Los frutos secos llevan años considerados uno de los snacks más saludables que existen y forman parte habitual de desayunos, meriendas y recetas de todo tipo, en especial porque son prácticos, fáciles de llevar y tienen fama de aportar energía de calidad, grasas saludables y una gran cantidad de nutrientes. Sin embargo, hay un pequeño detalle que muchas personas desconocen y que podría cambiar bastante la forma en la que el cuerpo los digiere: lavarlos o dejarlos en remojo antes de comerlos.
Aunque a simple vista parezcan listos para consumir directamente del paquete, algunos especialistas en nutrición aseguran que preparar los frutos secos de otra manera puede ayudar a que resulten más ligeros y fáciles de digerir. Es algo sencillo, casi cotidiano, pero que cada vez gana más popularidad entre quienes notan hinchazón, pesadez o molestias después de consumirlos, especialmente cuando se comen en grandes cantidades o de forma frecuente.
1Lavar los frutos secos puede ayudar más de lo que parece
Mucha gente jamás se ha planteado lavar los frutos secos porque se da por hecho que vienen limpios y preparados para comer. Sin embargo, expertos en nutrición recuerdan que durante el almacenamiento, transporte y manipulación pueden acumular polvo o pequeños residuos que terminan llegando directamente al organismo. Por eso, simplemente enjuagarlos antes de consumirlos ya puede marcar una diferencia para algunas personas sensibles.
Pero el motivo más comentado tiene que ver con ciertos compuestos naturales presentes en los frutos secos, como los oxalatos o algunos antinutrientes, que pueden dificultar la absorción de minerales importantes como el hierro, el calcio o el magnesio. Al lavarlos o dejarlos en remojo, parte de estas sustancias disminuyen y eso facilita que el cuerpo aproveche mejor sus nutrientes.
