CIA y Mossad cazan a Mojtaba Jamenei mientras Irán hackea sistemas de agua en EE.UU.

La cúpula de Teherán está en el punto de mira de Langley y Tel Aviv, mientras el FBI y la EPA confirman intrusiones en sistemas de control de agua en varios estados del Medio Oeste desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. El CCN-CERT eleva la alerta.

La guerra en la sombra entre Washington, Tel Aviv y Teherán alcanza un nuevo nivel de brutalidad. El Mossad y la CIA están obsesionados con eliminar al hijo del Líder Supremo, mientras las APT iraníes manipulan a distancia las plantas de tratamiento de agua en el Medio Oeste estadounidense. El CCN-CERT lo monitoriza todo desde Madrid.

No es una película. Lo cuenta esta semana SpyTalk recogiendo una exclusiva de The Times de Londres: la CIA y el Mossad llevan meses siguiendo de cerca al ayatolá Mojtaba Jamenei, el hijo del Líder Supremo de Irán y uno de los hombres más protegidos del planeta. El objetivo, según esas fuentes, es tan crudo como contundente: matarlo. Una operación cinética que se cocina en la frontera más difusa del oficio, la del asesinato selectivo de Estado.

No me sorprende. He escrito en alguna ocasión que el tablero de la inteligencia es también un tablero de venganzas diferidas. La administración Trump y el Gobierno de Netanyahu están convencidos de que acabar con Mojtaba Jamenei descabezaría la sucesión en Teherán y asestaría un golpe psicológico sin precedentes a la cúpula del régimen. Pero también hay algo más humano, casi atávico: la necesidad de hacer pagar a alguien con apellido conocido por la guerra que estalló el 28 de febrero.

Usted ya lo habrá deducido: no hablamos de un funcionario más. Mojtaba es, además de clérigo, el hombre fuerte en la sombra de la Guardia Revolucionaria, con ascendente sobre la Fuerza Quds y los servicios de inteligencia iraníes. Matarlo en suelo iraní es un desafío logístico y de atribución que pondría a prueba los recursos más profundos de dos de los mejores servicios de exteriores del mundo.

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La caza del hijo del ayatolá: una operación cinética en marcha

The Times lo califica de obsesión. Y tiene sentido. Tanto el Mossad como la CIA han dedicado en los últimos años a recursos ingentes a la recopilación de inteligencia sobre el entorno inmediato del Líder Supremo. Las fuentes consultadas por SpyTalk hablan de HUMINT dentro de Irán, de agentes reclutados en las afueras de Qom, de vigilancia electrónica a través de satélites y de drones que monitorizan las comunicaciones cifradas de la familia Jamenei. El tradecraft es de manual: localización, confirmación de patrones, identificación de puntos vulnerables en la escolta, y planificación de una ventana de oportunidad.

La línea entre la operación de inteligencia y el asesinato selectivo nunca ha sido tan fina como ahora, con el hijo del ayatolá en la mira de dos agencias que jamás reconocerán oficialmente su implicación.

No es la primera vez que Israel y Estados Unidos ponen en marcha una operación conjunta para eliminar a un alto mando iraní. Recordemos el caso de Qasem Soleimani en enero de 2020, cuando un dron Reaper estadounidense lo mató cerca del aeropuerto de Bagdad. Pero aquello fue una acción militar abierta. Ahora, la caza de Mojtaba es una operación encubierta, del tipo en el que ni Langley ni Tel Aviv dejarán rastro.

Anatomía del ciberataque: Irán abre otro frente en la guerra del agua

Mientras la cúpula iraní se blinda, los hackers de Teherán han abierto un frente silencioso y peligroso en el corazón de Estados Unidos. El pasado jueves, el FBI y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) emitieron una alerta conjunta en la que advierten que ‘actores cibernéticos maliciosos’ llevan manipulando de forma remota los sistemas de control de agua y energía en varios estados del Medio Oeste desde que comenzó la guerra, apenas dos meses después de aquel 28 de febrero.

Según la agencia de ciberseguridad CISA, los atacantes han conseguido acceder a las redes de tecnología operativa (OT) de plantas de tratamiento de agua, con capacidad para alterar los niveles de cloro o interrumpir el suministro. No se ha confirmado un sabotaje a gran escala, pero la intrusión prolongada durante meses sugiere un reconocimiento meticuloso previo a un posible ataque físico. Las APT iraníes, como APT35 o APT39, llevan años especializándose en infraestructuras críticas.

En este caso, la atribución técnica la firman Mandiant y CrowdStrike, que apuntan a grupos vinculados al MOIS y a la Guardia Revolucionaria. El vector de entrada más probable es un zero-day en sistemas SCADA o credenciales robadas a través de campañas de spear-phishing. El modus operandi recuerda a la ofensiva de 2023 contra plantas israelíes de tratamiento de aguas residuales.

El CCN-CERT, el centro criptológico español, ha elevado esta semana el nivel de alerta ante la posibilidad de que una cadena de ataque similar pueda replicarse en infraestructuras críticas europeas. No es una hipótesis descabellada: España gestiona cientos de kilómetros de tuberías y plantas dependientes de sistemas digitales. El director del CNI ha trasladado en privado al Consejo de Seguridad Nacional que la amenaza de una intrusión iraní en el sector hídrico español es ‘real y creciente’.

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Dossier Moncloa: Ojos en la Sombra

El vector de amenaza es doble: un asesinato encubierto de Estado, planificado y ejecutado por servicios de inteligencia extranjeros; y un ciberataque a infraestructuras críticas del agua, un bien esencial protegido por el derecho internacional humanitario. Ambas acciones se enmarcan en un conflicto que, como dijo el exdirector de la CIA Leon Panetta esta misma semana, es una ‘guerra imposible de ganar’ que no tiene un final claro.

En el primer caso, las agencias atacantes son la CIA y el Mossad, con capacidades de exfiltración y ejecución que incluyen agentes ilegales con identidades profundas, drones armados y equipos de operaciones especiales en suelo iraní. La defensa está en manos del aparato de seguridad de la República Islámica: el MOIS, la contrainteligencia del CGRI y la escolta personal del Líder Supremo. El tercer actor que observa con enorme interés es el resto de agencias occidentales: el MI6, la DGSE, el BND, y por supuesto el CNI. Para España, la estabilidad del régimen iraní y la sucesión son asuntos de alta política porque nuestro país es un nudo logístico clave para el tráfico de crudo y porque albergamos a una nutrida comunidad iraní en el exilio.

En cuanto al ciberataque, los servicios atacantes son el MOIS y el CGRI iraníes, que llevan años perfeccionando su arsenal cibernético. Los defensores son el FBI, la CISA, la EPA y las agencias de inteligencia estadounidenses, con el apoyo del Five Eyes. El CCN-CERT y el CNI están en alerta preventiva y comparten indicadores de compromiso con sus homólogos de la UE. Yo mismo lo advertí en El quinto elemento: ‘El próximo 11S empezará con un clic’. La manipulación remota de una planta de agua a miles de kilómetros de distancia es la definición de pesadilla.

Precedentes históricos no faltan. Ya en 2010, Estados Unidos e Israel diseñaron la Operación Olympic Games con el gusano Stuxnet para sabotear las centrifugadoras de Natanz. Pero aquello era una operación informática sin víctimas humanas directas. Ahora, la CIA y el Mossad apuntan a un ser humano: el heredero del sistema de velayat-e faqih. Es un salto cualitativo que difumina la línea roja entre el sabotaje encubierto y el asesinato político.

El nivel de clasificación estimado de material involucrado es, sin duda, Top Secret. Los planes de una operación de decapitación requieren compartimentación extrema, acceso restringido a una célula muy pequeña, y probablemente autorización presidencial por ambos bandos. En el lado del hackeo, la información técnica sobre las plantas estadounidenses está en manos de los atacantes de nivel clasificado Reservado o Secreto, según la CISA. El intercambio entre aliados de estos datos se hace bajo protocolos de máxima seguridad.

La lectura final es inquietante: Estados Unidos e Israel están dispuestos a quebrar todas las normas no escritas del oficio para decantar la guerra a su favor. Teherán, por su parte, demuestra que su brazo cibernético es capaz de tocar el agua que beben millones de estadounidenses sin que nadie se dé cuenta. No sé a usted, pero a mí ese escenario me recuerda a los peores momentos de la Guerra Fría, cuando el KGB y la CIA jugaban con fuego en Berlín. Solo que ahora el fuego puede llegar por el grifo de su cocina.