Trump felicita a Xi Jinping por el fallo del Supremo: ‘Victoria masiva para China’ en ciudadanía por nacimiento

El presidente de EE.UU. ironiza sobre una decisión que, por 6 votos a 3, mantiene la ciudadanía automática para hijos de inmigrantes indocumentados. La Casa Blanca insiste en que el Congreso puede cambiar la ley.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Tribunal Supremo de EE.UU., por 6 votos a 3, ha rechazado la orden ejecutiva de Donald Trump que pretendía restringir la ciudadanía por nacimiento. El fallo se apoya en la 14ª Enmienda de la Constitución.
  • ¿Quién está detrás? Trump y su administración impulsaron la medida en enero de 2025. La mayoría del tribunal, liderada por John Roberts, defiende la interpretación tradicional, mientras que el juez Brett Kavanaugh recordó que el Congreso puede cambiar la norma por ley.
  • ¿Qué impacto tiene? La ciudadanía automática para hijos de inmigrantes indocumentados sigue vigente. Trump aprovecha el fallo para presionar al Congreso y lanza un mensaje geopolítico directo: «una victoria masiva para China».

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó este lunes con sarcasmo a su homólogo chino, Xi Jinping, por lo que calificó de «victoria masiva para China» tras el fallo del Tribunal Supremo que mantiene la ciudadanía automática para los niños nacidos en suelo estadounidense, incluso de padres en situación irregular.

El mensaje, publicado en su red Truth Social, llegaba horas después de que el alto tribunal rechazara, por 6 votos a 3, la orden ejecutiva firmada por Trump en enero de 2025. Aquel decreto buscaba excluir del derecho de ciudadanía a hijos de inmigrantes sin papeles, trabajadores temporales y turistas. El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, escribió en nombre de la mayoría que la 14ª Enmienda extiende la promesa de ciudadanía a «toda persona nacida libre en esta tierra» y que el tribunal «cumple esa promesa hoy».

Un fallo que blinda la 14ª Enmienda frente a la orden ejecutiva

La decisión de la máxima instancia judicial estadounidense no dejó margen a interpretaciones administrativas. La 14ª Enmienda, ratificada en 1868, establece que toda persona nacida en Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción es ciudadana. La orden ejecutiva de Trump argumentaba que los hijos de inmigrantes ilegales no están plenamente sujetos a dicha jurisdicción, una tesis que el tribunal rechazó de plano.

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El voto fue de 6 a 3, aunque el juez conservador Brett Kavanaugh añadió un matiz clave: «Trump y otros políticos pueden cambiar la norma mediante legislación». Esta vía legislativa, sin embargo, exige 60 votos en el Senado para superar el filibusterismo (el mecanismo que frena la mayoría simple), algo muy improbable con la actual composición de la Cámara Alta.

Trump convierte un revés judicial en gasolina para su base: señala a China como gran beneficiada y exige al Congreso que actúe.

Trump traslada la presión al Congreso y vincula inmigración con China

Poco después de conocerse el fallo, Trump publicó otro mensaje en Truth Social instando a que «el Congreso debería empezar HOY a trabajar para acabar» con la ciudadanía por nacimiento. La reacción enlaza con una línea argumental que el Partido Republicano viene cultivando: la inmigración irregular como amenaza a la seguridad nacional, agravada por la competición estratégica con Pekín.

En ese marco, el presidente citó —sin nombrarlo directamente— el reciente libro del periodista Peter Schweizer, The Invisible Coup, que sostiene que más de un millón de ciudadanos estadounidenses de origen chino, con derecho a voto, se formaron en China y «pronto empezarán a votar en las elecciones americanas». La tesis, aunque cuestionada por demógrafos, resuena en el electorado más fiel a Trump: la inmigración se lee en clave geopolítica.

La Lógica de Washington

La reacción de Trump ante la derrota judicial obedece a un manual que la Casa Blanca conoce bien: cuando un tribunal bloquea una orden ejecutiva, la batalla se traslada al terreno legislativo y comunicativo. Pero, sobre todo, se activa el altavoz electoral. Trump no solo pierde; «gana» al culpar a la élite judicial y a Pekín, dos adversarios que cohesionan a su base.

Desde la perspectiva de Washington, la ciudadanía por nacimiento no es solo un debate jurídico, sino un imán migratorio que —según la administración— distorsiona el mercado laboral y diluye el concepto de soberanía. La lógica trumpista se inspira en precedentes como la restricción de visados a China por la administración George W. Bush tras el 11-S o las guerras comerciales de Reagan con Japón en los ochenta: la inmigración se convierte en otra trinchera de la guerra económica.

Para España, el fallo y la retórica de Trump no tienen un impacto directo inmediato —los turistas o trabajadores españoles en EE.UU. no están en el foco—, pero sí un efecto colateral. La escalada verbal entre Washington y Pekín añade incertidumbre a las cadenas de suministro globales de las que dependen multinacionales españolas como Inditex o Iberdrola, con fuerte presencia en ambos mercados. Además, una posible reforma legislativa que endurezca la ciudadanía por nacimiento podría generar fricciones con la Unión Europea, acostumbrada a un marco de derechos más garantista.

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Ficha del Caso

  • El caso: El Tribunal Supremo de EE.UU., por 6-3, mantiene la ciudadanía por nacimiento para hijos de inmigrantes indocumentados, anulando la orden ejecutiva de Trump de 2025.
  • Datos clave: Votación 6-3; juez Kavanaugh sugiere vía legislativa; Trump califica el fallo de «victoria masiva para China». La 14ª Enmienda de 1868 sigue siendo el escudo legal.
  • Para España: Afectación directa limitada, pero la retórica anticlina de Washington añade tensión a los flujos comerciales y podría anticipar un clima más restrictivo para la movilidad internacional de trabajadores y estudiantes.