Puigdemont podría regresar el 16 de julio si el TJUE avala la amnistía, según Pérez Royo

El catedrático de Derecho Constitucional sostiene que el Supremo no tendrá margen para impedir la vuelta del expresident una vez que Luxemburgo se pronuncie. Critica también la estrategia de Junts durante la tramitación parlamentaria y anticipa un cambio en el escenario político

El catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo sostiene que si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) avala la Ley de Amnistía el próximo 16 de julio, Carles Puigdemont podría regresar a España ese mismo día sin necesidad de esperar el fallo del Tribunal Constitucional sobre el recurso de amparo. En una entrevista concedida a ElNacional.cat, el jurista perfila un horizonte jurídico sin obstáculos para el ex president y critica con dureza la estrategia parlamentaria de Junts, que, a su juicio, ha dilatado innecesariamente la tramitación de la norma.

El Supremo se queda sin margen: la amnistía blindada por Europa

Pérez Royo, que ha defendido la constitucionalidad de la amnistía desde el primer día, asegura que la decisión del TJUE será definitiva. “El argumento inicial que ha tenido el Tribunal Supremo, y toda la derecha, era que la amnistía no cabe en la Constitución. El Tribunal Constitucional dijo que sí y, por tanto, ese tema ya no está”, explica. A su entender, si Luxemburgo confirma que la ley no vulnera el derecho de la UE —ya sea porque la amnistía no es materia comunitaria o porque avala expresamente la doctrina constitucional española—, “ya no hay más que discutir jurídicamente. Se podrá estar de acuerdo o no, pero hay que acatarla”.

El jurista subraya que no existe margen para una desobediencia judicial. “Nunca ha habido un precedente de desobediencia del Tribunal Supremo o del Constitucional a un tribunal europeo”, recuerda. De hecho, la publicación de la ley en el BOE (Ley Orgánica 1/2024, de 10 de junio, de amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña) y el aval del Constitucional en noviembre de 2025 ya dejaron la norma operativa. La sentencia europea, si es favorable, cerraría el círculo. A partir de ese momento, Puigdemont podría pisar territorio español sin que ninguna orden de detención le alcanzase.

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Pérez Royo cree, no obstante que el ex president optará por la prudencia y esperará a que el Constitucional resuelva también en otoño el recurso de amparo de Puigdemont contra la actuación del Supremo. Pero insiste: “lo podía hacer perfectamente” el 16 de julio. Esa ventana temporal, apenas unos meses, podría cambiar el tablero político antes de la Diada.

Junts, en el punto de mira: “Si hubieran jugado limpio, la amnistía estaría aprobada hace meses”

El catedrático andaluz no ahorra reproches a la formación soberanista. “Los problemas han venido más por parte de Junts que del Gobierno”, afirma. Según su análisis, la estrategia de Junts durante la tramitación parlamentaria fue “querer la amnistía, pero sin favorecer al Gobierno en nada; que el Gobierno se desangre aprobando la amnistía”. Esa táctica, dice, ha tenido consecuencias: “Si Junts hubiera jugado limpio, la amnistía estaría aprobada desde hace meses, no ahora”.

Pérez Royo identifica un error de cálculo en la formación de Puigdemont. “Junts ha estado poniendo pegas y palos en las ruedas. Todo eso ha ralentizado el procedimiento y, al final, Junts ha pagado un coste por eso”. Y remata: “Lo lógico hubiera sido que Junts, hasta que no estuviera Puigdemont aquí, hubiera votado con el Gobierno en todo”.

La amnistía ya está descontada como problema; el verdadero impacto será cómo metaboliza Cataluña el regreso de Puigdemont.

El jurista recuerda una conversación privada con Puigdemont en agosto de 2017, cuando cenaron en el Palau de la Generalitat. “Me sorprendió de manera extraordinaria que pensara que el Estado español no se atrevería a reprimir a Cataluña”, relata. Aquella confianza, que ya resultó desmentida por los hechos del 1-O, se repite ahora, a su entender, con los plazos de la amnistía. La recomendación fue clara entonces y lo es ahora: actuar con la máxima celeridad posible para cerrar cuanto antes la crisis institucional.

La entrada en escena de Aliança Catalana como competidor por el espacio independentista añade presión a Junts. “Cataluña era un oasis frente a la extrema derecha, y ya no”, advierte Pérez Royo, en referencia al crecimiento de la formación de Sílvia Orriols. Ese nuevo marco, unido a la pérdida de la hegemonía que tuvo Convergència, obligaría a Junts a replantear su estrategia.

Lo que viene: Catalunya, la Diada y un tablero que se desatasca

Para Pérez Royo, la resolución del TJUE va a quitar un tapón político. “El agua va a empezar a fluir”, afirma. Y eso obliga a mirar hacia septiembre: la Diada de 2026 será la primera con Puigdemont en libertad y sin causas pendientes, si todo sigue el guion jurídico previsto. La imagen del ex president paseando por las calles de Barcelona o interviniendo en el Parlament es, a juicio del jurista, un momento que obligará a todos los actores a recolocarse.

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En términos de competencia electoral, el escenario no es sencillo para Junts ni para el independentismo en su conjunto. Pérez Royo recuerda que “cada vez que el independentismo convocaba las urnas de forma plebiscitaria para salir reforzado, al electorado les daba menos confianza”. Ahora, con Aliança Catalana compitiendo por el mismo espacio, la fragmentación puede agudizarse. Junts ya no tiene la hegemonía de la que disfrutó Jordi Pujol.

Desde Moncloa, la lectura es otra. El presidente Sánchez podrá enmarcar la decisión del TJUE como el éxito de una operación política que, según Pérez Royo, le permite al PSOE reivindicar que “han resuelto la gran crisis constitucional de España sin pegar un tiro y sin meter a gente en la cárcel”. Ese relato, unido al giro de Feijóo hacia Junts —frenado por las declaraciones de Aznar—, puede redefinir las alianzas en un Congreso donde el PP necesita a Vox y los números no terminan de cuadrar.

La mención de Pérez Royo a la “necesidad imperiosa” del PP de contar con Vox introduce otra variable. Aunque Feijóo coquetee con Junts, el partido de Abascal sigue siendo indispensable para cualquier mayoría alternativa, y cualquier gesto hacia los independentistas puede tensar aún más esa alianza que ya ha mostrado fisuras en la investidura fallida de 2023.

El catedrático, que ha visto desfilar todas las crisis constitucionales del país desde 1978, no oculta su escepticismo sobre la rapidez con que Junts sabrá reaccionar. “Se tendría que haber hecho con la mayor rapidez posible”, insiste. Ahora, con la fecha del 16 de julio en el horizonte y un otoño que traerá la sentencia del Constitucional, el reloj corre. Y como él mismo avisa, en Catalunya, “todo ha cambiado desde el Procés”.