El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asumido la hoja de ruta que el PNV le había marcado para la gobernabilidad estatal, según un análisis publicado este domingo por El Diario Vasco.
El giro del presidente se materializa en varios anuncios encadenados en las últimas semanas: descartar el llamado ‘superdomingo’ electoral, presentar los Presupuestos Generales del Estado por primera vez en la legislatura y abrirse a disolver las Cortes si el proyecto de cuentas públicas no reúne los apoyos necesarios.
Sánchez rectifica: Presupuestos y disolución si no hay apoyos
El pasado jueves, durante la sesión de control en el Congreso, la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, lanzó un mensaje directo: «Presente Presupuestos y si no los aprueba, disuelva y convoque elecciones». La exigencia jeltzale situaba a Sánchez ante un límite temporal que, hasta entonces, había rechazado.
Un día después, el presidente afirmó en público: «Lo voy a decir claramente. Presentaremos los presupuestos en 2026 y habrá elecciones en 2027. No habrá elecciones conjuntamente con las municipales y las autonómicas». Las palabras de Sánchez suponen, según el análisis del diario vasco, «ir en línea» con lo que el PNV reclama desde hace meses.
La negativa a un ‘superdomingo’ electoral que hiciese coincidir las generales con las municipales y forales del 23 de mayo de 2027 era una línea roja para los nacionalistas vascos. Temían que unos comicios locales en clave española convirtiesen la cita en un plebiscito sobre Pedro Sánchez y restasen protagonismo a sus propuestas.
El PNV, bisagra en un Congreso fragmentado
Con la actual aritmética parlamentaria, los jeltzales son los socios determinantes para inclinar la balanza hacia el Partido Socialista o hacia el Partido Popular. Ya en 2018, antes de respaldar la moción de censura contra Mariano Rajoy, el PNV había apoyado los Presupuestos del Gobierno del PP. Ahora, fuentes consultadas por el diario señalan que los populares no suman los votos necesarios para una moción de censura sin el concurso de Vox, y el PNV mantiene su veto a cualquier fórmula que incluya a la extrema derecha.
El mapa de apoyos a Sánchez es desigual. ERC, EH Bildu y Sumar apuestan por agotar la legislatura bajo la estrategia del ‘no pasarán’ al PP y Vox. En el extremo opuesto, Junts ha roto con el Ejecutivo y en los últimos días ha votado junto al PP para instar a la disolución de las Cortes, mientras Podemos libra una guerra por su cuenta al margen de la mayoría de investidura.
La exigencia del PNV es clara: o Sánchez presenta los Presupuestos y los aprueba, o disuelve las Cortes y convoca elecciones.
En ese tablero, el PNV ocupa una posición intermedia. Su portavoz parlamentario recordó hace un mes, durante un acto en Durango, que la legislatura «ha llegado a su fin» y que sería «irresponsable» llevarla más allá de 2026. Tras el anuncio del presidente, fuentes jeltzales subrayan que los «últimos anuncios van en línea» con lo demandado.
Agenda plurinacional y transferencias: lo que está en juego
El presidente del Gobierno ha lanzado además un guiño a los socios soberanistas al hablar de «abordar los problemas de fondo, los conflictos territoriales que tiene nuestro país». Una referencia a la llamada agenda plurinacional que podría traducirse en un impulso a la negociación para un nuevo Estatuto de Euskadi, una tarea en la que trabajan desde hace meses PNV, EH Bildu y el PSE-EE.
En paralelo, la reunión prevista antes de agosto entre Sánchez y el lehendakari, Imanol Pradales, medirá la temperatura del encaje entre ambos gobiernos. Las transferencias pendientes, incluidas las relativas al régimen económico de la Seguridad Social, son la cuarta pata de las exigencias del PNV, que insiste en que «mientras hay partido, hay que jugarlo».
El calendario que se dibuja sitúa la presentación de los Presupuestos a principios de otoño, antes del 1 de octubre. Si la mayoría formada por PP, Vox y Junts los tumba, Sánchez contaría con un argumento para disolver las Cortes y convocar elecciones en el primer trimestre de 2027.
