El Ejército francés muestra el Leclerc XLR con jaula antídron, una solución antes ridiculizada

Francia exhibe en Eurosatory 2026 el Leclerc XLR con jaula antídron, una medida que Rusia y Ucrania adoptaron hace años y que ahora París homologa. El carro de combate será relevado hacia 2035, con un blindado intermedio que sirva de puente hasta el futuro sistema MGCS, previsto

El Ejército francés presentó durante la feria Eurosatory 2026, a las afueras de París, la versión más actualizada del carro de combate Leclerc XLR. La novedad no es el cañón de 120 mm ni el cargador automático —conocidos desde los años noventa— sino una llamativa estructura de barras metálicas instalada sobre la torre. La misma ‘jaula antídron’ que hace tres años circulaba en redes como símbolo de la desesperación rusa es ahora una solución homologada por el Estado Mayor francés. El general Olivier Coquet, jefe de la sección técnica del Ejército de Tierra (STAT), confirmó que el prototipo ya se fabrica en serie en las plantas de KNDS Francia y que las primeras unidades llegan a las tripulaciones en este mismo mes de junio.

De ‘cope cage’ a estándar de fábrica

La paradoja estratégica es elocuente. En marzo de 2022, cuando los primeros T-72 rusos aparecieron con rudimentarias rejas metálicas soldadas apresuradamente en el techo, analistas y aficionados las bautizaron como cope cages —jaulas de la resignación—. Se las consideraba un apaño de tropas sin preparación para afrontar los misiles antitanque Javelin. Hoy, tres años de guerra con drones FPV han demostrado que el mismo principio, bien diseñado e integrado, reduce de forma significativa la vulnerabilidad de un blindado frente a ataques desde arriba. Ucrania y Rusia han convergido en la misma medida táctica, y París no quiere esperar a que un Leclerc de 10 millones de euros quede inutilizado por un dron comercial cargado de explosivo.

La jaula del Leclerc XLR no es una improvisación. STAT la ha sometido a ensayos balísticos y de interferencia con los sensores del vehículo. Según Coquet, la estructura forma parte del programa global Scorpion, que digitaliza los medios acorazados franceses con nuevas computadoras, blindaje adicional y una torreta remota para operar en entorno urbano. La protección antídron se añade sin comprometer el perfil táctico del carro, que mantiene su tripulación de tres hombres y su movilidad estratégica.

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El horizonte 2035 y la búsqueda de un blindado intermedio

Francia sabe que al Leclerc le quedan menos de diez años de vida útil. El propio Coquet fijó 2035 como fecha límite para el grueso de la flota, y reconoció que el sistema de combate terrestre principal (MGCS), el programa conjunto con Alemania que debía reemplazarlo, no llegará hasta 2045 como muy pronto. “Claramente no será solo un tanque, sino un sistema de sistemas en red con inteligencia artificial”, explicó el general Philippe de Montenon, comandante de las fuerzas terrestres francesas, durante la misma rueda de prensa en Eurosatory.

Para cubrir la década de desfase, el Estado Mayor prepara un blindado intermedio que el propio Coquet define como “el primer bloque constructivo del MGCS”. Sin dar detalles técnicos, Montenon adelantó que incorporará drones operando de forma orgánica con el vehículo y un componente robótico aún por definir. La lectura que hacemos en esta redacción es que Francia no se resigna a una transición pasiva: el intermedio no será un Leclerc remozado, sino una plataforma con arquitectura abierta capaz de integrar las tecnologías que afloren en la próxima década.

Eurosatory 2026

El programa Scorpion ya ha desplegado medio millar de blindados Griffon y Jaguar en el Ejército de Tierra, y ahora el turno es para el corazón acorazado de la fuerza. La jaula antídron es la cara más visible, pero el verdadero cambio está en la conciencia industrial de que ningún carro de combate sobrevivirá en el campo de batalla moderno sin una defensa activa y pasiva frente a enjambres de drones. La experiencia ucraniana lo demuestra a diario y la OTAN, en sus ejercicios más recientes, ya integra drones comerciales en los escenarios de ataque a columnas blindadas.

El ridículo de ayer se convierte en doctrina de mañana: el ‘cope cage’ es ahora una prestación de fábrica que todos los ejércitos europeos terminarán adoptando.

Equilibrio de Poder

La decisión francesa tiene una lectura que va más allá del equipamiento. Señala un cambio de paradigma en la OTAN y, por arrastre, en las capacidades que España deberá plantearse para sus propias unidades acorazadas. El Leopard 2E del Ejército de Tierra no ha sido sometido a una actualización antídron equivalente, y la experiencia en el flanco sur —ya sea en el Sahel o en una hipotética proyección en el vecindario sur— exigirá blindajes superiores y defensa contra drones suicidas. El coste será inevitable: cada céntimo invertido en proteger un carro de combate es dinero que no irá a otras partidas de Defensa, y Moncloa tendrá que ponderarlo cuando negocie el nuevo ciclo de gasto militar exigido desde Washington.

El Ministerio de Defensa español tiene la oportunidad de aprovechar las lecciones francesas y aplicar un programa similar sobre la flota de Leopard 2E sin esperar al que será el carro europeo del futuro, el propio MGCS, en el que España participa como socio. La integración de torretas remotas, blindajes reactivos y jaulas antídron es técnicamente viable, pero requiere voluntad presupuestaria. El general Coquet no dio cifras, pero admitió que el coste del kit antídron no es marginal. El dilema es idéntico al que afronta París: cómo financiar la defensa del hoy mientras se invierte en la tecnología de un mañana que se aleja hacia 2045. Francia, como España, carece del margen fiscal que sí exhibe Washington o Varsovia, y la tensión entre modernización y protección inmediata marcará las discusiones en las próximas cumbres de la OTAN.

La ironía histórica es que las ‘cope cages’ que internet ridiculizó en 2022 están dictando ahora el diseño de los futuros sistemas de combate. La guerra de Ucrania ha devuelto a los estados mayores europeos a la realidad de conflictos de desgaste con innovación táctica acelerada, donde hasta el blindaje más avanzado puede volverse obsoleto en meses. Lo que veamos en el Leclerc XLR no es un apaño: es la primera página de un manual que todavía se está escribiendo, y que definirá cómo lucharán el Ejército de Tierra español, el francés y el conjunto de la OTAN en la segunda mitad de esta década.

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