El cañonazo reventó el parapeto y lanzó una esquirla que le destrozó la pierna derecha. Íñigo López de Loyola sintió el impacto como una maza y cayó de bruces contra la empalizada, mientras el humo de la pólvora le escocía los ojos y el estruendo rebotaba en las murallas. Era el 20 de mayo de 1521, y la fortaleza de Pamplona resistía a duras penas frente a las tropas francesas que habían invadido Navarra. Íñigo, al servicio del duque de Nájera, había defendido la plaza con una terquedad que rozaba la temeridad. Cuando los oficiales quisieron pactar la rendición, él se negó. La bala de cañón le daría la razón, pero le arrancaría todo lo que había sido hasta entonces.


Ignacio de Loyola: el militar herido que creó la Compañía de Jesús
La herida de guerra en Pamplona transformó a Íñigo de Loyola: de soldado a fundador de la Compañía de Jesús. Su convalecencia fue el inicio de un viaje interior que cambió la historia.