El funeral de Estado más grande de Irán para el ayatolá Jamenei: claves del acto y los riesgos de seguridad

Las ceremonias se extenderán durante seis días por cinco ciudades de Irán e Irak, con la asistencia prevista de hasta 20 millones de personas y bajo un fuerte despliegue de seguridad. El funeral se produce en plena tregua entre Irán y Estados Unidos, con las conversaciones sobre

Hoy te cuento todos los detalles del funeral de Estado más grande que ha preparado la República Islámica de Irán para despedir al ayatolá Ali Jamenei, asesinado hace casi cuatro meses, el pasado 28 de febrero, durante los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel contra el país. Las ceremonias comienzan este sábado 4 de julio y se extenderán durante seis días por cinco ciudades de Irán e Irak, con una asistencia estimada de entre 8 y 20 millones de personas, en un contexto de máxima tensión diplomática y seguridad extrema.

El funeral se celebra bajo una frágil tregua entre Washington y Teherán, justo cuando las dos potencias negocian un memorando de entendimiento sobre el programa nuclear iraní, las sanciones económicas y la estabilidad en el estrecho de Ormuz —un punto clave para el suministro global de petróleo—.

Seis días, cinco ciudades y temperaturas extremas

El itinerario oficial, confirmado por las autoridades iraníes, comienza el sábado y el domingo en el complejo de oración Mosalla de Teherán, el recinto que acoge las grandes ceremonias religiosas de Estado. El lunes se celebrará la procesión principal por un recorrido de diez kilómetros desde la plaza Imam Hossein hasta la plaza Azadi, el escenario de las mayores movilizaciones de la historia reciente del país, desde la Revolución de 1979 hasta las protestas de 2022.

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El alcalde de Teherán ha declarado que espera alrededor de 20 millones de asistentes solo en la capital, lo que convertiría el acto en «la mayor concentración humana de la historia de la ciudad». Sin embargo, las temperaturas podrían alcanzar los 45 grados centígrados, un factor que añade un riesgo logístico y sanitario considerable.

El 7 de julio la procesión se trasladará a Qom, el principal centro del chiismo duodecimano, con paradas en el santuario de Fátima Masumeh y la mezquita de Jamkaran, lugar vinculado al Imán Oculto. Posteriormente, el cuerpo será llevado a Irak, a las ciudades santas de Nayaf y Kerbala, donde se encuentran los mausoleos del primer y tercer imán del chiismo, Alí y Husein.

El entierro final tendrá lugar en Mashhad, la ciudad natal de Jamenei y el enclave más sagrado de Irán, el 9 de julio. Allí se estima que acudirán entre ocho y diez millones de personas, según los cálculos oficiales.

El enorme despliegue de seguridad y la ausencia del nuevo ayatolá

La organización corre a cargo de la milicia paramilitar Basij y de la Guardia Revolucionaria (IRGC, por sus siglas en inglés). Las autopistas de Teherán se convertirán en aparcamientos temporales, y mezquitas, escuelas y polideportivos se habilitarán como alojamientos. Cada uno de los 22 distritos de la capital acogerá a los peregrinos de una provincia distinta, en una operación de control que incluirá la cancelación de vuelos y restricciones de acceso a las principales ciudades.

Una de las grandes incógnitas es si Mojtaba Jamenei, el hijo del fallecido y nuevo ayatolá de Irán, asistirá a los actos. No ha aparecido en público desde la muerte de su padre, y medios estadounidenses citan fuentes iraníes que afirman que sufrió heridas graves en los mismos ataques y ha pasado por varias cirugías, extremo que Teherán no ha confirmado.

Hasta ahora, Pakistán ha confirmado el envío de una delegación oficial encabezada por su presidente y su primer ministro, mientras que no se sabe qué nivel de representación tendrán los países del Golfo —varios de ellos blanco de misiles iraníes durante la guerra—, Rusia o China.

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El funeral está diseñado como una exhibición de fuerza en un momento en que Irán negocia su futuro nuclear y la eliminación de las sanciones económicas.

La sombra de otros funerales históricos

La magnitud del funeral de Jamenei evoca inevitablemente los de su predecesor, el ayatolá Jomeini en 1989, que acabó en caos cuando la multitud desbordó el cortejo y el cuerpo casi se pierde entre la muchedumbre; o el del general Qasem Soleimani en 2020, abatido por un dron estadounidense en Bagdad, cuyo funeral en Kermán terminó en una avalancha que mató a decenas de personas.

El funeral del presidente Ebrahim Raisi en 2024, fallecido en un accidente de helicóptero, movilizó también a masas en varias ciudades. La diferencia ahora es que Jamenei fue asesinado en un contexto de guerra abierta, lo que convierte el funeral en un mensaje político calculado.

El impacto para España y la economía europea

¿Por qué importa esto para España? Porque el funeral se produce en medio de unas negociaciones que pueden decidir el futuro del tráfico de crudo por el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo mundial. Cualquier ruptura de la tregua o un nuevo bloqueo en el Golfo Pérsico dispararía los precios del barril, con consecuencias directas para la factura energética de hogares y empresas en toda Europa, y muy especialmente en España, que sigue siendo muy dependiente del petróleo importado.

Además, España mantiene una posición diplomática activa en las conversaciones indirectas, apoyando los esfuerzos de mediación de Catar y Pakistán. La estabilidad en la región es clave para la seguridad energética europea y para evitar una nueva crisis inflacionaria.

Lo esencial

  • 📌 ¿Qué ha ocurrido? Irán celebra el funeral de Estado del ayatolá Ali Jamenei, asesinado en febrero, con ceremonias multitudinarias en cinco ciudades.
  • 👤 ¿Quiénes están implicados? Las autoridades iraníes, la Guardia Revolucionaria, millones de ciudadanos, y la comunidad internacional en un contexto de tregua.
  • ⏭️ ¿Qué pasa ahora? El funeral se desarrollará del 4 al 9 de julio, mientras las negociaciones nucleares con EE.UU. continúan en Doha; cualquier incidente puede reavivar el conflicto.