La ley de vivienda de los comunes en Cataluña choca con el Consell de Garanties y abre un frente a Sumar

El dictamen unánime del órgano consultivo catalán cuestiona la constitucionalidad de la norma pactada con el PSC y ERC, retrasando su tramitación y reavivando las tensiones en el espacio de Sumar sobre los límites legales de las políticas de vivienda.

La ley de vivienda impulsada por Catalunya en Comú, el socio catalán de Sumar, ha topado este martes con un dictamen unánime del Consell de Garanties Estatutàries (CGE) que cuestiona su constitucionalidad, abriendo un frente inesperado en las costuras del espacio que lidera Yolanda Díaz. La norma, pactada con el PSC y ERC para restringir la compra de vivienda en zonas tensionadas, enfrenta ahora una demora parlamentaria y una ofensiva legal que amenaza con fracturar la coalición catalana y trasladar sus ecos al Congreso.

Un dictamen demoledor para la ley estrella de los comunes

El informe del CGE, aprobado por unanimidad, señala que la proposición de ley vulnera el derecho a la propiedad privada, la libertad de empresa y el principio de seguridad jurídica recogidos en la Constitución. Además, advierte que la iniciativa invade competencias estatales al legislar sobre derecho civil mediante una modificación urbanística, y cuestiona el uso del procedimiento de lectura única —que saltó trámites— para acelerar su aprobación.

El dictamen no es vinculante, pero fuerza la reapertura del plazo de enmiendas, lo que retrasa la votación final, originalmente prevista para principios de octubre. Junts y el PP solicitaron el informe, y los populares ya han anunciado que recurrirán la ley ante el Tribunal Constitucional si prospera. “Es una chapuza que nació vulnerando derechos fundamentales”, ha declarado la portavoz del PP catalán, Lorena Roldán.

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La resistencia jurídica a la norma reaviva la pregunta que planea sobre todo Sumar: ¿cuánto margen tiene la izquierda para innovar en vivienda sin chocar con la Constitución?

El impacto en la coalición catalana y las costuras de Sumar

La ley era un emblema de Catalunya en Comú en el tablero catalán y un ensayo de las políticas de vivienda que Sumar promueve a escala nacional. Ahora, los comunes deben decidir si ignoran el criterio del CGE —lo que tensaría la relación con el PSC, su socio de Govern— o introducen modificaciones que diluyan una de sus medidas más ambiciosas. La dirección de los comunes ha guardado silencio por el momento, pero fuentes del grupo parlamentario admiten que “el escenario es incómodo para todos”.

Esa incomodidad viaja directamente a Madrid. En Sumar, la noticia se ha recibido con preocupación porque la ley catalana funciona como espejo de las proposiciones que la formación ha registrado en el Congreso para limitar los precios del alquiler y blindar el parque público. Si el texto catalán acaba en el Tribunal Constitucional, el Gobierno de coalición podría ver hipotecadas futuras iniciativas en materia de vivienda, un área donde ya existen roces con el PSOE.

“Aquí el riesgo no es solo legal, es político: la derecha está usando cada resquicio para desgastar el relato del derecho a la vivienda”, explica una voz cercana a la dirección de Yolanda Díaz. De hecho, dentro de las confluentes —Izquierda Unida, Más País o Compromís— empieza a calar la sensación de que sin blindajes competenciales sólidos, las normas autonómicas caerán una tras otra.

La Dinámica de Coalición

El caso catalán ilustra como ningún otro el equilibrio inestable que mantiene Sumar entre sus distintos polos. La ley fue posible gracias a un pacto entre los comunes, el PSC —brazo de Pedro Sánchez en Cataluña— y ERC. Ahora, los socialistas catalanes están en la incómoda posición de haber respaldado una norma que su propio socio de gobierno nacional podría ver con recelo si el Tribunal Constitucional la tumba. En la última negociación de los Presupuestos, ya afloraron diferencias sobre el alcance de la regulación del alquiler, y este dictamen añade gasolina al fuego.

Del lado de Sumar, la inquietud no es menor. La formación de Yolanda Díaz se ha volcado en la agenda de vivienda como uno de sus diferenciales programáticos. Si la iniciativa catalana naufraga jurídicamente, el argumentario de Sumar perdería credibilidad frente a un electorado que exige soluciones contundentes. Además, la imagen de un confluente clave enredado en disputas legales podría debilitar la cohesión interna del Grupo Parlamentario, donde conviven sensibilidades que van desde el posibilismo pactista hasta las posiciones más rupturistas de Podemos.

La proyección inmediata es clara: el retraso de la votación aleja la aprobación definitiva al menos hasta noviembre, mientras el PP calienta la batalla constitucional. En el Congreso, Sumar tiene pendiente defender su propia proposición de ley de vivienda en septiembre, y el desenlace catalán marcará el tono. La coalición de gobierno necesita al menos 176 votos para sacar adelante cualquier medida, y las reticencias del PSOE a pisar terrenos jurídicamente pantanosos se intensificarán si el fantasma del Tribunal Constitucional se materializa. Los comunes, mientras tanto, miran de reojo a Madrid: su capacidad de influir en la política estatal pasa por demostrar que sus recetas aguantan el escrutinio legal, y el dictamen de esta semana pone en duda precisamente eso.

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Ficha del Caso

  • El caso: El Consell de Garanties Estatutàries ha dictaminado por unanimidad que la ley catalana impulsada por los comunes para restringir la compraventa de viviendas en zonas tensionadas vulnera la Constitución, al atentar contra la propiedad privada y la libertad de empresa.
  • Datos importantes: El informe no es vinculante, pero reabre el plazo de enmiendas y retrasa la votación más allá de octubre. El PP catalán ha anunciado que recurrirá la ley ante el Tribunal Constitucional si se aprueba. La norma fue pactada con el PSC y ERC.
  • Resumen: El dictamen pone en jaque la ley estrella de Catalunya en Comú y traslada la incertidumbre jurídica al proyecto nacional de Sumar, amenazando con tensar aun más la frágil convivencia entre los comunes, el PSOE y los otros confluentes del espacio.