Madrid protege el entorno de la Iglesia de San Antonio de los Alemanes como BIC

La iniciativa blindará cualquier intervención en el perímetro del templo, uno de los más singulares de Madrid por su planta elipsoidal. La medida afecta a calles como la Ballesta y la Corredera Baja de San Pablo, en pleno corazón de Malasaña.

La Iglesia de San Antonio de los Alemanes, ese tesoro elipsoidal que pasa desapercibido entre las callejuelas de Malasaña, está a punto de estrenar un nuevo escudo. La Comunidad de Madrid ha iniciado el expediente para proteger su entorno como Bien de Interés Cultural (BIC), una medida que frenará en seco cualquier intervención urbanística no autorizada en las calles que la rodean.

Según ha adelantado La Razón, la decisión delimita un polígono de influencia que abarca la Corredera Baja de San Pablo, la calle de la Puebla, la de la Ballesta, la del Pez y la calle de Nao. El expediente, ya publicado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, establece que toda futura obra, nuevo mobiliario, señalética o cartelería publicitaria en ese perímetro deberá contar con un informe favorable de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

El escudo que ahora abraza a San Antonio de los Alemanes

La figura del entorno protegido no es nueva en la capital. La Comunidad de Madrid ya ha aplicado este mecanismo en enclaves como la Plaza de Oriente, la Gran Vía o el Paisaje de la Luz para blindar sus valores ambientales. En el caso de San Antonio de los Alemanes lo que se busca es preservar las visuales del templo, en especial la esbelta aguja que corona su cúpula.

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La orden obligará a controlar desde la altura de los edificios colindantes hasta el diseño de las terrazas. Cualquier sustitución de toldos, rótulos o luminosos requerirá autorización previa. La medida alcanza incluso a elementos que parecen menores: papeleras, bancos o los pivotes que tanto se ven en el barrio.

En la práctica, supone un freno a las intervenciones de baja calidad que afean el conjunto. Sin embargo, también puede tensar la relación con los hosteleros de la zona, que en los últimos años han multiplicado las licencias. La mayoría de los locales actuales cumple con la normativa, pero la nueva protección les obligará a consultar cualquier modificación.

La protección del entorno convierte cada reforma en un trámite más complejo, pero el Ayuntamiento de Madrid no podrá mirar para otro lado.

Un templo elipsoidal que sobrevivió a reyes y cambios de imperio

Conviene hacer un alto en la historia. La Iglesia de San Antonio de los Alemanes es el único templo de la ciudad con planta elipsoidal, una rareza arquitectónica que se despliega entre paredes completamente pintadas al fresco por artistas como Francisco Ricci o Lucas Jordán. Construida entre 1624 y 1633, nació como capilla para el Hospital de San Antonio de los Portugueses, fundado por Felipe III.

La pérdida de Portugal en 1640 dejó el edificio sin feligreses hasta que en 1689 la reina Mariana de Austria lo cedió a los alemanes católicos que la habían acompañado a Madrid. Desde entonces, se conoce como San Antonio de los Alemanes. Un periplo singular que explica por qué la Comunidad de Madrid quiere ahora reforzar la protección, como recoge la Wikipedia en su artículo sobre el templo.

A diferencia de otros BIC madrileños, con el entorno ya protegido de manera automática, en este caso la declaración individual se hace necesaria porque la presión urbanística en Malasaña es alta. El barrio, en plena transformación comercial y residencial, ha visto cómo algunos solares se colmatan y las fachadas históricas se camuflan entre toldos de poliéster. La aguja de la iglesia, visible desde varias calles estrechas, se había convertido en una especie de faro en riesgo de apagarse.

Por qué el entorno de un BIC inquieta al urbanismo madrileño

La medida coloca a la Comunidad de Madrid, gobernada por el Partido Popular, en una posición de control sobre el distrito Centro, cuyo Ayuntamiento está en manos de Más Madrid. No es la primera vez que la administración autonómica y la municipal discrepan sobre los límites de la protección patrimonial. Ya ocurrió con el Edificio España o con los anuncios de la Gran Vía, donde la Comunidad tuvo que mediar para evitar la degradación del paisaje urbano.

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En esta ocasión, la protección del entorno de San Antonio de los Alemanes puede interpretarse como un gesto hacia la conservación histórica, pero también como un instrumento de revisión obligada para cualquier iniciativa local. Algunos vecinos de la calle Ballesta han reclamado mejoras en el mobiliario y la peatonalización; con la nueva figura, esos proyectos podrían demorarse si no se ajustan al canon patrimonial.

De hecho, la mayoría de los proyectos que se presenten ahora no se rechazarán, pero sí se someterán a un examen más minucioso. Como ocurre con otros entornos BIC en Madrid, la clave estará en encontrar el equilibrio entre la vida cotidiana del barrio y la obligación de no estorbar la vista hacia una aguja barroca. EL templo ya era BIC desde 1972, pero la protección ambiental que ahora se añade cierra el círculo y deja claro que en este rincón de Malasaña el cemento no podrá ganar a la historia.