El Supremo protege la independencia de la Fed al blindar a su gobernadora pero avala ceses de otros reguladores

El alto tribunal impide por ahora el cese de Lisa Cook, pero en un fallo paralelo permite a Trump destituir a la mayoría de los reguladores independientes. La doble sentencia reconfigura el equilibrio entre Ejecutivo y agencias en pleno debate sobre la politización de los organis

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha dictaminado que el presidente Trump no puede despedir directamente a la gobernadora de la Reserva Federal Lisa Cook, blindando la independencia del banco central.
  • ¿Quién está detrás? La decisión, adoptada por 5 votos a 4 y con la firma del presidente del Supremo, John Roberts, rechaza la petición del mandatario de levantar la suspensión cautelar que mantenía a Cook en el cargo.
  • ¿Qué impacto tiene? Por ahora, Cook sigue en la Fed, pero el tribunal no ha cerrado la puerta a futuros ceses. En paralelo, el Supremo ha avalado que el presidente sí puede destituir a miembros de otras agencias reguladoras independientes.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos reforzó este lunes la independencia de la Reserva Federal al impedir que el presidente Donald Trump despidiera de forma inmediata a la gobernadora Lisa Cook, aunque en una decisión separada amplió la capacidad presidencial para cesar a los responsables de otros organismos reguladores. El fallo devuelve la calma al banco central más poderoso del mundo, pero abre un nuevo frente en la batalla por el control de las agencias independientes.

La protección expresa de la independencia de la Reserva Federal

El caso Cook ha sido la prueba de estrés más clara para la autonomía de la Fed en décadas. Trump anunció hace nueve meses la destitución de la gobernadora, a la que acusaba de un fraude hipotecario previo a su nombramiento. Cook recurrió y un juez federal primero, y ahora el Supremo, han mantenido la suspensión cautelar mientras se resuelve la demanda de fondo.

La resolución no entra en si el presidente tiene autoridad para cesar a un miembro de la junta de gobernadores de la Fed. Se limita a rechazar la petición de Trump de levantar el bloqueo cautelar «para no sembrar dudas sobre una de las instituciones financieras más importantes de nuestra nación (y del mundo)», escribió el presidente del alto tribunal, John Roberts. El voto fue ajustado: cinco magistrados contra cuatro.

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El blindaje es histórico. El tribunal recuerda que la Reserva Federal goza de un estatus especial sancionado por décadas de jurisprudencia, y que su independencia es una garantía para la estabilidad financiera global. Pero la decisión también deja claro que no prejuzga el fondo del asunto: Cook sigue en el cargo, pero la cuestión de si el presidente puede forzar su salida sigue viva.

El Supremo amplía el poder del presidente sobre otros organismos independientes

La misma jornada, el tribunal dictó una sentencia mucho más ambiciosa. Por seis votos a tres —con el bloque liberal en contra—, los magistrados confirmaron que Trump sí disponía de autoridad para destituir a Rebecca Kelly Slaughter, miembro demócrata de la Comisión Federal de Comercio (FTC).

El fallo modifica el equilibrio de poderes que había regido desde el New Deal. Hasta ahora, los miembros de agencias como la FTC, la SEC o la FCC solo podían ser removidos por causas tasadas. Al avalar el cese discrecional de Slaughter, el Supremo entrega al presidente un control más directo sobre las entidades que diseñan la regulación económica.

La decisión ha sido interpretada en Washington como un aval a la capacidad del Ejecutivo para remodelar la estructura administrativa federal sin pasar por el Congreso. Los tres jueces progresistas disintieron con dureza, advirtiendo de que el fallo «convierte en papel mojado» la independencia de los reguladores.

La decisión de ayer es un respiro para la Fed, pero un portazo a la autonomía de otras agencias.

El Eje del Poder en los Bancos Centrales: implicaciones globales y europeas

El mensaje del Supremo sobre la Fed tiene una lectura directa para otros grandes bancos centrales. La independencia del BCE está consagrada en los Tratados de la Unión (artículo 130 del TFUE), pero el caso Cook demuestra que las garantías jurídicas no blindan del todo frente a una presión política sostenida.

En Europa, la autonomía de Fráncfort ha sido puesta a prueba en los últimos años por las críticas de varios gobiernos —singularmente el italiano— a las subidas de tipos que puso en marcha Christine Lagarde. La decisión de ayer, que apela a la estabilidad financiera mundial como razón de peso, refuerza el argumento técnico de que los bancos centrales deben operar al margen de los ciclos electorales.

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Sin embargo, la otra pata del fallo —la que permite al presidente de EE.UU. cesar a los miembros de agencias que dictan las reglas del comercio, las telecomunicaciones o el mercado de valores— sí tiene una lectura preocupante para la gobernanza económica global. Si Washington se mueve hacia un modelo de reguladores politizados, la cooperación con las agencias europeas (ESMA, EBA, EIOPA) y con organismos como la Organización Mundial del Comercio podría volverse más errática.

Para España, las implicaciones son indirectas pero relevantes. La estabilidad de la Reserva Federal afecta a los tipos de interés globales, y cualquier señal de interferencia política habría disparado la prima de riesgo en los mercados emergentes y presionado al alza el coste de financiación de la deuda soberana europea. De momento, el Supremo ha despejado ese nubarrón.

La lectura estratégica es clara: mientras la Fed mantiene su estatus especial por su función monetaria, el resto de los organismos reguladores independientes en Estados Unidos quedan a merced del presidente de turno. Es un aviso para navegantes en un momento en que Bruselas debate cómo blindar a sus propias agencias frente a futuros pulsos políticos. Por ahora, Cook conserva su asiento en el edificio Eccles. La batalla de fondo no ha hecho más que empezar.