1Chorrera de los Litueros (Somosierra): el salto más alto y caudaloso del norte de Madrid
En el extremo norte de la Comunidad de Madrid, pegado al puerto de Somosierra, se esconde el salto de agua más alto de la región: la Chorrera de los Litueros, también conocida como Chorro de Somosierra. Su caída vertical ronda los 40 metros repartidos en varios escalones de roca —lo habitual es hablar de tres saltos principales— y se descuelga desde la Peña del Chorro formando una estampa de cola de caballo cuando el agua baja con fuerza. El paraje se sitúa en torno a los 1.400 metros de altitud, lo que lo convierte en uno de los rincones más elevados de la sierra madrileña. Sus aguas proceden del arroyo del Caño que, tras precipitarse, se une al arroyo de las Pedrizas y da lugar al nacimiento del río Duratón, el mismo que después excava las famosas Hoces en tierras segovianas.
Su gran baza para una lista pensada para octubre es la combinación de caudal y paisaje. Con las primeras lluvias del otoño el arroyo recupera volumen y la cascada luce mucho más que en los meses secos, cuando puede quedar reducida a un hilo de agua; de hecho, es en primavera y otoño cuando se ve en su mejor versión. A ello se suma el entorno de la Dehesa Bonita, un bosque de hayas y abedules que en esta época se tiñe de ocres y dorados. La ruta es sencilla: arranca en la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, sigue un tramo de la antigua N-1 y en unos 2 kilómetros de ida y vuelta, alrededor de una hora, llega hasta la base del salto. Solo los últimos 50 metros, con escalones de piedra y algo más de pendiente, exigen atención. El acceso es libre y gratuito, con aparcamiento junto a la gasolinera, y es el único salto de la región habilitado para rápel y descenso de barrancos.
