Vox ha convertido el último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en un ariete contra el Partido Popular. La advertencia de que las cuentas públicas necesitan un ajuste de 10.080 millones de euros este mismo año —equivalente al 0,6 % del PIB— sirve al partido de Santiago Abascal para redoblar la presión sobre Alberto Núñez Feijóo y exigirle que rompa con la política económica del Gobierno.
La dirección nacional de Vox considera que el documento, publicado este viernes, desenmascara la ‘irresponsabilidad’ fiscal del Ejecutivo de Pedro Sánchez y coloca al PP ante un dilema insoslayable: o se alinea con las recetas de ajuste que propone Vox o seguirá siendo cómplice de un agujero estructural que la AIReF, presidida por Inés Olóndriz, cuantifica con precisión.
La ofensiva argumental de Vox: el déficit como línea roja
Fuentes de la cúpula de Vox consultadas por Moncloa.com insisten en que el informe de la AIReF no es una mera constatación técnica. A su juicio, revela que el Gobierno ha inflado el gasto público más allá de lo permitido y que la supuesta fortaleza económica se construye sobre unos cimientos insostenibles. La formación verde reclama al PP que, al menos, condicione cualquier cooperación futura a un compromiso explícito de recorte del gasto y de rechazo a nuevos impuestos.
La exigencia tiene un alcance práctico inmediato. En el Congreso, el Grupo Parlamentario VOX ya prepara iniciativas para forzar votaciones que obliguen a los populares a retratarse. La idea, según estas fuentes, es trasladar el debate de los despachos a la arena parlamentaria y medir si el PP está dispuesto a aparcar su tradicional ortodoxia retórica para pactar con el Gobierno las cuentas del próximo ejercicio.
Un informe contundente y un dilema para el PP
El texto de la AIReF detalla que la Administración Central incumple la regla de gasto nacional, al registrar un crecimiento del gasto computable del 8,8 %, muy por encima del límite del 3,5 %. Para corregir esa desviación, sería necesario un recorte de 0,6 puntos del PIB, lo que arroja la cifra de 10.080 millones. Además, el organismo alerta de que las comunidades autónomas tampoco presentan planes creíbles para contener el gasto en 2026 y 2027.
La presidenta de la AIReF, Inés Olóndriz, advirtió durante la presentación del informe de los ‘nubarrones’ que se acumulan en el medio plazo debido al envejecimiento de la población y a la falta de una estrategia fiscal coherente. El propio documento admite que el cumplimiento de las reglas europeas puede diferirse a 2027-2028, lo que deja la patata caliente en manos del próximo Ejecutivo.
El informe de la AIReF no es solo una advertencia técnica: convierte el déficit en la próxima línea roja de Vox ante cualquier negociación con el PP.
La estrategia de Vox: marcar perfil propio en el eje económico
El movimiento de Vox encaja en una estrategia de largo recorrido. La formación de Abascal ha identificado la política fiscal como uno de los pocos terrenos en los que puede diferenciarse nítidamente del PP a la vez que erosiona su credibilidad como gestor. Cada vez que un organismo independiente alerta de desequilibrios, Vox aprieta las tuercas y presenta su propia agenda de reducción del gasto político, eliminación de chiringuitos, bajada de impuestos y auditoría del sector público.
Este patrón se repitió en comunidades como Andalucía o Valencia, donde Vox condicionó su apoyo presupuestario a rebajas fiscales y recortes administrativos. Ahora, con la mirada puesta en un eventual cambio de ciclo político, el partido quiere que el PP asuma que no habrá investidura sin un plan de ajuste ambicioso. La AIReF, en ese esquema, es la coartada perfecta.
Vox le exije al PP que demuestre con hechos, no con palabras, que está dispuesto a asumir la ortodoxia fiscal que tantas veces ha proclamado. La presión no se limitará a esta semana: en los próximos meses, el partido utilizará cada comparecencia de la ministra de Hacienda y cada debate presupuestario para mantener viva la ofensiva. El objetivo es claro: que el PP interiorice que gobernar en solitario sin el respaldo de Vox será, desde el punto de vista fiscal, una misión imposible.

