encabezar la lista de IU. Finalmente, será la número dos de Isabel Serra.

Este triple suceso evidencia los problemas de la izquierda madrileña. Sol Sánchez explicó que «nuestra militancia votó continuar con la construcción de Madrid en Pie, pero no podíamos perder de vista lo urgente, y lo urgente es echar al Partido Popular de las instituciones, en especial de la Comunidad de Madrid, donde lleva muchos años campando a sus anchas».

Raúl Camargo, de Anticapitalistas, aseguró que es «el momento de la responsabilidad y responder a las peticiones de la gente, de los movimientos sociales y la clase trabajadora que nos reclamaban un acuerdo.Creo que las partes hemos cedido y llegado a este acuerdo y ahora tenemos que construir una campaña para desalojar a las derechas».

EL BASTIÓN DE RIVAS EN PELIGRO

Izquierda Unida tiene su gran bastión madrileño en Rivas-Vaciamadrid, ciudad que gobiernan desde 1991. Pero el PP asegura a robarle el granero de votos a su rival después de que la izquierda ripense se haya dividido en cinco partidos, en vez de los tres que concurrieron en 2015.

El favorito es el actual alcalde, Pedro del Cura, que lidera una alianza entre IU, Equo y Más Madrid. Esta lista competirá contra el PSOE, Rivas Puede (compuesto por antiguos partidarios de Iglesias), Podemos Rivas y Actúa.

La Guardia Civil incluye a Aguirre en el caso Púnica

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Esperanza Aguirre ha sido implicada por primera vez en el caso Púnica. Según un informe de la Guardia Civil que ha sido incorporado al sumario de este caso, la expresidenta madrileña estuvo presente en reuniones de altos cargos de su Ejecutivo en las que se llegó a un acuerdo para favorecer con contratos públicos a una empresa de publicidad que trabajó en sus campañas electorales de 2003 y 2007.

El Gobierno regional que lideraba por aquel entonces usó la publicidad institucional con el único objetivo de ensalzar las labores de los miembros del Partido Popular, todo con dinero público. El hombre que manejaba estas sociedades de marketing era Daniel Horacio Mercado, ya vinculado a la Púnica y que recibió contratos por un valor superior a los siete millones de euros.

Según detalla el diario El País, Aguirre modificó en 2006 varias leyes para que cualquier adjudicación precisase de la autorización de su número dos, Ignacio González. El objetivo fue favorecer con adjudicaciones al puñado de empresas que eran propiedad de Mercado: Over Marketing Comunicación, Traci Comunicación, Abanico de Comunicación y Marketing, y Link América

Lamela y Mercado delataron a Aguirre

Manuel Lamela, consejero de Sanidad, fue quién, en su declaración, situó a Esperanza Aguirre en varias de las reuniones celebradas, como recoge el informe policial. También estuvieron, como no, González y Granados, ambos ya salpicados por la Púnica. En estas conversaciones se fraguaron los pasos a seguir para que las empresas de Mercado consiguieran contratos para la promoción de la construcción de una decena de hospitales y otro sinfín de campañas publicitarias.

Mercado también situó a Aguirre en estas reuniones y confesó que le habían asegurado que “sería recompensado mediante la adjudicación de contratos públicos”. El empresario hasta declaro que Ignacio González y Francisco Granados le detallaron los cargos a los que debía acudir para poder conseguir las adjudicaciones pactadas con la expresidenta de la Comunidad de Madrid.

Over cobró 88.708 euros de la campaña de 2007, según destaca la Guardia Civil. Pero el empresario, Mercado, asegura que no lo facturó al PP de Madrid, sino que lo hizo a un listado de empresas que el propio partido le facilitó. Es más, fue el gerente, Beltrán Gutiérrez, el que dio las instrucciones a Mercado para llevar a cabo esta operación de forma encubierta. Aguirre, la última del PP en sumarse a la lista de implicados en el Caso Púnica.

Casado cuenta con Vox y Ciudadanos: «Lo que tenemos que hacer es sumar»

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Las estrategias varían por momentos. Pablo Casado y Albert Rivera, destinados a entenderse tras 28 de abril para formar un gobierno de coalición, han estado de revuelta los últimos días. El objetivo, confirmarse como la alternativa al PSOE para llegar a la presidencia. El líder de Ciudadanos fue a la ofensiva en los debates y a Casado que no le quedó más remedio que entrar en la batalla. Ahora el el líder del PP pide una tregua a Ciudadanos y Vox.

El presidente del Partido Popular ya piensa en una fórmula como la que dio resultado en Andalucía para llegar a la Moncloa. De ahí que haya pedido cierta calma y respeto tanto a Ciudadanos como a Vox. Al final Vox y Ciudadanos, tengan 10 escaños o tengan 40, van a tener la influencia que ellos quieran tener para entrar en el Gobierno o para decidir la investidura o la legislatura. Por tanto, ¿para qué vamos a andar pisándonos la manguera entre nosotros si lo que tenemos que hacer es sumar?», ha confesado.

Las palabras de Casado, en declaraciones a EsRadio, no han dejado duda alguna de que el líder del PP tiene muy claro que el apoyo de Vox será necesario y está dispuesto a dar el paso de pactar con la formación de Abascal, la cual podría robarle un buen puñado de escaños en estas elecciones.

Destinados a entenderse

Casado pide una tregua quizás algo tarde, en el día previo a la jornada de reflexión, y a sabiendas de que el daño ya está hecho. La derecha está más fraccionada que nunca y los tres partidos que la conforman quieren liderar este espectro. Por sus palabras, el líder del PP parece seguro de que serán Vox y Ciudadanos los que obtengan menores escaños.

Pero no es lo que opinan los otros protagonistas. Abascal, que ayer reunió a miles de personas en Sevilla y Valencia, confía en que España va a «temblar». Rivera, a su vez, cree que Ciudadanos va a «dar la campanada» después de haber convencido a un fuerte número de indecisos en los dos debates celebrados esta misma semana. Lo que parece claro es que están destinados a entenderse.

Villarejo elaboró un dosier con una presunta financiación irregular del PSOE andaluz

El comisario José Manuel Villarejo tuvo al PSOE andaluz entre los objetivos de sus trabajos de espionaje. Informes elaborados por el policía describen presuntos sobornos, con el detalle de bancos, sociedades y cuentas corrientes en la que se habrían producido los mismos. También informó de seguimientos a personas que consideró de interés.

El informe sobre el PSOE andaluz estuvo relacionado con una central eléctrica de Iberdrola. En el año 2004 el policía trabajó para esta compañía, que intentaba neutralizar los ataques a la construcción de una central eléctrica en el municipio de Arcos, en Cádiz.

Villarejo expuso en un informe para su cliente que “sin ningún género de dudas, la raíz de la crisis estaba en el partido que actualmente gobierna en la Junta de Andalucía”. De esta manera, el policía ofreció un diseño de fuentes de información en los comités provinciales del PSOE y los diferentes clanes socialistas en la zona. Igualmente lo hizo respecto al entorno personal del presidente de la Diputación de “las empresas y actividades que mantiene con su hermano Pedro”.

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Índice del informe de Villarejo sobre los intereses cruzados en una central eléctrica en Arcos (Cádiz).

En el aparato del PSOE en la comunidad, Villarejo ofreció información sobre los sectores como “Chaves y el aparato del partido, Zarrías y los controladores y recaudadores, y Pizarro (no confundir con el de Endesa) y los renovadores”.

También ofreció información sobre el “entorno personal del presidente Chaves” incluidas las “relaciones extra-familiares”. Gaspar Zarrías, hombre fuerte del PSOE andaluz, que llegó a ser más tarde vicepresidente de la Junta de Andalucía, también estaba en la diana de la investigación de Villarejo, concretamente lo que llamó “su entramado de recaudación de fondos”. La investigación se ampliaría al entorno personal y de negocios de miembros significativos alrededor de Chaves.

El trabajo de Villarejo se bautizó como informe Arrow (flecha, en inglés, un juego de palabras con Arcos, la localidad en la que se centraba el asunto). En las conclusiones, Villarejo sostiene que hubo “pagos de Endesa a políticos de la Junta” de Andalucía. El documento afirma que “se detectó la desviación de casi 15 millones de euros a principios del 2003 (dato ya aportado) y otro a finales de año por un importe no cuantificado exactamente”.

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Detalle de presuntos pagos de 1,6 y 1,8 millones de dólares.

La información aportada a continuación es muy concreta, y descubre que Villarejo pudo haber tenido acceso directo a información de movimientos de cuentas. El policía relata que “los referidos pagos se canalizaron a través de la Banca Internacional Banca Mora (propiedad al 100% del BBVA)”. A continuación da la numeración completa de la presunta cuenta del beneficiario: AD44 00044 0049 0000 1591 5011. El titular de esta cuenta es la empresa Redesa, que vincula con personas del entorno del PSOE andaluz.

VILLAREJO, ANDORRA Y CUENTAS SECRETAS

La investigación de Villarejo sigue la pista del dinero, donde cita la participación del “jefe de la Policía andorrana y responsable de los servicios de inteligencia del país”. Con la utilización de “códigos de cuentas secretas” el comisario da cuenta de envíos de dinero. Según Villarejo, “el rastreo de alguna de las transferencias desemboca en varias cuentas que testaferros de la Junta mantienen”.

En su trabajo para Iberdrola en julio de 2004 el comisario sostiene que había “cantidades abonadas a consultorías afectas a la Junta, controladas por Viera”, en referencia al consejero de Empleo y Desarrollo Tecnológico de la Junta, José Antonio Viera. Estas habrían sobrepasado los 1,2 millones de euros. El comisario vincula estas operaciones a dos testaferros.

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Extracto del informe Arrow del comisario Villarejo con la descripción de pagos a través de cuentas secretas.

Las empresas que cita Villarejo son la Sociedad para el Desarrollo de Programas Europeos, e Iniciativas de Estudios Europeos, en la que aparecerían personas que  “trabajan para la Junta”.

Los pagos que Villarejo dijo haber detectado habrían sido realizados, según su versión, “de manera regular y durante años”. El informe señala que “estas cuentas, los bancos receptores e incluso en ocasiones los firmantes, son cambiados para borrar todos los rastros posibles” periódicamente.

Villarejo relató en su informe presuntos pagos “atípicos” de Endesa. Estos son descritos con todo lujo de detalles. Entre ellos se encuentra que los pagos se canalizaron “a través de la sociedad Atacama Finance Co.” una sociedad de Islas Cayman que el policía vincula a Endesa. Una cuenta de esta empresa en el banco NatWest de Gibraltar que estaba inactiva habría recibido tres ingresos de por un total aproximado de 4,3 millones de dólares. Desde esta cuenta se habrían realizado a su vez cuatro transferencias de 600.000 dólares cada una a otra de la sociedad EHM 91.

El comisario ahora en prisión refleja en este documento la coincidencia de esos pagos con unas declaraciones del entonces consejero de Empleo y Desarrollo Tecnológico de la Junta, José Antonio Viera, en las que señalaba que una eventual paralización de la central de Arcos no tendría un efecto negativo.

El informe añade que “no se ha podido disponer de todos los datos” de presuntas  operaciones relacionadas con “sociedades personales de directivos de la Junta que canalizan sus ingresos al margen de los que van a la financiación del partido”.

Villarejo sostiene en su informe que “los habituales pagos de Endesa a políticos de la Junta” se incrementaron a partir de una reunión en la que Sevillana (filial de Endesa) consiguió decisiones políticas que le favorecían.

El comisario, que cumple ahora prisión preventiva, consideró que existía lo que llamó “trama inmobiliaria Blas de Infante”, en referencia a las empresas situadas en el número 6 de esta avenida de Sevilla.

Sánchez dice que los independentistas «no son de fiar»

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A sólo dos días para las elecciones generales, Pedro Sánchez ha vuelto a arremeter contra los independentistas. Los mismos que le ayudaron a que saliera adelante la moción de censura y que, probablemente, sean necesarios tras los comicios del domingo.

El presidente del Gobierno y candidato socialista a la Presidencia ha señalado este viernes que «no quiere que la gobernabilidad de España descanse en los partidos independentistas», porque «no son de fiar».

«Los líderes independentistas han mentido a los catalanes»

En una entrevista en la Cadena SER, Sánchez ha señalado que hablará con todas las fuerzas tras las elecciones, pero ha indicado que prefiere que el Gobierno no dependa de los escaños independentistas. «España se merece cuatro años de estabilidad y concordia nacional», ha indicado.

«Los líderes independentistas no son de fiar, han mentido a los catalanes. En privado dicen una cosa bien distinta a lo que dicen en público, reconocen que la independencia no es posible y están metidos en un laberinto que se han creado con sus propias mentiras», ha señalado el líder del PSOE.

A su juicio, los dirigentes independentistas catalanes tienen «miedo» a que dentro de sus filas les llamen traidores, por ello, apuesta por que la gobernabilidad del país no esté en sus manos.

Sánchez pide diálogo dentro de la Constitución

Y sobre el diálogo con la Generalitat, Sánchez ha señalado que más que reivindicar el autogobierno habría que reivindicar el gobierno en Cataluña, ironizando con la falta de iniciativa por parte del president, Quim Torra.

De hecho, de Torra ha señalado que «no se cree» que es el dirigente de la Generalitat y le ha acusado de estar más pensando en adelantar las elecciones a otoño a aprobar leyes en el Parlament.

Así, ha insistido en que el diálogo con las instituciones catalanas tiene que darse dentro de la Constitución, pero fuera de ese marco «no hay nada». Con todo, Sánchez recalca que es la misma posición que ha mantenido los últimos meses y ha afeado a PP y Ciudadanos sus críticas por el acercamiento a la Generalitat, apuntando a que se debe a no han digerido la moción de censura del pasado mes de junio.

De PP y Ciudadanos ha dicho que tienen un sentido «patrimonialista» de las instituciones y asegura que los «mantras» contra él, acusándole de «golpista» o «felón», evidencian una falta de proyecto.