Illa reúne al Govern en Món Sant Benet para acelerar el mandato

El president reúne al Consell Executiu en el Bages para fijar calendario de los Presupuestos de 2026 y reactivar la moral interna. ERC mantiene la presión sobre la financiación singular y Junts afila el discurso parlamentario en cuanto se abre cualquier grieta en el Govern.

Salvador Illa convoca este sábado a su Govern en Món Sant Benet, en plena comarca del Bages, con un objetivo doble: imprimir velocidad a la segunda mitad del mandato y desatascar los Presupuestos de la Generalitat para 2026. La cita, la cuarta jornada de trabajo del Consell Executiu desde la investidura, llega en un momento delicado para el president, con la financiación singular pactada con ERC todavía sin cerrar y la legislatura entrando en su ecuador.

El escenario no es casual. Món Sant Benet, el complejo monástico y cultural ligado a la Fundació Catalunya La Pedrera, ha servido en otras ocasiones de retiro político para gobiernos catalanes que querían marcar simbolismo: lejos del Palau, cerca del territorio. Illa repite la liturgia, consciente de que la imagen importa tanto como la letra de los acuerdos.

Por qué Illa necesita acelerar antes del verano

El president llega a esta jornada con una agenda que se ha ido acumulando. La negociación de los Presupuestos de la Generalitat sigue encallada, con ERC reclamando avances tangibles en la financiación singular antes de dar el sí, los Comuns presionando en vivienda y Junts a la espera de capitalizar cualquier desgaste del Govern. La aritmética es la que es: sin republicanos no hay cuentas, y sin cuentas el segundo tramo del mandato se convierte en gestión de mínimos.

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Fuentes del Govern consultadas por esta redacción reconocen que la jornada del Bages busca, sobre todo, fijar un calendario realista para la aprobación del proyecto de ley de presupuestos. La voluntad declarada del Palau es llevar el texto al Parlament en las próximas semanas, aunque nadie en el entorno del president se atreve a comprometer una fecha cerrada. La experiencia reciente recomienda prudencia: el primer intento presupuestario de la legislatura ya se prorrogó sin pena ni gloria.

A eso se suma una segunda capa, la europea. Según ha venido publicando Crónica Global, en el entorno del president se trabaja la idea de presentar Catalunya como territorio de referencia en la recuperación del liderazgo industrial europeo, en sintonía con la nueva agenda de competitividad de Bruselas. Es una apuesta que necesita músculo presupuestario. Sin Presupuestos, ese relato se queda en folleto.

La incomodidad de ERC y el cálculo de Junts

El nudo político está en ERC. Los republicanos, que sostienen la investidura desde el acuerdo de agosto de 2024, han elevado la presión en las últimas semanas para que el Govern materialice los compromisos pendientes en financiación. La bilateral con Moncloa, según las mismas fuentes, se ha movido del calendario inicial y eso ha encendido luces ámbar en la dirección republicana.

Junts, mientras, observa. Carles Puigdemont y Jordi Turull han recuperado un perfil más beligerante en el Parlament, conscientes de que cualquier traspié del Govern alimenta su relato. El cálculo posconvergente pasa por desgastar a Illa sin romper el bloque parlamentario que sostiene a Pedro Sánchez en Madrid, una ecuación complicada pero no imposible. La lectura política es otra: el equilibrio se aguanta, pero los hilos están más tensos que hace seis meses.

Illa convoca al Govern en el Bages no para anunciar nada nuevo, sino para recordar a propios y ajenos que el mandato sigue vivo y que los Presupuestos no son una opción negociable.

En esta redacción entendemos que la jornada de Món Sant Benet funciona también como mensaje interno. Algunos consellers han mostrado, en privado, fatiga por la dificultad de sacar adelante decretos y planes sectoriales sin marco presupuestario actualizado. El president quiere reactivar la moral del equipo y, de paso, alinear discursos antes de que el debate de política general del próximo otoño llegue con los deberes a medias.

El precedente que Illa quiere evitar: 2024

Conviene recordar el antecedente más reciente. El Govern de Pere Aragonès no consiguió aprobar los Presupuestos de 2024 y eso aceleró el adelanto electoral que llevó a Illa al Palau. El president actual sabe que repetir el bloqueo presupuestario sería políticamente letal, sobre todo con un PSC que ha hecho de la estabilidad y la gestión su marca distintiva frente al ciclo independentista.

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La comparación con otras comunidades también juega. Andalucía, Galicia o Madrid han aprobado sus cuentas con holgura. Catalunya, que aspira a posicionarse como locomotora industrial del sur de Europa, no puede permitirse un segundo año consecutivo prorrogando partidas. El argumento económico se convierte así en argumento político.

El reto es real. Illa tiene apoyos parlamentarios suficientes sobre el papel, pero el papel no vota. Cada conseller que sale del Bages este sábado lleva una hoja de ruta más exigente. Los próximos plenos del Parlament dirán si la jornada ha servido para algo más que para la foto de familia con el monasterio al fondo.

El lunes empieza la cuenta atrás real.