Sumar, PSOE, y la crisis: Cómo presionar sin romper el Gobierno

La coalición de Yolanda Díaz exige más explicaciones por los casos que afectan a los socialistas y reclama avances en vivienda, aunque descarta salir del Ejecutivo. Sánchez comparecerá en el Congreso para dar la cara.

El socio minoritario del Gobierno de coalición, Sumar, ha elevado el tono en los últimos días para reclamar al PSOE una respuesta más nítida ante los procedimientos judiciales que afectan a la formación socialista. Sin embargo, según han confirmado tanto fuentes gubernamentales como de la dirección de Movimiento Sumar, la opción de romper el Ejecutivo no se contempla en ningún escenario. Pedro Sánchez, que en un primer momento descartó comparecer, ha rectificado tras la presión de sus aliados y pedirá su propia comparecencia en el Congreso de los Diputados para debatir la situación.

La coalición de Yolanda Díaz se ve obligada a un delicado equilibrio: por un lado, los casos del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y de la exportavoz Leire Díez resultan inasumibles para un partido que se reivindica como “la izquierda limpia”; por otro, la estabilidad del Gobierno y el avance de la agenda social pesan más que cualquier tentación de crisis. “Ni nos planteamos salir del Consejo de Ministros”, insisten en las filas moradas.

El enfado de Sumar se disparó tras la rueda de prensa que Sánchez ofreció en Roma, donde bromeó sobre no adelantar las elecciones —una referencia velada a las peticiones del presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page—. Ese gesto, interpretado como una muestra de autocomplacencia en plena tormenta judicial, aceleró las conversaciones internas en el Ejecutivo y forzó al presidente a dar un paso atrás. La comparecencia solicitada por el presidente del Gobierno supone un gesto de transparencia que Ferraz quiere vender como una demostración de solidez institucional.

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En paralelo, la dirección socialista trabaja en un doble frente: acelerar las medidas sociales que llevan semanas en el congelador —especialmente en materia de vivienda— y reforzar el argumentario de que la legislatura está siendo objeto de una campaña judicial y mediática para hacer caer al Ejecutivo. “No vamos a permitir que el ruido nos desvíe de nuestro objetivo”, repite la vicepresidenta primera, María Jesús Montero.

La legislatura se mide en leyes, no en sumarios. Y la agenda social sigue su curso.

La comparecencia en el Congreso y la agenda social como cortafuegos

La petición de comparecencia no es un cheque en blanco: Sumar la vincula a que el PSOE demuestre con hechos que la regeneración democrática no es un eslogan. Exigen “transparencia y vivienda”, y esperan que esa combinación temple los ánimos en el grupo parlamentario, donde algunas voces ya abrían la puerta a retirar el apoyo parlamentario si las explicaciones resultaban insuficientes.

El Ejecutivo, sin embargo, maneja los tiempos con calma. La sesión de control en el Congreso será la primera prueba, pero la verdadera validación llegará con la aprobación de los próximos decretos-leyes en materia de alquiler y rehabilitación energética, que apelan directamente al electorado progresista. “Nosotros no vamos a romper el gobierno por una crisis que han creado otros”, insisten en Ferraz, recordando que la mayoría de los votantes de Sumar respaldan la continuidad de la coalición según sondeos internos.

El Eje del Poder Socialista

El tablero se mueve en tres planos simultáneos. El primero es el pulso entre la cúpula de Ferraz y los barones territoriales. Mientras Emiliano García-Page insiste en pedir elecciones anticipadas, la dirección federal —con la vicepresidenta Montero al mando de la operativa diaria— mantiene la línea de agotar la legislatura. El Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, liderado por Patxi López, actuará como dique de contención si la tensión con Sumar escalara. La experiencia del caso Cerdán, hace apenas un año, demuestra que el PSOE sabe digerir crisis internas sin fracturas visibles.

El segundo plano es el aterrizaje territorial de la estabilidad. Las comunidades autónomas gobernadas por el PSOE —Castilla-La Mancha, Asturias, Navarra y la Generalitat de Catalunya, a través del PSC— dependen de un presupuesto nacional sólido para desplegar sus políticas de sanidad, educación y vivienda. Una ruptura de la coalición pondría en peligro las transferencias y los fondos europeos, algo que los presidentes autonómicos socialistas conocen bien. “Nadie en su sano juicio va a dinamitar esto”, confiesan en la Moncloa.

El tercer plano es la lectura a medio plazo de las opciones electorales. Para el PSOE, la reconstrucción de Sumar es un asunto que les concierne, aunque eviten la injerencia pública. La indefinición sobre el liderazgo de la coalición —sin candidato claro, con Pablo Bustinduy rechazando el cartel— beneficia a los socialistas a corto plazo, pues mantiene al socio en una posición de debilidad relativa. Sin embargo, un Sumar desdibujado también podría arrastrar al Gobierno en su caída. Por eso, Ferraz prefiere un aliado estable que garantice la mayoría parlamentaria hasta 2028.

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🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: La estabilidad del Gobierno de coalición se defiende con transparencia y con el avance de la agenda social, no con amenazas de ruptura.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: Comparecencia del presidente en el Congreso de los Diputados, prevista para mediados de junio.