EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A pacientes con cirugías, consultas y pruebas programadas en la sanidad pública madrileña.
- ¿Cuándo ocurre? La huelga, que comenzó en diciembre, suma ya 25 jornadas y tendrá una nueva semana de paros en junio de 2026.
- ¿Qué cambia hoy? La incertidumbre sobre nuevas suspensiones y la presión sobre los sindicatos, que denuncian requisitos mínimos abusivos y la falta de diálogo con el Ministerio.
La huelga de médicos en Madrid ha dejado 10.470 cirugías suspendidas y un coste de 16,4 millones, según Sanidad.
Desde diciembre, los paros han sumado 25 jornadas y han obligado a cancelar 215.344 consultas, 21.733 pruebas diagnósticas y 10.470 cirugías. La Consejería de Sanidad, que dirige Fátima Matute, confirma que la protesta se reanudará en junio con una nueva semana de huelga indefinida intermitente, lo que pone en alerta a la red hospitalaria.
El departamento de Matute ha detallado que el perjuicio económico asciende a 16.456.119 euros, una cifra que equivale al presupuesto anual de varios centros de salud de la región. De las 10.470 operaciones suspendidas, la mayoría eran de carácter no urgente, pero los gestores temen que la acumulación de demoras eleve la lista de espera quirúrgica por encima de los 75 días de media actual.
Los paros están convocados por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y por organizaciones como Amyts, Metges de Catalunya, SMA y otras. En Madrid, el comité de huelga —integrado por Amyts, SIME, MUD y AME— representa a todos los médicos, incluidos los residentes (MIR) y los profesionales de centros concertados como la Fundación Jiménez Díaz, los hospitales de Alcorcón, Fuenlabrada o Torrejón. Los convocantes han denunciado los servicios mínimos fijados por la Comunidad como «abusivos»,, y advierten de que la postura del Ministerio bloquea cualquier avance.
Un estatuto que los médicos rechazan: el origen del pulso
El Estatuto Marco impulsado por la ministra Mónica García mantiene, según los médicos, las condiciones que provocan el conflicto: guardias de 24 horas, jornadas que pueden superar las 90 horas semanales, y el hecho de que la hora de guardia se pague más barata que la ordinaria. A eso se suma que, a diferencia de celadores y enfermeras, los facultativos no cobran complemento por nocturnidad. Los sindicatos reclaman un Estatuto Médico propio, como existe en países como Francia, Reino Unido o Italia, que contemple la categoría profesional A+ y refleje la responsabilidad última de los médicos sobre los pacientes.
La ministra, sin embargo, no se ha sentado todavía con los representantes de los facultativos. Desde los sindicatos interpretan esta ausencia como una derivada de la lucha de García por el liderazgo de Más Madrid, una prioridad que, según ellos, margina la solución al conflicto.
Con 10.470 cirugías suspendidas y 16,4 millones en pérdidas, el conflicto ya no es solo laboral: es una fractura en el sistema sanitario madrileño.
La ausencia de diálogo que alarga el conflicto hasta junio
La actitud del Ministerio contrasta con las cifras de la Consejería, que cuantifica los daños pero carece de competencias para modificar la normativa estatal. Mientras las pérdidas siguen acumulándose, la próxima semana de huelga amenaza con agravar la situación en en un momento en que la sanidad madrileña aún arrastra los efectos de la pandemia y soporta una demanda asistencial récord.
Una sanidad regional en la encrucijada: lo que Madrid debe aprender de otros países
La convocatoria afecta a más de 175.000 médicos en toda España, pero Madrid, con sus 6,7 millones de habitantes y la mayor red hospitalaria pública del país, concentra el impacto más visible. En otras comunidades como Cataluña o Andalucía las protestas también tienen consecuencias, aunque ninguna ha cuantificado pérdidas tan detalladas como la Consejería madrileña.
El pulso recuerda a la marea blanca de 2012, cuando los médicos paralizaron la sanidad madrileña durante semanas y el coste estimado rondó los siete millones de euros. Ahora, la cifra se ha duplicado, pero el trasfondo es distinto: entonces se discutía de presupuestos; hoy se discute sobre el encaje legal de la profesión. Países como Francia o Portugal cuentan con estatutos médicos diferenciados desde hace décadas, lo que deja a España en una posición anómala en la Unión Europea.
Con la sanidad madrileña al límite, la próxima semana de huelga en junio será un nuevo termómetro del conflicto. La pregunta no es cuándo se recuperarán las pérdidas, sino si habrá voluntad política para reconocer que los médicos necesitan un marco propio antes de que el sistema colapse.
