Madrid celebrará el Debate del Estado de la Ciudad preelectoral el 30 de junio

El pleno extraordinario servirá para repasar el grado de ejecución de las 300 medidas del programa de gobierno y marcará las prioridades del último año antes de las urnas. La oposición prepara ya sus críticas sobre vivienda, movilidad y limpieza.

El Debate sobre el Estado de la Ciudad de Madrid se celebrará el 30 de junio, la última gran cita de rendición de cuentas del alcalde Almeida antes de las elecciones municipales de mayo de 2027.

La fecha la confirmó el propio regidor este viernes, subrayando que «nunca ha evadido ni se le ha pasado por la cabeza evadir la celebración de este debate». Lo hará, además, dentro del primer semestre del año, tal y como marca el reglamento orgánico del Pleno para esta sesión extraordinaria.

El año pasado, el debate se retrasó hasta septiembre para no coincidir con la baja de paternidad del alcalde. Aquella sesión, marcada por un balance de gestión más que por grandes anuncios, sirvió para constatar que el gobierno municipal tenía ya en ejecución más del 90?% de las 300 medidas de su programa electoral.

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Entre los pocos proyectos nuevos que se desvelaron entonces estaban el bulevar verde que unirá la Puerta de Alcalá con Cibeles y la oficina de atención a la discapacidad prevista en el Plan de Natalidad. Dos iniciativas que, un año después, aún no han terminado de materializarse.

Esta vez, el tono será diferente. Nos lo confirman fuentes del equipo de gobierno: el debate del 30 de junio servirá más para fijar el relato con el que el PP quiere llegar a las urnas que para desplegar nuevas carpetas. Y la oposición ya prepara sus argumentos.

El 30 de junio Almeida no solo rendirá cuentas: empezará la campaña de facto para retener la alcaldía.

Un debate sin grandes anuncios pero con una reivindicación política clara

El propio alcalde ha apuntado cuál será la doble función de la sesión: «decir cómo está Madrid, qué se ha hecho a lo largo de este año y, por supuesto, qué perspectivas de futuro hay para la ciudad». En ese último punto es donde reside la verdadera intención política.

El equipo de gobierno quiere poner en valor indicadores como la reducción de la deuda municipal, el mantenimiento de las principales ordenanzas fiscales congeladas o el ritmo de construcción de las promociones del Plan Vive. Mientras, en los pasillos de Cibeles se asume que los grandes proyectos transformadores —como el soterramiento de la A-5 o la reforma integral de la Plaza de España— ya están encarrilados y no necesitan nuevos focos.

La oposición afila el discurso: vivienda, limpieza y movilidad como ejes de crítica

Desde Más Madrid y el PSOE adelantan que centrarán sus intervenciones en tres bloques: el acceso a la vivienda, la gestión de los residuos y la congestión del tráfico. Los datos de ejecución de las 300 medidas, que el PP presentará como un éxito, serán rebatidos con los expedientes que llevan años atascados en áreas como Urbanismo o Medio Ambiente.

La portavoz socialista ya ha dejado caer que el debate será «la oportunidad para recordar que Madrid sigue siendo una de las ciudades más ruidosas y con peor calidad del aire de Europa». Una afirmación que el área de Medio Ambiente niega con sus propios informes, pero que marca las líneas de fricción.

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Lo que Madrid puede esperar de este debate y lo que no se escuchará

En el contexto madrileño, el Debate sobre el Estado de la Ciudad funciona como un termómetro político con poco impacto en la calle pero mucho en la agenda mediática. No hay antecedentes de que una sesión de este tipo haya girado la intención de voto, pero sí de que marque el ritmo de la precampaña.

Comparado con otras grandes urbes como Barcelona, donde el debate homólogo se acompañó hace meses de un paquete de anuncios concretos sobre vivienda social, el equipo de Almeida parece optar por un perfil más contenido. La razón, según fuentes municipales, es evitar que cualquier promesa nueva sea leída en clave exclusivamente electoral y reste credibilidad.

Mientras tanto, los vecinos de la capital observan. Para ellos, el 30 de junio no cambiará el precio del alquiler ni acortará los plazos de las obras, pero sí perfilará el menú de opciones que tendrán en las papeletas de mayo de 2027. Y eso, en política local, es más relevante de lo que parece.