Trapero admite aumento del uso de armas en Cataluña y niega la cultura de la pistola

El director general de los Mossos vincula el repunte con el cultivo ilegal de marihuana y pide al Gobierno central endurecer las penas. La propuesta fue entregada al ministro Grande-Marlaska durante la visita del Papa a Barcelona.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A toda la ciudadanía catalana, especialmente en zonas donde el narcotráfico de marihuana genera conflictos armados y entre jóvenes que normalizan el porte de armas.
  • ¿Cuándo ocurre? La tendencia al alza se detecta desde hace meses, con varios tiroteos en el área metropolitana de Barcelona. El jefe policial lo ha confirmado este martes en Catalunya Ràdio.
  • ¿Qué cambia hoy? Trapero pide un endurecimiento de las penas. Ha entregado un documento de propuestas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que reconoce necesario estudiar las medidas.

El director general de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, reconoce un incremento en la tenencia y uso de armas de fuego en Cataluña. Lo atribuye a una ‘subcultura delictiva’ ligada al tráfico de marihuana y a jóvenes que las exhiben cada vez más. No existe una cultura de la pistola’, ha matizado en una entrevista a Catalunya Ràdio.

En sus declaraciones, Trapero ha detallado que buena parte de los incidentes armados de los últimos meses responden a conflictos por el control de las plantaciones ilegales de cannabis. Ha añadido que hay ‘una parte de jóvenes’ que utiliza y exhibe armas ‘cada vez más intensamente’ en un contexto de narcotráfico que se ha profesionalizado en el área metropolitana.

El jefe de la policía catalana ha insistido en que el fenómeno está ‘bastante circunscrito a grupos delictivos, crimen organizado y plantaciones de marihuana’, y ha defendido la necesidad de modificar el Código Penal. ‘La delincuencia está viva y la tenencia de armas está poco penada; eso es un reclamo’, ha subrayado.

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Precisamente, Trapero y la consellera de Interior, Núria Parlon, entregaron al ministro Grande-Marlaska un documento de propuestas de mejora durante la visita del Papa a Barcelona. ‘Lo que pedimos es sensibilidad’, ha dicho, apuntando que algunos problemas de delincuencia no son comunes en todo el Estado pero requieren una respuesta penal más contundente.

Marihuana y jóvenes: el cóctel explosivo

La preocupación de los Mossos se centra en que el acceso a armas de fuego se ha normalizado entre jóvenes que participan en la producción y distribución de marihuana. En algunos municipios del área metropolitana los enfrentamientos entre clanes ya no se limitan a navajas o machetes: el uso de pistolas y rifles, a menudo de procedencia ilegal, es cada vez más común. Trapero alertó de que Almería ya registra dinámicas parecidas.

El aumento de las armas de fuego entre civiles no es síntoma de una cultura, sino de un negocio ilegal que necesita protección violenta.

Endurecimiento penal: la propuesta sobre la mesa de Marlaska

Trapero cultura pistola

El documento entregado a Interior sugiere endurecer las penas por tenencia ilícita de armas y agravar las relacionadas con el tráfico de marihuana. Según Trapero, las iniciativas fueron ‘bien recibidas’ y el ministerio ha mostrado disposición a estudiarlas. El director general recalcó que Almería también ha empezado a sufrir problemas similares con plantaciones, lo que podría facilitar un consenso estatal.

Las cifras de tiroteos en Cataluña no se han detallado públicamente, pero fuentes policiales consultadas por Moncloa.com confirman un repunte desde 2025. Los Mossos mantienen activos varios dispositivos especializados en narcopisos y control de armas, aunque Trapero admite que la respuesta penal disuasoria es insuficiente.

Lo que significa este aumento para la seguridad en Cataluña

El reconocimiento por parte de Trapero de un mayor uso de armas en las calles no es un dato menor: redefine la percepción de seguridad ciudadana. Cataluña había presumido históricamente de unos índices de criminalidad violenta relativamente bajos en comparación con otras regiones europeas, pero los tiroteos vinculados al narcotráfico alteran ese relato. La combinación de una legislación penal laxa —desde el punto de vista policial— y un negocio clandestino muy lucrativo crea un caldo de cultivo que los Mossos quieren atajar antes de que se enquiste.

Precedentes: en 2024 ya se registraron episodios graves en Badalona y Santa Coloma de Gramenet, donde la guerra entre clanes por las plantaciones dejó varios heridos de bala. Entonces, el Govern pidió refuerzos judiciales, pero la respuesta legislativa no llegó. Ahora, con un documento formal sobre la mesa del Ministerio, la presión política se reactiva. La comparativa con el caso andaluz —Almería— otorga una dimensión nacional que puede ayudar a desbloquear cambios en el Código Penal.

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En su comparecencia, Trapero también se refirió a la reprobación que el Parlament le votó recientemente. Afirmó que no le gusta pero que ‘quien me nombró y debería cesarme es el Govern’, quitando hierro al asunto. Y sobre una posible vuelta de Carles Puigdemont, dejó claro que no haría falta un plan especial: cuando vuelva ‘será libre y paseará por las calles como cualquier ciudadano’.