El rediseño del Apple Watch: una pantalla redonda y un modelo sin pantalla para competir con Oura

La compañía responde al auge de los anillos inteligentes explorando un rastreador sin pantalla y un posible reloj circular, en un giro que los analistas comparan con el futuro iPhone plegable. La cerámica de lujo y la IA centran la apuesta por revitalizar un segmento de ingresos

Apple se enfrenta al auge imparable de los anillos inteligentes con un giro estratégico que podría redefinir su negocio de wearables. Según la newsletter ‘Power On’ de Bloomberg, firmada por Mark Gurman, la compañía evalúa un Apple Watch de pantalla redonda, un rastreador sin pantalla y una gama de cerámica de alta gama, en una apuesta tan radical como la que supone el iPhone plegable.

Claves de la operación

  • Respuesta directa al Oura Ring y las bandas sin pantalla. El éxito de los anillos inteligentes ha obligado a Apple a considerar un dispositivo sin display que compita en el segmento de seguimiento de salud discreto.
  • Exploración de nuevos diseños y materiales premium. El equipo de diseño industrial trabaja en una pantalla circular y versiones de cerámica que se situarían por encima de los modelos Ultra y Hermès.
  • El segmento Wearables necesita un revulsivo financiero. Los ingresos de la división se han estancado en los últimos años y la reinvención busca replicar el impacto que el iPhone plegable tendrá en su categoría.

La presión silenciosa del Oura Ring

El anillo Oura se ha convertido en el wearable favorito de quienes buscan monitorizar su salud sin la distracción de una pantalla. Su crecimiento exponencial — especialmente en Estados Unidos y el norte de Europa — ha despertado las alarmas en Cupertino. El rastreador sin pantalla que baraja Apple no sería un Apple Watch convencional, sino un dispositivo centrado exclusivamente en la recolección pasiva de datos biométricos, similar en filosofía al Oura Ring pero con toda la integración del ecosistema de la manzana.

Observamos aquí un movimiento defensivo pero ambicioso. La propia newsletter de Gurman subraya que Apple está “determinada a reinventar la línea” en respuesta a una competencia creciente. De hecho, ya se han visto patentes de la compañía para anillos y dispositivos portátiles sin interfaz visual.

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La reinvención del diseño: pantalla redonda y cerámica de lujo

El posible Apple Watch de pantalla circular rompería con una estética rectangular que lleva una década definiendo la gama. Aunque Gurman advierte que un modelo redondo “es poco probable que vea la luz a corto plazo”, la sola exploración de este camino indica un equipo de diseño dispuesto a arriesgar. En paralelo, se estudian nuevos materiales para una versión de cerámica que quedaría por encima incluso del codiciado Hermès, apuntando a un segmento de lujo donde el precio no sería el principal freno.

La diversificación de formatos también alcanzaría a la gama de entrada. Aunque el Apple Watch SE seguirá como opción asequible, la compañía valora lanzar modelos aún más baratos para capturar a un público que hoy se decanta por pulseras de actividad de Xiaomi o Samsung.

Apple no quiere competir contra un solo rival; quiere poseer la muñeca, el dedo y la solapa del usuario de salud conectada.

Más IA, más salud: el verdadero campo de batalla

El rediseño industrial no es un fin en sí mismo. El objetivo a largo plazo, siempre según Gurman, es hacer de los wearables “dispositivos más centrados en la IA” que alimenten una aplicación de Salud completamente renovada. La idea es que el anillo o la pulsera recojan datos durante todo el día, y que sea la inteligencia artificial la que convierta esas métricas en diagnósticos predictivos o recomendaciones personalizadas.

Nos llama la atención que esta hoja de ruta se filtre precisamente cuando el Oura Ring está expandiendo sus funcionalidades de salud cardiovascular y estrés, y cuando Samsung ha entrado con fuerza en el segmento de anillos inteligentes con el Galaxy Ring. El movimiento de Apple va mucho más allá del hardware: es una apuesta por convertirse en la plataforma de salud digital por defecto, algo para lo que la regulación europea — especialmente la nueva AI Act — será un factor crítico.

El riesgo de dispersar la apuesta

En esta redacción entendemos que una estrategia tan ambiciosa conlleva un riesgo de fragmentación. Lanzar un Apple Watch redondo, otro sin pantalla, una versión de cerámica, un SE ultrabarato y, además, potenciar las capacidades de IA de todos ellos podría diluir la identidad del producto y confundir al consumidor. Apple construyó su imperio simplificando líneas de producto, no multiplicándolas.

El antecedente en el mercado español no es menor: el Apple Watch es el smartwatch líder en ventas en nuestro país, con cuotas que superan el 40 % en valor, y la decisión de rediseñar algo que funciona tan bien llega en un momento de ralentización económica que invita a la prudencia. Sin embargo, la historia reciente de la compañía demuestra que el miedo a canibalizar su propio producto no suele frenarla — el iPhone acabó con el iPod y el Apple Silicon jubiló a Intel en los Mac.

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El desenlace final no está escrito. Gurman insiste en que la compañía aún no ha fijado una dirección definitiva para la línea de wearables, y cualquier lanzamiento está, como mínimo, a varios trimestres vista. Lo que sí está claro es que el segmento Wearables, Home and Accessories — que apenas ha crecido en los últimos años — necesita un catalizador. Y si hay algo que Apple sabe hacer es vender una categoría nueva como si el mundo llevara siglos esperándola.