El plan estatal de lucha contra la corrupción que Pedro Sánchez anunció en una comparecencia ante el Congreso el 9 de julio de 2025 no ha sido ejecutado en su totalidad casi un año después. Según un informe publicado este viernes por El País, ninguna de las 15 medidas incluidas en el paquete está completamente implementada.
La noticia cae en un momento políticamente sensible. El presidente del Gobierno tiene prevista una nueva comparecencia el próximo 24 de junio, a petición propia y de varios grupos parlamentarios, para dar cuentas de dos nuevos frentes judiciales: la investigación que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y el proceso contra la exmilitante socialista Leire Díez.
El plan inicial, presentado en plena tormenta por los casos Ábalos y Cerdán, incluía medidas de prevención, castigo y reparación. Entre ellas, la creación de una autoridad independiente de protección del denunciante, un registro de lobbies, la limitación de los indultos por corrupción y la reforma del delito de financiación ilegal de partidos. Casi un año después, ninguna está cerrada.
Un año de expectativas sin un cierre completo
Fuentes del Gobierno consultadas por Moncloa.com defienden que el plan avanza, aunque reconocen que la tramitación de las reformas legislativas está siendo especialmente compleja. El Ejecutivo insiste en que el compromiso ético sigue vigente y que la crisis sanitaria y energética de los últimos años ha desplazado prioridades. Sin embargo, la ausencia de un cronograma público y la falta de hitos verificables alimentan el escepticismo tanto de la oposición como de organizaciones como Transparencia Internacional.
La oposición, liderada por el Partido Popular, ha sido especialmente crítica. Este mismo lunes, el portavoz del PP en el Congreso ha exigido explicaciones y ha acusado al Gobierno de ‘utilizar la regeneración como un eslogan vacío’. Vox, por su parte, ha vinculado el retraso a lo que consideran una falta de voluntad política. Mientras, desde Ferraz se apunta que el ritmo legislativo del Congreso, con una mayoría frágil, obliga a negociar cada texto, lo que ralentiza los proyectos de ley necesarios para desarrollar la mayoría de las medidas.
La promesa de regeneración democrática que sostuvo la moción de censura de 2018 se enfrenta hoy a la prueba de los hechos. La sociedad mide ya menos los discursos y más los resultados concretos.
La nueva comparecencia del 24 de junio: entre la gestión del daño y la oportunidad
El 24 de junio no será una comparecencia cualquiera. El presidente deberá rendir cuentas por investigaciones que tocan directamente a figuras señeras del socialismo: Zapatero, expresidente del Gobierno, y Leire Díez, exmilitante de peso en el partido. Ambas causas se suman a la sombra alargada del caso Ábalos-Cerdán, que nunca se cerró del todo en la opinión pública. Desde Moncloa se prepara un discurso que combine la defensa de la presunción de inocencia con la reafirmación de las medidas pendientes, intentando reconducir el foco hacia el futuro y no hacia el pasado reciente.
El plan de las 15 medidas se ha convertido así en un arma de doble filo: fue diseñado para apuntalar la imagen de un gobierno que combatía la corrupción, pero su falta de ejecución plena abre un flanco que la oposición aprovechará en la sesión. Según fuentes del GPS, el Grupo Socialista en el Congreso trabaja ya en una estrategia de comunicación para la comparecencia, que incluirá la presentación de avances parciales y el anuncio de nuevos plazos para las iniciativas legislativas más urgentes.

El Eje del Poder Socialista
El retraso en la ejecución del plan coloca a Ferraz en una encrucijada estratégica. Por un lado, la dirección del partido sabe que la credibilidad de su proyecto pasa por resultados tangibles en la lucha contra la corrupción; por otro, la realidad parlamentaria y la complejidad normativa dificultan los avances a corto plazo. En la reunión de la Ejecutiva Federal de la semana pasada, según fuentes consultadas por Moncloa.com, se abordó de manera informal el tema, y aunque no hubo reproches abiertos, varios barones expresaron en privado su inquietud por el desgaste que el asunto puede generar en los territorios.
Las federaciones del PSOE en las comunidades autónomas donde gobiernan, como Castilla-La Mancha,, Asturias o Navarra, observan con cautela el posible impacto electoral. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que ya ha mostrado diferencias con la dirección nacional en otras ocasiones, ha guardado silencio hasta ahora, pero su historial de advertencias sobre la gestión de la transparencia sugiere que seguirá de cerca la comparecencia. En Cataluña, el PSC de Illa, que acaba de acceder a la Generalitat tras años de dominio independentista, prefiere centrarse en la gestión autonómica y mantener un perfil bajo en este debate, aunque es consciente de que cualquier mancha por corrupción puede penalizar en las urnas.
Históricamente, el PSOE ha tenido que gestionar la promesa de regeneración desde la oposición y desde el gobierno. La moción de censura de 2018 fue posible por el desgaste del PP con la corrupción, y Sánchez ha citado aquel hito en repetidas ocasiones como el nacimiento de un nuevo tiempo. Pero la paradoja es que, ocho años después, la exigencia ciudadana de honestidad no ha disminuido, sino que se ha intensificado, también hacia el propio partido en el poder. La opinión pública ya no concede cheques en blanco, y los índices de confianza institucional, aunque estables, muestran una creciente impaciencia.
El riesgo, por tanto, no es menor. Si el Gobierno no logra demostrar avances sustanciales antes del verano, la oposición encontrará un caladero de críticas de cara al próximo ciclo electoral. La comparecencia del 24 de junio será un test: Sánchez podrá exponer lo hecho y lo previsto, pero necesitará mostrar hitos concretos, no solo promesas. En el equipo más cercano al presidente, se baraja la posibilidad de acelerar la tramitación de la autoridad independiente de protección del denunciante, la medida más emblemática del paquete, para poder presentarla como el primer gran hito completado.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: El PSOE reafirma su compromiso contra la corrupción, pero debe acelerar la ejecución del plan para mantener la credibilidad.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Comparecencia de Sánchez en el Congreso el próximo 24 de junio para responder por nuevos casos judiciales.
