Netflix estrena la película más cara de la historia y ya es uno de los mayores éxitos del momento

Netflix acaba de sumar a su catálogo una de las superproducciones más ambiciosas y costosas de los últimos años. Entre batallas gigantescas, intrigas romanas y un reparto lleno de estrellas, ya se ha convertido en uno de los estrenos más vistos y comentados del momento.

Netflix acaba de sumar a su catálogo una de las películas más esperadas y comentadas de los últimos años. Después de arrasar en cines y convertirse en uno de los grandes espectáculos cinematográficos recientes, ‘Gladiator II’ ha iniciado una segunda vida en streaming y ya se ha colocado entre lo más visto de las plataformas. La secuela dirigida por Ridley Scott llegaba rodeada de expectativas enormes por el gigantesco presupuesto que la convirtió en una de las producciones más caras de la historia del cine.

Y lo cierto es que Netflix ha encontrado en ‘Gladiator II’ una de esas películas perfectas para el público que busca espectáculo puro. Hay batallas gigantescas, intrigas políticas, conspiraciones dentro del Imperio romano y escenas tan exageradas como entretenidas. Pero más allá de la escala descomunal, la película también juega constantemente con la nostalgia de la original y con el recuerdo inevitable de Maximus, el personaje que Russell Crowe convirtió en leyenda hace más de dos décadas.

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Denzel Washington y Pedro Pascal se convierten en dos de los grandes protagonistas

“Pedro Pascal”. Fuente: RTVE.es

Aunque Paul Mescal lidera la historia, gran parte del peso de ‘Gladiator II’ termina cayendo sobre otros personajes mucho más extravagantes y manipuladores. Denzel Washington interpreta a Macrinus, un antiguo esclavo convertido en estratega político que mueve los hilos en la sombra y que probablemente sea lo más divertido y magnético de toda la película.

También destaca Pedro Pascal como Marco Acacio, el general romano responsable de cambiar el destino de Lucio. Netflix apuesta aquí por un reparto lleno de nombres potentes y eso se nota especialmente en las escenas políticas, donde las traiciones y los juegos de poder terminan resultando incluso más interesantes que algunas de las batallas. De hecho, muchas de las mejores secuencias llegan cuando la película se aleja de la acción y se centra en las tensiones dentro del propio imperio.