Las emisiones de carbono de Microsoft, Amazon y Google crecieron un 19% en el último año fiscal, hasta los 119 millones de toneladas de CO₂ equivalente, según sus propios informes de sostenibilidad. El volumen, impulsado por la construcción de centros de datos para inteligencia artificial, iguala ya un tercio de las emisiones totales de Francia.
El auge de la IA dispara la factura climática de las ‘big tech’
El negocio de la nube y la inteligencia artificial ha provocado un aumento del 19% en las emisiones conjuntas de las tres mayores tecnológicas del mundo. En el ejercicio cerrado en marzo de 2026, Microsoft, Amazon y Google emitieron 119 millones de toneladas de CO₂ equivalente (MtCO₂e), frente a los 101 millones del año anterior. La cifra equivale a un tercio de lo que contamina Francia en un año.
El crecimiento está directamente correlacionado con la inversión en centros de datos. Solo este año, las grandes tecnológicas prevén gastar 765.000 millones de dólares, en su mayor parte en infraestructura para IA, en lugares que van desde Noruega hasta el norte de Inglaterra. La consultora inmobiliaria JLL estima que se construirán 1.200 centros de datos en todo el mundo de aquí a 2030, impulsados por la demanda de modelos de IA.
En su informe de sostenibilidad, Microsoft reconoce un incremento del 25% de sus emisiones, hasta los 20 MtCO₂e, «impulsado principalmente por la expansión de nuestra infraestructura de centros de datos». Google, por su parte, reporta una subida del 18%, con el grueso del aumento en las actividades de su cadena de suministro. Amazon declara un alza total del 16% y un repunte del 20% en las emisiones de su cadena de suministro, que incluyen la construcción de los centros.
Net Zero en el papel, más emisiones en la realidad
Los tres gigantes mantienen sus promesas de alcanzar la neutralidad de carbono —Microsoft y Google en 2030, Amazon en 2040—, pero los datos más recientes muestran una dirección opuesta. El discurso oficial de los propios informes de de sostenibilidad trata de encajar las subidas de emisiones con el compromiso Net Zero: Amazon, por ejemplo, califica el incremento como «progresar» hacia su meta.
«. Es un efecto dominó que amplifica el problema.
La promesa de neutralidad climática choca con una realidad de aumentos de dos dígitos porque el negocio de la nube y la IA exige más centros de datos que nunca.
La dependencia de los créditos de carbono agrava el panorama. Shaolei Ren, profesor de ingeniería eléctrica en la Universidad de California, Riverside, señala que el informe de Microsoft indica una menor disponibilidad de créditos en los mercados globales. «Todo el mundo habla de la falta de bienes físicos, como la electricidad, pero también puede haber una falta de bienes virtuales —los créditos de carbono—», advierte.

📊 Impacto climático en cifras
- Aumento conjunto: +19% interanual en el ejercicio cerrado en marzo de 2026.
- Emisiones totales: 119 MtCO₂e sumando las tres compañías.
- Equivalencia tangible: Un tercio de las emisiones anuales de Francia.
- Inversión prevista: 765.000 millones de dólares en centros de datos solo este año.
La asfixia del mercado de créditos y una demanda eléctrica desbocada
El crecimiento de los centros de datos lleva aparejado un consumo eléctrico colosal. El Uptime Institute calcula que los grandes proyectos anunciados en 2025 consumirán el 1,3% de la electricidad mundial, casi el doble de la demanda actual del sector. La mayoría de esa nueva potencia se concentrará en Estados Unidos, donde la fiebre de la IA es más intensa.
Esa presión energética choca con el intento de las tecnológicas de compensar sus emisiones mediante la compra de créditos. Si la oferta de créditos verificables se reduce mientras las emisiones crecen, los objetivos de Net Zero se convierten en papel mojado. No se trata de un problema futuro: los informes de este año ya muestran que el mercado de compensación no da abasto.
Antes de este repunte, las emisiones de Microsoft parecían estabilizadas en torno a los 16 MtCO₂e en 2023 y 2024. Ahora, sin embargo, la irrupción de la IA ha revertido esa tendencia de manera brusca, un giro que deja en evidencia la fragilidad de los planes de descarbonización cuando el negocio principal demanda una expansión acelerada.
La paradoja es evidente: las mismas empresas que ofrecen soluciones climáticas basadas en IA son las que más están contribuyendo a engrosar la huella de carbono global. Google asegura que sus sistemas de IA ya han ayudado a reducir 41 millones de toneladas de CO₂ en otros sectores, pero ese argumento pierde fuerza cuando sus propias emisiones suben un 18%.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: El sector tecnológico acumula ya un volumen de emisiones equiparable a un tercio de las de Francia, una carga que seguirá creciendo sin un cambio estructural.
- Modelo que cambia: La externalización de la huella digital a las grandes nubes oculta el impacto real de miles de empresas, forzando una revisión de los estándares de reporte (Scope 3).
- Para las próximas generaciones: La promesa de neutralidad climática para 2030 o 2040 se diluye si, mientras tanto, las emisiones aumentan un 19% al año por la avaricia energética de la inteligencia artificial.

