EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A todos los usuarios habituales de Rodalies que hasta ayer disfrutaban de los abonos gratuitos del Gobierno.
- ¿Cuándo ocurre? Desde el lunes 11 de mayo de 2026, tras decaer la última prórroga del paquete de medidas anticrisis.
- ¿Qué cambia hoy? Los viajeros deben adquirir títulos de pago; existen descuentos del 50 % en abonos recurrentes para quienes hagan al menos 16 viajes al mes.
La gratuidad de los trenes de cercanías en Cataluña terminó este lunes y, con ella, la comodidad de miles de viajeros que durante tres años no pagaron por moverse. El sindicato CCOO ha denunciado este martes una avalancha de quejas en las estaciones y su portavoz en Rodalies, Jordi Puivecino, ha cargado contra la supresión: “no tiene sentido penalizar al viajero” después de tanto tiempo con bonificaciones.
Fin de la gratuidad tras tres años de bonificaciones
Los abonos gratuitos de Renfe nacieron en 2022, cuando el Gobierno central activó el paquete anticrisis para amortiguar el golpe de la inflación. La medida se fue renovando cada seis meses, a menudo con el beneplácito de la Generalitat, y se convirtió en un derecho casi adquirido para los más de 150.000 viajeros diarios de Rodalies. Pero el pasado mayo el Consejo de Ministros decidió no prorrogarla otra vez, y el lunes 11 de mayo ha sido el primer día hábil con el sistema de pago recuperado.
Desde primera hora de la mañana, las máquinas expendedoras y las taquillas han registrado largas colas en nudos como Sants, Passeig de Gràcia o L’Hospitalet de Llobregat. Muchos usuarios desconocían que ya no podían renovar el abono sin coste, pese a las campañas informativas de los últimos días, y se han encontrado con la obligación de desembolsar desde 2,40 euros por billete sencillo hasta los 20 euros del abono mensual con descuento.
Quejas en las estaciones y la advertencia de CCOO
CCOO ha recopilado testimonios de viajeros indignados y las ha trasladado este martes a un comunicado. “El perfil más castigado es el del trabajador que utiliza diariamente la red para ir a su empresa y que de repente ve cómo el coste del transporte se come parte de la nómina”, denunció Puivecino en declaraciones recogidas por este medio. El sindicato reclama que, al menos, se mantenga un título de alta recurrencia totalmente subvencionado mientras el IPC siga por encima del 2 %.
Entre los afectados hay también estudiantes que usaban la R2 para llegar a la universidad, personal sanitario de los hospitales del área metropolitana de Barcelona y familias que se desplazan desde Tarragona o Girona. La confusión ha sido total hasta media mañana: la ausencia de la gratuidad ha pillado a muchos viajeros con el maleta hecho y la furia a flor de piel, mientras los interventores apenas han podido atender todas las dudas.
Qué alternativas de pago hay ahora en Rodalies
Con la vuelta al esquema de pago, el Govern ha recordado que el nuevo abono recurrente mantiene un descuento de el 50 % para quienes realicen al menos 16 viajes al mes. Además, los usuarios pueden seguir utilizando los títulos integrados de la ATM, como la T-Casual o la T-Usual, que también ofrecen rebajas si se combinan con otros modos de transporte público.
Fuentes del Departament de Territori han señalado a Moncloa.com que la decisión corresponde al Ejecutivo central, pero que la Generalitat “está trabajando para que los usuarios no pierdan poder adquisitivo”. Mientras, los afectados con ingresos más bajos disponen de la tarifa social para familias vulnerables, aunque la solicitud requiere un trámite que no se resuelve en el día.
Un precedente que ahora se desvanece
Los años en que Rodalies fue gratuito dejaron un precedente incómodo. La demanda creció más del 25 % en hora punta y la red, con problemas crónicos de puntualidad y averías, se tensó aún más. Pero también demostró que la eliminación del precio atraía viajeros que antes usaban el coche privado, un dato que en clave de descarbonización gusta tanto a la Generalitat como al Ministerio.
Eliminar la gratuidad sin una alternativa amplia de transporte público asequible es, en la práctica, devolver el tráfico a las rondas de Barcelona. Lo reconocen incluso fuentes del Departament de Territori: “la movilidad sostenible pierde un aliado”. El riesgo ahora es que las quejas de los pasajeros se conviertan en malestar social en plena precampaña municipal, un escenario que ni el Govern ni Moncloa ignoran.
La década de transporte casi regalado que empezó en 2022 acaba hoy; deja un reguero de viajeros desconcertados y una pregunta abierta sobre quién pagará realmente la próxima factura de la movilidad en Cataluña.
El caso catalán es casi un espejo del abandono de las ayudas estatales que ha vivido la Comunidad de Madrid, aunque con un matiz: mientras el Ejecutivo regional madrileño mantiene una de las mayores bonificaciones del país, la Generalitat carece de margen fiscal para replicarla. Eso deja al viajero de Rodalies en una situación de desventaja, al menos mientras el Govern y el Ministerio no cierren un nuevo acuerdo en la comisión bilateral prevista para otoño.
De momento, la advertencia de CCOO ya está sobre la mesa: si no hay una rectificación en septiembre, el sindicato anuncia movilizaciones. Y Puivecino insiste en que “no se puede pedir a la ciudadanía que deje el coche si luego el tren de cada día le cuesta una parte importante del sueldo”.

