Villaviciosa de Odón estrena su festival de música gratuito con Estrella Morente y Yamandú Costa

Ocho conciertos gratuitos entre el 3 y el 10 de julio llenan el Jardín Histórico y el Coliseo de la Cultura con jazz, clásica y flamenco. La JORCAM abre, y el cierre de Estrella Morente promete duende en un verano madrileño que apuesta por la cultura accesible.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Vecinos de Villaviciosa de Odón y de todo el sur metropolitano, así como cualquier madrileño con ganas de un plan cultural de verano sin pagar entrada.
  • ¿Cuándo ocurre? Del 3 al 10 de julio de 2026, con conciertos casi todas las noches a las 22:00 o 22:30 h.
  • ¿Qué cambia hoy? Se abre una semana de música gratuita de primer nivel en dos espacios históricos: el Jardín Histórico y el Coliseo de la Cultura. La programación incluye a Estrella Morente, Yamandú Costa y la JORCAM.

El verano madrileño suma una parada imprescindible a apenas media hora en coche desde el centro de la capital. Villaviciosa de Odón levanta el telón de la 19ª edición del ASISA Festival de Música, una cita que, año tras año, demuestra que la cultura de alto voltaje no tiene que pasar por taquilla: todos los conciertos son con entrada libre hasta completar aforo.

La programación, que se despliega entre el Jardín Histórico y el Coliseo de la Cultura, arranca el 3 de julio con la Joven Orquesta de la Comunidad de Madrid (JORCAM) bajo la batuta de Dayner Tafur-Díaz. La velada inaugural pone sobre el escenario dos obras monumentales: la Sinfonía núm. 9 de Shostakovich y la Sinfonía núm. 2 de Brahms. Un esfuerzo de juventud que abre el festival con ambición sinfónica.

De Shostakovich al flamenco: una semana de música para todos los públicos

El 4 de julio el foco viaja al Coliseo de la Cultura para recibir al guitarrista brasileño Yamandú Costa. Ganador de un Grammy en 2021 y Embajador Musical Iberoamericano, despliega su guitarra de siete cuerdas en una travesía que abrazará el choro, la bossa nova, la samba y la milonga. Cada recital suyo es un acontecimiento, y poder escucharlo sin pagar entrada convierte la noche en un pequeño lujo al alcance de cualquiera que se acerque a Villaviciosa.

Publicidad

Los días siguientes mantienen el pulso ecléctico. El violinista David Martínez González, acompañado al piano por Hilario Segovia, estrena mundialmente la obra Crisálidas (5 de julio); el pianista Guido Orso Coppin recorre a Beethoven, Liszt y Chopin (6 de julio); y el contratenor Manuel Ruiz, junto a Íliber Ensemble, propone un viaje introspectivo por el Barroco con Händel y Vivaldi en Héroe desvelado (7 de julio).

Dos escenarios que dialogan con la música

El festival se apoya en una pareja de espacios con personalidad. El Coliseo de la Cultura es un equipamiento moderno y bien resuelto, pero las noches más especiales se reservan para el Jardín Histórico del Castillo. Allí, el 8 de julio, el pianista Moisés P. Sánchez encabeza Falla imaginado, un homenaje al compositor gaditano en el 150 aniversario de su nacimiento, junto a la violinista Ana María Valderrama y el contrabajista Pablo Martín Caminero.

El 9 de julio tomará el relevo Antonio Serrano, Premio Nacional de Músicas Actuales 2025, con su proyecto Jazz Caló, que reinterpreta la tradición flamenca desde la libertad del jazz y evoca a Paco de Lucía. Serrano actúa arropado por Kaele Jiménez, Josué Ronquillo y Marc Miralta.

El broche final, el 10 de julio, corre a cargo de Estrella Morente. La heredera de una de las sagas más profundas del flamenco cerrará el festival en el Jardín Histórico con un concierto que promete duende y emoción. La acompañan las guitarras de José Carbonell ‘Montoyita’ y José Carbonell ‘Monti’, las palmas de Antonio Carbonell y la percusión de Pedro Gabarre ‘Popo’ y Curro Conde Morente.

La gratuidad no ha restado ambición: Shostakovich, Falla, Antonio Serrano y Estrella Morente caben en una semana, y sin pasar por taquilla.

La receta de Villaviciosa: cultura accesible que consolida su propio público

Observamos que el modelo del festival no es nuevo —cumple 19 años— pero sí se ha convertido en referencia dentro de la oferta cultural estival de la Comunidad de Madrid. Mientras la capital concentra grandes eventos como los Veranos de la Villa o los ciclos del Teatro Circo Price, algunos municipios del cinturón metropolitano llevan tiempo demostrando que hay otra vía: programar con criterio, pagar bien a los artistas y no pedirle un euro al vecino.

En esta redacción entendemos que la decisión tiene una doble lectura. Por un lado, Villaviciosa resuelve con eficacia la ecuación más difícil: llenar espacios históricos con propuestas que van desde la vanguardia del choro brasileño hasta la ortodoxia flamenca, sin que la factura caiga sobre el bolsillo de quien asiste. Por otro, la mayoría de los asistentes proviene del propio municipio y de localidades cercanas como Alcorcón o Móstoles, lo que confirma que la cultura no siempre necesita un tren de alta velocidad para ser de primer nivel.

Publicidad

Cabe recordar que en los últimos años otros ayuntamientos del sur, como Getafe o Fuenlabrada, también han apostado por festivales gratuitos de verano, aunque con una apuesta más volcada hacia el pop o el rock. Villaviciosa ha optado por un perfil clásico-flamenco-jazz que le da una identidad muy reconocible frente a sus vecinos de corredor. La continuidad de ese criterio, edición tras edición, es lo que explica que hoy el festival no necesite gritar para llenar: la mayoría de los conciertos agota el aforo con público que ya conoce la fórmula y repite.

La edición de 2026 no será más grande en número de conciertos, pero sí más densa en nombres. Y eso, en un verano donde la inflación sigue apretando el ocio familiar, es un regalo para cualquiera que busque un plan de noche sin que la cartera se resienta. El acceso al Jardín Histórico es, además, un argumento añadido: pocos municipios pueden ofrecer un recinto al aire libre con ese empaque patrimonial.