La próstata a veces se menciona un poco tarde, casi siempre cuando ya hay molestias, y aun así muchos hombres prefieren no hablar del tema o restarle importancia, como si ignorarlo fuera a hacerlo desaparecer. Sin embargo, forma parte del día a día más de lo que parece, y cuando empieza a dar señales, aunque sean leves, conviene prestarles atención antes de que afecten de verdad a la calidad de vida.
La próstata también está muy ligada al paso del tiempo, porque a medida que los años avanzan es bastante habitual que aparezcan cambios, algunos más incómodos que otros, pero no por eso inevitables sin solución. Entender cómo funciona la próstata, qué síntomas pueden ser una alerta y qué opciones existen hoy en día ayuda a quitarle dramatismo al asunto y, sobre todo, a no quedarse en silencio cuando el cuerpo empieza a avisar.
1Cuando la próstata crece y empieza a molestar
La próstata es una glándula pequeña, del tamaño de una nuez, pero con una posición clave, rodeando la uretra, y ahí es donde empiezan muchos de los problemas cuando aumenta de tamaño. Ese crecimiento, conocido como agrandamiento benigno, es muy común con la edad y puede hacer que orinar deje de ser algo sencillo y automático.
Lo que suele pasar es que la próstata presiona el conducto por donde sale la orina, y entonces aparecen señales como dificultad para empezar, sensación de no vaciar del todo la vejiga o la necesidad de ir al baño más veces, sobre todo por la noche. La próstata, en ese punto, no solo incomoda, también puede alterar el descanso y el ritmo de vida, aunque muchas veces se normaliza más de la cuenta.

