La Eurocámara aprueba la reforma de los derechos de los pasajeros aéreos de la UE: nuevas reglas para retrasos y maleta

La nueva normativa obliga a las aerolíneas a mostrar desde el principio el coste del equipaje de cabina y garantiza asientos gratuitos para menores junto a sus padres. La reforma, que entrará en vigor a lo largo del próximo año, también agiliza las compensaciones por retrasos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Parlamento Europeo aprobó este lunes la reforma de los derechos de los pasajeros aéreos de la UE que obligará a las aerolíneas a mostrar desde el primer clic el precio real del equipaje de mano en cabina.
  • ¿Quién está detrás? La Eurocámara, con el respaldo de una amplia mayoría, da el paso legislativo clave antes del visto bueno final del Consejo y la entrada en vigor prevista para 2027.
  • ¿Qué impacto tiene? Millones de viajeros se beneficiarán de mayor transparencia en las tarifas, asientos gratuitos para niños junto a sus padres y plazos más ágiles para reclamar indemnizaciones por retrasos.

El Parlamento Europeo ha aprobado este lunes, con un respaldo mayoritario, la reforma de los derechos de los pasajeros aéreos de la UE que revoluciona la forma de comprar billetes y refuerza la protección de los viajeros más vulnerables. La nueva normativa, que deberá recibir el visto bueno del Consejo y entrará en vigor a lo largo de 2027, obliga a las aerolíneas a mostrar desde el primer momento el coste real del equipaje de mano en cabina cuando el pasajero opte por viajar con él, eliminando así los sobrecostes sorpresa que encarecían el precio final.

Transparencia en el equipaje de mano: fin a las sorpresas en la facturación

Uno de los pilares de la reforma es la lucha contra la opacidad tarifaria. A partir de la entrada en vigor de la norma, el precio que aparezca en la pantalla al buscar un vuelo incluirá automáticamente la tarifa del equipaje de mano en cabina si el viajero añade esa opción. La medida busca facilitar la comparación real entre compañías y evitar que el coste final se dispare en el último paso de la compra, una práctica habitual entre las aerolíneas de bajo coste.

La mochila o el bolso pequeño que quepa bajo el asiento seguirá siendo gratuito, sin cambios. La reforma mantiene ese derecho básico y, a la vez, obliga a las aerolíneas a informar de forma clara y desde el inicio del proceso de reserva sobre las opciones y precios del equipaje.

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Niños, embarazadas y movilidad reducida: asientos gratis y protección reforzada

La norma introduce un avance inédito en la aviación comercial europea: los menores podrán sentarse junto a sus padres sin abonar un asiento adicional. La disposición se extiende también a las mujeres embarazadas y a las personas con movilidad reducida, blindando un derecho que hasta ahora dependía de la política comercial de cada aerolínea.

Además, el texto aprobado este lunes mantiene y agiliza los derechos por retrasos. Los pasajeros que sufran una demora superior a tres horas conservan el derecho a una compensación de entre 250 y 600 euros, según la distancia del vuelo. Pero la novedad más práctica es que las aerolíneas deberán informar en un plazo máximo de cuatro días sobre el procedimiento para reclamar esa compensación, acabando con los silencios administrativos que alargan las reclamaciones durante meses.

reforma aerolíneas Parlamento Europeo

La reforma pone fin a años de opacidad en las tarifas aéreas y sienta un precedente en la protección del consumidor europeo que trasciende lo que muchos conocíamos como derechos básicos del pasajero.

El Eje del Poder Europeo

Detrás de esta legislación se juega una partida compleja entre la vocación comunitaria de proteger al consumidor y la presión de un sector aéreo que, desde la pandemia, ha priorizado la rentabilidad sobre la experiencia del cliente. La Comisión Europea impulsó la propuesta con el argumento de armonizar las reglas del mercado único y evitar la fragmentación que generaban las políticas dispares de las aerolíneas. El Parlamento Europeo, en este trámite, ha endurecido el texto inicial para garantizar que el derecho a viajar con niños o la transparencia en el equipaje no queden a merced de los departamentos de márketing de las compañías.

España es uno de los Estados miembros más interesados en que la reforma salga adelante sin dilaciones. Como primer destino turístico del continente, cada verano millones de pasajeros pasan por sus aeropuertos; la obligación de mostrar el coste real del billete beneficiará directamente a las familias españolas que planifican sus vacaciones por Europa y a los turistas que eligen España. Iberia, Vueling y el resto de aerolíneas que operan en el mercado español tendrán que adaptar sus sistemas de reserva, pero el Gobierno español ha respaldado la medida desde el principio, consciente de que el grueso del sector patrio ya ofrecía condiciones similares en muchos trayectos.

La gran resistencia, en cambio, ha llegado desde las aerolíneas de bajo coste y sus principales lobbies, que veían en la transparencia obligatoria un golpe a su modelo de negocio basado en tarifas básicas muy bajas que luego se hinchan con suplementos. En las reuniones previas, asociaciones como A4E (Airlines for Europe) intentaron suavizar el articulado, pero el Parlamento Europeo mantuvo el pulso. La negociación con el Consejo, que representa a los gobiernos, definirá ahora si algún país trata de introducir excepciones; los nórdicos y algunos Estados frugales suelen ser más sensibles a las demandas empresariales, mientras los países del sur y del este apoyan sin fisuras el refuerzo de los derechos de los pasajeros.

Leída en clave estratégica, la reforma encaja en una tendencia más amplia que Moncloa.com ha venido siguiendo: Bruselas utiliza sus competencias sobre transporte para disciplinar a sectores que operan en el mercado único pero que a menudo escapan al control de las autoridades nacionales. El precedente más claro es el Reglamento 261/2004 sobre compensaciones por denegación de embarque y retrasos, una norma que al principio fue recibida con escepticismo por las aerolíneas y que con el tiempo se ha convertido en un derecho asumido por todos. La nueva regulación eleva el listón y obliga a las compañías a competir en precio, sí, pero con las cartas sobre la mesa.

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La pelota está ahora en el tejado del Consejo de la UE. Si los Estados miembros no plantean enmiendas de calado, el texto podría adoptarse definitivamente antes de que acabe 2026 y aplicarse a lo largo del año siguiente, justo a tiempo para la temporada estival de 2027. Hasta entonces, las aerolíneas irán ajustando sus plataformas de venta. Lo que ya es seguro es que, a partir de esta votación, la forma de comprar un vuelo en Europa empieza a cambiar.