SpaceX ha solicitado a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) el despliegue de hasta 100.000 satélites Starlink de tercera generación, un movimiento que promete multiplicar por 100 la capacidad global de la red y ofrecer velocidades multigigabit. La petición, revelada por el portal ZDNET, tiene en el punto de mira los mercados con poca cobertura de fibra, entre ellos buena parte de la España rural.
Claves de la operación
- SpaceX planea 100.000 nuevos satélites Starlink. La constelación Gen3 superaría las 2 toneladas por unidad y necesitará cohetes Starship o Falcon Heavy para ponerse en órbita baja.
- El objetivo: velocidades simétricas de varios gigabits y menos de 20 ms de latencia. Aunque hoy las velocidades reales rondan los 170 Mbps, la compañía aspira a conectar ‘miles de millones de dispositivos de IA’ según su escrito.
- España, entre los grandes beneficiados. La cobertura de banda ancha en zonas rurales sigue lejos de la fibra: el despliegue masivo de Gen3 pondría presión a Telefónica y al resto de operadores de red fija.
La solicitud ante la FCC busca acceso a bandas de espectro inusualmente amplias que van desde Ku y Ka hasta las bandas E y D, con frecuencias de enlace descendente que alcanzan los 42,5 GHz y de subida hasta los 275 GHz. SpaceX se compromete a operar sin interferencias y a coordinarse con otros operadores, pero el alcance del espectro ya ha despertado recelos entre competidores y astrónomos.
Para poner en órbita satélites de más de 2.000 kilos, la compañía de Elon Musk reconoce que ni los Falcon 9 bastan. Hará falta el Starship —aún en fase de pruebas— o los Falcon Heavy, capaces de lanzar un número suficiente para que el servicio sea viable. En la práctica, eso sitúa el despliegue masivo a varios años vista, aunque SpaceX no ha fijado un calendario concreto.
La propuesta también ha encendido las alarmas en la comunidad científica. El Observatorio Europeo Austral ya ha advertido de los ‘efectos devastadores’ que grandes constelaciones como esta tendrían sobre la astronomía óptica y radioastronomía. A nivel regulatorio, la FCC abrirá un periodo de comentarios públicos en el que rivales y grupos de interés podrán presentar objeciones, solicitar condiciones adicionales o directamente pedir la denegación del permiso.
El salto de Starlink en España: ¿fin de la brecha digital?

En España, alrededor del 15% de los hogares —especialmente en provincias como Teruel, Soria o Lugo— aún no dispone de acceso a fibra óptica ni a redes de cable de alta velocidad. Starlink ya venía cubriendo ese hueco con su plan residencial de 130 euros al mes, si bien los nuevos usuarios de Gen3 necesitarán actualizar sus terminales. La firma no ha confirmado tarifas, pero los analistas anticipan precios que podrían oscilar entre 200 y 300 euros mensuales para el servicio de mayor capacidad.
La digitalización rural no se resuelve con una sola tecnología, pero 100.000 satélites de nueva generación pueden poner contra las cuerdas a las operadoras que han tardado décadas en llevar fibra al último valle.
Para los operadores tradicionales como Telefónica, el movimiento amenaza con erosionar aún más el margen en las zonas menos rentables. La compañía española ha invertido fuertemente en despliegues de fibra gracias al apoyo público, pero en territorios de muy baja densidad de población el satélite de alto rendimiento ofrece una alternativa real. Vodafone y Orange ya han explorado acuerdos con operadores satelitales, y una Starlink con 100 veces más ancho de banda podría acelerar esos pactos.
Un monopolio espacial con riesgos y oportunidades para España
Más allá de las cifras, la petición de SpaceX pone sobre la mesa el debate sobre la saturación orbital y la dependencia tecnológica. Si la FCC autoriza siquiera una fracción significativa de los 100.000 satélites, Starlink se convertiría en el actor dominante del internet satelital mundial, y España, como mercado, tendría que decidir si fomenta la competencia con soluciones propias o si abraza la oferta estadounidense. Cabe recordar que el programa espacial español, a través de Hisdesat, opera satélites gubernamentales pero no ha entrado en el segmento de banda ancha residencial. La oportunidad, sin embargo, viene acompañada de una dependencia de una empresa extranjera y de un organismo regulador que no es el europeo. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones deberán vigilar de cerca cómo la constelación Gen3 afecta a las comunicaciones y a la observación astronómica desde territorio español.
Antecedentes: En la última década, Hispasat ha desplegado capacidad en Ka y ha probado servicios de internet satelital, pero la escala de SpaceX es varios órdenes de magnitud superior. La startup española Sateliot, con su constelación de nanosatélites para IoT, podría verse beneficiada o desplazada por la nueva generación de Starlink, que también apunta al internet de las cosas. Por ahora, el desenlace de la solicitud en la FCC es incierto: se espera que el proceso se alargue hasta bien entrado 2027, lo que da tiempo a los reguladores europeos a preparar su propio marco de control.
El futuro de la conectividad rural española no se escribirá solo en Washington; también en Bruselas y en las negociaciones entre los grandes operadores y el gigante aeroespacial. Mientras tanto, los hogares de la España vaciada mantienen la mirada en el cielo.
