El Lehendakari Imanol Pradales ha rebajado la exigencia de su partido de convocar elecciones generales y ha pedido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que aporte ‘orden y sentido’ a la legislatura, según ha manifestado en una entrevista concedida el lunes a EITB.
El cambio de tono se produce apenas tres semanas después de que el presidente del PNV, Aitor Esteban, reclamara un adelanto electoral en Durango y diera por agotada la legislatura. Pradales ha enterrado esa reclamación y condiciona ahora la estabilidad del Ejecutivo a la comparecencia de Sánchez en el Congreso, prevista para el 24 de junio.
En sus declaraciones, el lehendakari calificó de ‘pinta horrorosa’ los indicios que pesan sobre varios dirigentes del PSOE, pero desvinculó esos casos de la continuidad del Gobierno. Pradales evitó secundar la tesis de la ‘operación política’ judicial que alimenta EH Bildu, aunque reclamó ‘contrapesos’ para el Poder Judicial.
‘Está en su mano’, afirmó Pradales al referirse a la intervención del presidente, en la que confía que ‘despeje dudas y le dé orden y sentido a la legislatura’. De no hacerlo, el lehendakari advirtió del ‘riesgo de que la legislatura entre en descomposición’, sin concretar si el PNV retiraría entonces su apoyo parlamentario.
El lehendakari condiciona ahora la estabilidad de la legislatura a la comparecencia de Sánchez y a que el Gobierno central dé pasos en las transferencias forales sin reclamar elecciones anticipadas.
Para el Gobierno Vasco, la prioridad es cerrar en julio la reunión bilateral con Sánchez en la que se aborden dos asuntos clave: el traspaso del régimen económico de la Seguridad Social y la gestión de los puertos. Pradales busca ‘atar’ avances concretos en esos ámbitos, una vieja reivindicación incluida en el Estatuto de Gernika pero nunca ejecutada.
El Ejecutivo central se había comprometido en 2025 a retomar esas negociaciones, aunque los progresos han sido lentos. La transferencia de la Seguridad Social y la propiedad del puerto de Pasaia, junto con una mayor cogestión del de Bilbao, son los objetivos inmediatos del nacionalismo vasco en esta recta final de la legislatura.
En paralelo, el lehendakari ha cargado contra la ministra de Sanidad, Mónica García, por la gestión del estatuto médico y le ha planteado ‘empezar de cero’ con la ayuda del Gobierno autonómico. Las críticas coinciden con la quinta huelga de facultativos en Euskadi esta semana, que ha vuelto a situar la sanidad como la principal preocupación ciudadana, según admitió el propio Pradales.
El conflicto laboral, que heredó de la anterior legislatura, supone un desgaste añadido para el gabinete de Imanol Pradales, quien ha centrado en la administración central la responsabilidad del bloqueo. La comparecencia del presidente Sánchez, por tanto, se perfila como un momento decisivo para el encaje de las demandas vascas y la propia estabilidad del Gobierno de coalición.
