EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los más de 400.000 usuarios diarios habituales de Rodalies en el área metropolitana de Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida.
- ¿Cuándo ocurre? Los datos corresponden al primer trimestre de 2026, de enero a marzo, y el desplome ya se está trasladando al segundo trimestre.
- ¿Qué cambia hoy? El operador admite una caída del 25% de viajeros, la mayor en una década, y prepara un plan de choque que aún no tiene fecha de aprobación.
Rodalies pierde uno de cada cuatro viajeros en el primer trimestre de 2026, según los datos internos del operador adelantados esta semana. Una cifra que en esta redacción analizamos como el síntoma más grave de la crisis del servicio en una década.
El dato es contundente. Entre enero y marzo, la red catalana de Cercanías ha registrado una caída del 25% en el número de usuarios respecto al mismo periodo de 2025. Hablamos de millones de trayectos perdidos. Y de un patrón que se repite mes a mes sin que el Govern haya conseguido romperlo.
Por qué se desploma la confianza en la red
La explicación que manejan tanto Rodalies como el Departament de Territori es directa: las incidencias acumuladas y los cortes programados han hecho mella en la paciencia del usuario. Las obras en el túnel de plaça Catalunya, los cierres de tramos en la R2 sur entre Sants y El Prat, y los problemas reiterados de catenaria en la R4 han convertido el trayecto diario en una lotería.
A eso se suma un factor menos visible pero igual de decisivo. Quien deja el tren no suele volver a corto plazo, según reconocen fuentes del operador consultadas por Moncloa.com. El usuario que ha cambiado a coche, moto o teletrabajo tarda meses en reincorporarse, aunque mejore el servicio.
La consellera de Territori ha admitido en sede parlamentaria que la situación es preocupant y que requiere medidas estructurales. La traducción literal sería ‘preocupante’, pero el matiz catalán pesa: en el Parlament esa palabra se usa cuando se quiere reconocer un problema sin pronunciar la palabra crisis.
Qué líneas concentran la fuga de usuarios
El desglose por líneas que circula entre los técnicos del Departament dibuja un mapa muy desigual. La R2 sur encabeza la caída con un descenso superior al 30%, condicionada por los cortes entre Castelldefels y Sitges del invierno. La R1, la del Maresme, baja en torno al 22%, también golpeada por los temporales y los desprendimientos en el tramo costero.
La R3 hacia Vic y Puigcerdà y la R4 hacia Manresa registran caídas algo menores, en la franja del 18 al 20%, pero igualmente históricas para una red que en 2019 rozaba los registros más altos de su historia. Solo la R8, la transversal del Vallès, aguanta mejor el tipo. Ninguna línea de Rodalies ha ganado viajeros este trimestre, una circunstancia que no se daba desde la pandemia.
El impacto territorial es enorme. Comarcas como el Baix Llobregat, el Maresme y el Vallès Occidental dependen de la red para sostener su mercado laboral metropolitano. Si Rodalies falla, fallan los desplazamientos a Barcelona. Y la presión sobre la AP-7, la C-32 y la B-23 se multiplica.
Cuando una red de Cercanías pierde uno de cada cuatro pasajeros en un trimestre, el problema ha dejado de ser ferroviario para convertirse en territorial y económico.
Lo que esta caída significa para el Govern y para Moncloa
La lectura política es otra capa del problema. El traspaso integral de Rodalies a la Generalitat, pactado entre PSC y ERC en la pasada legislatura, sigue avanzando con cuentagotas, y los datos del primer trimestre llegan en el peor momento posible para Salvador Illa. El president había hecho de la mejora del servicio uno de los compromisos más visibles de su acuerdo de investidura. Hoy, esa promesa cruje.
El precedente más cercano lo encontramos en el verano de 2023, cuando los robos de cable y el incidente de Montcada provocaron una caída puntual del 12%. Aquella crisis se digirió en seis meses. La actual es más profunda, más prolongada y, sobre todo, estructural: los usuarios no se quejan de un episodio aislado sino de la suma de muchos.
Observamos además una pinza incómoda para Moncloa. Renfe sigue siendo la operadora y Adif el gestor de la infraestructura. Cualquier mejora real depende de inversiones del Ministerio de Transportes que, según fuentes parlamentarias consultadas por Moncloa.com, no llegarán al ritmo que el Palau quisiera. La comparación con el Cercanías de Madrid, que en el mismo trimestre ha mantenido cifras estables, alimenta el malestar en Catalunya.
El Govern prepara un plan de choque que la consellera ha avanzado para el segundo semestre del año, todavía sin fecha cerrada de aprobación en Consell Executiu. Mientras tanto, el coche gana terreno donde el tren retrocede. Y el reto no es solo recuperar a quien se ha ido. Es evitar que se vayan más. El próximo informe trimestral, en julio, marcará si la sangría se contiene o se acelera. Por ahora, los números hablan solos.

