Isabel Díaz Ayuso ha hecho balance este martes de la visita apostólica de León XIV a Madrid, cerrando así el capítulo madrileño del viaje papal. La presidenta regional ha calificado de «verdadero honor y privilegio» haber sido la puerta de entrada del Pontífice a España y ha destacado una imagen de «coordinación, seguridad y belleza» que, según ella, ha sido «increíble». Pero en la rueda de prensa desde la Real Casa de Correos también hubo espacio para la crítica: Ayuso ha arremetido contra el Gobierno central por «dar la espalda a los católicos», en referencia a la ausencia de altos cargos del Ejecutivo de Pedro Sánchez en los actos oficiales.
Los 120 millones y el récord del Metro: un balance que va más allá del fervor
Desde Merca2.es hemos seguido de cerca los cuatro días de la visita y las cifras que maneja la Comunidad de Madrid apuntan a un impacto económico de 120 millones de euros en la región, una estimación que se apoya en la ocupación hotelera, la restauración y el comercio durante esos días. La red de Metro, que a partir del 1 de junio estrenó el pago directo con tarjeta bancaria, ha registrado más de 5,6 millones de viajes, con refuerzos de hasta el 125% del servicio habitual y 42 trenes adicionales. El sistema de tarjeta contactless alcanzó las 85.000 validaciones, su récord absoluto.
En la Real Casa de Correos, convertida en Centro Internacional de Prensa, se acreditaron más de 2.300 periodistas, 450 de ellos extranjeros de más de 30 países, lo que a juicio del Gobierno autonómico ha proyectado una imagen de Madrid como enclave logístico y organizativo capaz de albergar eventos de esta escala. En paralelo, el operativo de seguridad desplegado entre Policía Municipal, Samur y Protección Civil funcionó sin incidentes reseñables.
La crítica velada al Gobierno y la advertencia al independentismo
Pese a la euforia por los resultados, Ayuso no ha querido dejar pasar la oportunidad de señalar la ausencia de Sánchez. En en la comparecencia ha sido tajante: «Han dado la espalda a los católicos y a una visita que ha sido un éxito de país». La presidenta ha insistido en que la Comunidad asumió el peso de la organización en solitario, un extremo que fuentes del Gobierno autonómico llevan días remarcando para subrayar la diferencia entre «dos formas de entender España».
El Pontífice, que este martes ha puesto rumbo a Barcelona, dejó en Madrid una agenda centrada en la inmigración, la vulnerabilidad y la inteligencia artificial. Ayuso ha evitado instrumentalizar el mensaje papal —«no he utilizado, ni quiero hacerlo, las palabras del Papa para llevárnoslo a nuestro terreno», ha dicho—, pero sí ha aprovechado para vincular la defensa de la integración que hace León XIV con su propio discurso, criticando los «efectos llamada» que, sostiene, promueve la política migratoria del Gobierno.
Sobre la siguiente etapa en Barcelona, Ayuso ha advertido que espera que el independentismo no estropee «los momentos tan maravillosos que España va a seguir dando». Ha calificado la Sagrada Familia de «orgullo de todos los españoles y catalanes» y ha pedido que no se arruine la visita «por el oportunismo político».
La presidenta ha evitado instrumentalizar las palabras del Papa, pero su balance es también un argumentario político contra Sánchez y el independentismo.
Del fervor religioso al rédito político: una tradición en Madrid
En esta redacción analizamos el patrón que se repite cada vez que un Papa pisa suelo madrileño. Ya sucedió con Juan Pablo II en 1993, cuando la capital albergó una multitudinaria misa en el aeródromo de Cuatro Vientos, y con Benedicto XVI en 2011, durante la Jornada Mundial de la Juventud. Entonces, el Gobierno central socialista de José Luis Rodríguez Zapatero sí estuvo presente, pese a las diferencias ideológicas. Hoy, la ausencia del Ejecutivo marca una diferencia notable: la Comunidad de Madrid ha capitalizado en solitario un evento que, en teoría, trasciende los colores políticos.
El impacto económico estimado de 120 millones, aunque difícil de verificar a corto plazo, se convierte en un argumento recurrente para el Gobierno autonómico: si Madrid puede organizar una visita de Estado de esta envergadura sin ayuda, el discurso de la «solvencia» regional sale reforzado. Al mismo tiempo, la imagen de coordinación entre Metro, Ifema, seguridad y voluntariado —12.000 personas se dieron cita en el Pabellón 3— es de las que Ayuso puede esgrimir en futuros debates sobre financiación autonómica.
No obstante, cabe preguntarse si la ausencia del Gobierno central en los actos ha sido deliberada o fruto del desencuentro previo entre ambas administraciones. Desde Merca2.es hemos consultado a fuentes cercanas a Sol, que insisten en que no hubo invitación formal a ningún ministro más allá de las comunicaciones protocolarias. El resultado es una foto que Ayuso ha sabido explotar, justo cuando el debate sobre el cupo catalán y la financiación autonómica vuelve a caldear la Asamblea de Madrid.
