La izquierda madrileña encara el inicio de 2026 con decisiones estratégicas cruciales de cara a las elecciones autonómicas y municipales de 2027. En el PSOE, bajo la dirección de Óscar López, se abre un debate interno sobre quién encabezará la candidatura a la alcaldía de Madrid, mientras que el relevo en la Comunidad sigue en discusión.
La formación socialista busca un perfil que combine proximidad a la ciudadanía y capacidad de renovación, lo cual podría suponer el enésimo paracaidista que aterriza como candidato en la capital. Más Madrid, por su parte, tampoco ha cerrado aún sus decisiones sobre los próximos comicios y parece más centrado en el debate orgánico a nivel estatal que en su lista regional.
Para la presidencia de la Comunidad, los favoritos son la oficialista Mónica García y en menor medida Emilio Delgado, mientras que para la alcaldía de la capital la principal favorita es Rita Maestre. El partido madrileñista apuesta por mantener un perfil cercano y continuista, tratando de capitalizar la experiencia en los barrios y las políticas sociales frente a la gestión del Partido Popular.
Ambas fuerzas progresistas reconocen que las encuestas no les favorecen en estos momentos, pero confían en recuperar impulso y fortalecer su presencia política a poco más de un año de las elecciones. La estrategia pasa por consolidar candidaturas sólidas, mostrar unidad interna y poner el foco en la gestión de la derecha, muy cuestionada en distintos frentes.
ESCÁNDALOS
En este contexto, los problemas que enfrenta la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, se convierten en un campo de oportunidad para la oposición. La Comunidad de Madrid ha dejado de tramitar la polémica Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia (LESUC) tras una serie de ceses y dimisiones que marcaron la primera crisis de su Gobierno en siete años.
El cese del exconsejero de Educación, Emilio Viciana, abrió una cadena de salidas en su equipo, incluyendo directores generales y otros cargos cercanos, lo que evidencia tensiones internas y un vacío de liderazgo en áreas clave. El Ejecutivo regional decidió posponer la tramitación de la ley y centrar sus esfuerzos en negociar un modelo de financiación plurianual con las universidades, un tema que había generado fricciones con estas instituciones y que hasta ahora bloqueaba la implementación de la norma.

La sensación de improvisación y el constante cambio de responsables ha generado incertidumbre sobre la estabilidad de las políticas educativas y culturales de la Comunidad. Entre los ceses más llamativos se encuentra el de Antonio Castillo Algarra, director artístico del Ballet Español de Madrid, cuya influencia en política educativa y cultural había sido destacada en círculos internos del PP.
Su salida refleja la dimensión de la crisis interna, con una sucesión de renuncias que, según expertos, refleja tanto el desgaste de la gestión de Ayuso como la presión sobre un equipo acostumbrado a la estabilidad. La situación se agrava con la notable reducción de recursos en la Universidad Complutense de Madrid, que tendrá que recortar gastos para devolver un préstamo concedido por el Gobierno regional.
La institución acusa al Ejecutivo de transferir un presupuesto inferior al de hace 15 años, lo que ha generado críticas internas sobre la falta de financiación pública suficiente para mantener la calidad educativa.
Paralelamente, la pareja de la presidenta regional Alberto González se encuentra en el centro de un procedimiento judicial por fraude fiscal, con una defensa que busca cuestionar el desarrollo del proceso y poner en duda la legalidad de ciertas actuaciones de la Fiscalía.
El caso, que involucra facturas supuestamente falsas y operaciones internacionales, ha añadido un elemento de controversia que afecta indirectamente la imagen de Ayuso y genera debate sobre la transparencia y la ética en la gestión pública.
En otro frente, la presidenta madrileña ha sido señalada por instrumentalizar denuncias por acoso sexual para atacar al PSOE, en especial en la Asamblea de Madrid. La gestión del caso del DAO de la Policía Nacional ha sido cuestionada por algunos que también afean el doble rasero de los ‘populares’: mientras denuncia la gestión de la cúpula policial, el PP minimiza la responsabilidad de sus propios cargos investigados por acoso sexual en municipios como Móstoles.
Todas estas crisis acumuladas, desde la educación hasta la justicia y la cultura, han generado un contexto en el que Más Madrid y el PSOE ven una oportunidad para presentar alternativas sólidas a la hegemonía del PP.
