EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los cerca de 400.000 viajeros diarios que usan la L6, la línea circular que conecta Moncloa, Cuatro Caminos, Méndez Álvaro, Príncipe Pío y Ciudad Universitaria.
- ¿Cuándo ocurre? Los primeros trenes automáticos llegarán a Madrid en el último semestre de 2026 y empezarán a circular comercialmente a principios de 2027.
- ¿Qué cambia hoy? Nada todavía: la flota actual sigue operando. El cambio será gradual y obligará a obras complementarias en cocheras y señalización durante los próximos meses.
Los trenes automáticos de la línea 6 de Metro de Madrid empezarán a circular a comienzos de 2027, según el calendario que maneja la Comunidad. La operadora prevé que las primeras unidades lleguen a las cocheras de Laguna en el último semestre de 2026 para iniciar pruebas de integración con la nueva señalización CBTC.
La L6 es la línea más utilizada de toda la red. Su trazado circular de 23,5 kilómetros y 28 estaciones absorbe transbordos de prácticamente todas las líneas radiales, y eso convierte cualquier intervención en un asunto de máxima sensibilidad para la movilidad de la capital. La operación se enmarca en el plan plurianual de renovación de flota anunciado por el Gobierno regional, que también afecta a la L7 y a tramos de la L9.
Qué significa exactamente que la L6 sea automática
Conviene matizar el término. Los trenes serán automáticos en grado GoA3, no sin conductor, al menos en la primera fase. Eso significa que el tren circulará, frenará y abrirá puertas de forma autónoma, pero seguirá habiendo personal a bordo para supervisar la marcha y atender incidencias. El salto al GoA4, que sí elimina la figura del maquinista, requiere puertas de andén en todas las estaciones, una inversión que Metro de Madrid no ha incluido aún en este paquete.
El sistema CBTC (Communications-Based Train Control) permite reducir el intervalo entre trenes a menos de dos minutos en hora punta, frente a los 2:40 actuales. Para la línea más saturada de la red, ese margen no es menor: significa absorber sin colas a los viajeros que llegan en transbordo desde la L10 en Cuatro Caminos o desde la L3 en Moncloa.
La nueva flota la fabrica CAF tras adjudicación publicada en el BOCM en 2024. El contrato contempla 40 trenes para la L6 y opciones para otras líneas, con una inversión que la Consejería de Transportes cifró en su día por encima de los 600 millones, una cifra equivalente a casi una cuarta parte del presupuesto anual de Metro.
Por qué la fecha de 2027 es realista pero está al límite
Observamos margen, pero también señales de alerta. La fabricación de los primeros trenes ya está en curso en las plantas de CAF, y el calendario industrial encaja con la entrega prevista para finales de 2026. La duda no está en los trenes: está en la infraestructura.
Modernizar la señalización de una línea en explotación obliga a trabajar de noche, en ventanas de cuatro horas, sin margen para imprevistos. Ese ritmo ya retrasó la modernización de la L1, donde el corte estival de 2022 se prolongó por encima de lo anunciado. La calle no lo olvidó.
La L6 no se puede permitir un corte largo: cualquier interrupción prolongada de la línea circular colapsa transbordos en media red de Metro.
El precedente que la Comunidad debería tener presente
El antecedente más cercano es la propia L6 en 2016, cuando el cierre parcial de tres meses en verano para renovación de vía y catenaria desbordó las alternativas en superficie y dejó una imagen que aún se cita en cualquier debate sobre cortes estivales. Madrid llega a esta nueva fase con una experiencia clara: anunciar pronto, comunicar rutas alternativas con detalle y reforzar EMT con frecuencias específicas.
La comparación con Barcelona también ayuda. La L9-L10 del metro barcelonés opera en GoA4 desde su inauguración, pero se diseñó automática desde el origen. Convertir una línea existente, con material rodante mixto y estaciones sin puertas de andén, es un ejercicio mucho más complejo. Por eso el calendario de la Comunidad es prudente al situar el GoA3 como meta inmediata y dejar el GoA4 para una fase posterior, sin fecha pública.
Quedan flecos importantes. La compatibilidad de los nuevos trenes con la flota actual durante el periodo de transición, los planes de formación del personal, las obras en cocheras de Laguna y el calendario exacto de cortes nocturnos siguen sin detallarse en un documento público. Habrá que esperar a la próxima comparecencia del consejero de Transportes en la Asamblea de Madrid para tener un cronograma cerrado. Lo que parece claro es que el primer semestre de 2027 marcará el punto de inflexión: o la L6 estrena trenes automáticos como anuncia el plan, o la modernización del Metro madrileño suma otro retraso a una lista que el viajero ya conoce bien.

