Cataluña recibe solo el 8,6% de la inversión estatal ejecutada en 2025

La partida ejecutada en 2025 fue de 1.321 millones, una cifra inferior a la de 2024 y muy lejos del peso catalán en PIB y población. El dato tensa aún más la negociación presupuestaria y alimenta el discurso de agravio que ERC y Junts llevan a Moncloa.

La inversión estatal ejecutada en Cataluña durante 2025 se situó en el 8,6% del total regionalizable, muy por debajo del peso poblacional (16%) y económico (19%) de la comunidad. Los datos, remitidos por el Ministerio de Hacienda a los grupos del Congreso y conocidos por La Vanguardia, reflejan una ejecución de 1.321 millones de euros, un 6,2% menos que en 2024 y apenas un 28,5% más que en 2023, el último ejercicio con cuentas aprobadas. La patronal Foment del Treball y los sindicatos CCOO y UGT son algunos de los actores que llevan años denunciando esta brecha, que ahora vuelve al centro del debate sobre la financiación autonómica y la relación con Moncloa.

Por qué este 8,6% reabre el debate de la financiación

Lejos de ser un dato aislado, la baja ejecución inversora del Estado en Cataluña es un argumento recurrente de los partidos catalanes para exigir un cambio de modelo. El déficit fiscal —la diferencia entre lo que aporta la comunidad al sistema y lo que recibe— se estima en torno al 8% del PIB catalán, y la inversión territorial es uno de sus componentes más visibles. En 2024 el porcentaje había mejorado hasta el 10,8% del total, pero en 2025 ha vuelto a caer, confirmando una tendencia errática que contrasta con la estabilidad al alza de comunidades como Madrid.

En un contexto en el que el Govern de Salvador Illa negocia con ERC las condiciones de la legislatura, el presidente de la Generalitat sabe que este dato le complica el discurso. Necesita demostrar que la vía del diálogo con el Gobierno central da frutos tangibles, y unas cifras que sitúan a Cataluña como la quinta comunidad en inversión ejecutada —por detrás de Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía y Galicia— son un lastre argumental.

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Madrid multiplica por 2,4 la inversión en Cataluña

La comparación con Madrid resulta especialmente dolorosa para la Generalitat. La capital recibió 3.218 millones, 2,4 veces más que los 1.321 de Cataluña. Es cierto que una parte de esa inversión corresponde a infraestructuras de carácter estatal con sede en la capital, pero el desfase es demasiado grande como para no alimentar la sensación de agravio. La Comunidad Valenciana (1.738 millones) y Andalucía (1.620 millones) también superan a Cataluña, lo que cuestiona los criterios de reparto territorial que aplica Hacienda.

Otro dato relevante es que la mitad del dinero ejecutado en Cataluña corrió a cargo de Adif, el gestor de infraestructuras ferroviarias. Esto explica en parte la volatilidad: las grandes obras de Rodalies y del Corredor Mediterráneo tienen ritmos de ejecución irregulares. Pero para los agentes sociales catalanes, el dato demuestra que sin presupuestos nuevos —los de 2023 siguen prorrogados—, la comunidad queda atrapada en un ciclo de infrainversión que apenas se corrige cuando hay elecciones cerca.

De hecho, si se compara lo ejecutado en 2025 con lo presupuestado para Cataluña en las últimas cuentas aprobadas, el grado de ejecución apenas alcanza el 58%. Es decir, de cada 100 euros comprometidos, solo 58 se materializan, lo que apunta a problemas de gestión o a una declaración de intenciones que luego no se concreta.

Cataluña recibe menos inversión estatal que Madrid, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Galicia, a pesar de ser el motor económico de España.

Las consecuencias políticas: un arma de doble filo

ERC y Junts per Catalunya ya han anunciado que utilizarán estos datos para presionar a Moncloa en la negociación de los próximos presupuestos generales del Estado. Ambos partidos recuerdan que la disposición adicional tercera del Estatut, que obliga a equiparar la inversión al peso del PIB catalán, sigue sin cumplirse de manera efectiva desde su aprobación en 2006. Sin embargo, la situación actual tiene matices que incomodan a los independentistas: con un Govern del PSC, la reivindicación de la inversión puede ser capitalizada por Illa si consigue arrancar a Sánchez un compromiso concreto.

La presidenta de la Generalitat durante el anterior mandato, Pere Aragonès, dejó encarrilado el traspaso de Rodalies y la condonación parcial de la deuda del FLA, pero no logró mover la aguja de la inversión. Ahora, su sucesor Illa hereda una comunidad que, según los datos, sigue estando a la cola en ejecución inversora. La estrategia del Govern pasa por vincular cualquier avance en financiación singular a un incremento sustancial de la inversión territorial, pero los números de 2025 demuestran que el punto de partida es muy bajo.

La publicación de estos datos —que antes se hacía cada seis meses en la web de la Intervención General del Estado (IGAE) y ahora Hacienda envía directamente al Congreso— añade presión a un calendario político ya de por sí tenso. El Consell Executiu del próximo martes analizará un informe sobre ejecución presupuestaria que probablemente recoja estas cifras, y se espera una reacción coordinada de los consellers de Economia i Hisenda, Alícia Romero, y de Territori, Sílvia Paneque, ambos con competencias clave en infraestructuras.

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Desde Moncloa.com observamos que este dato es una pieza más en el complejo tablero de la legislatura. La debilidad parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez obliga a ceder ante las exigencias catalanas, y la baja inversión en Cataluña es un argumento que Junts y ERC explotarán en cada votación. La cuestión es si Illa conseguirá transformar esa presión en resultados concretos antes de que el desgaste erosione su mayoría en el Parlament.