Metropaq de Metro de Madrid supera los 174.000 paquetes en líneas 3 y 12 y evita 158.000 km de reparto

El sistema, pionero en el mundo, retira de la superficie 158.000 kilómetros de reparto y 39,5 toneladas de CO2 en ocho meses. Las taquillas de la línea 3 suman 57 puntos entre Moncloa y El Casar.

Metropaq, la red de paquetería de Metro de Madrid, ha movido 174.000 envíos en sus primeros ocho meses en las líneas 3 y 12. La cifra, difundida por la Comunidad de Madrid, convierte al suburbano madrileño en el primero del mundo con una infraestructura logística subterránea de última milla.

Qué rutas cubre Metropaq y cuánto reparto se ha retirado de la calle

El balance de la Comunidad de Madrid sitúa a esta red en dos modelos distintos. La L12 (MetroSur) opera desde 2025 como sistema de primera milla con varias agencias de GLS del sur de la región: sube paquetes al tren para reducir los trayectos por carretera. A eso se suma la L3, con 57 taquillas inteligentes repartidas en 19 estaciones entre Moncloa y El Casar.

El efecto más visible está en el asfalto. Según los datos del Gobierno regional, el reparto subterráneo ha evitado 158.000 kilómetros de furgonetas en superficie y 39,5 toneladas de CO2, una cantidad equivalente a la capacidad de absorción anual de unos 1.800 árboles. Los 158.000 kilómetros equivalen a cerca de cuatro vueltas a la circunferencia de la Tierra.

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Además, la metodología de la Comisión Europea aplicada al proyecto cifra en 63.200 euros el ahorro social generado: menos congestión, menos ruido, menos emisiones que afectan al clima y menos accidentes de circulación.

El balance no solo mira al tráfico. Para los municipios del sur conectados por MetroSur, algunas agencias de GLS de Alcorcón, Móstoles o Fuenlabrada ya utilizan la L12 para mover paquetes sin tocar la A-5 o la M-506.

El despegue de las taquillas inteligentes: de Moncloa a El Casar

La red principal de taquillas se concentra en la L3, entre Moncloa y El Casar. Las taquillas están abiertas las 19 horas de servicio de Metro, los 365 días del año, y se abren con un código QR. Eso permite retirar un pedido al bajar del vagón sin esperar en en casa ni desviarse de la rutina.

El metro no ha dejado de transportar personas; ahora también es un pequeño almacén en movimiento que libera aceras y carriles.

Amazon, GLS y SEUR se incorporaron de forma progresiva desde el pasado 14 de abril, y, hasta el 15 de julio, los clientes habían retirado más de 15.000 paquetes de estas taquillas. Cosas que pasan en 2026.

Lo que no resuelve todavía el metro logístico: fuera de la almendra y con horario cerrado

Sin embargo, conviene poner la cifra en escala. Los 174.000 envíos de ocho meses dejan un ritmo de unos 725 paquetes diarios. Es un primer paso apreciable, pero una gota comparada con el reparto a domicilio que cada día llena las aceras de una región que roza los siete millones de habitantes.

El precedente madrileño importa. La capital ya había endurecido desde 2018 el acceso de furgonetas al distrito centro y después amplió la ZBE a toda la almendra. Metropaq encaja en esa senda: quitar vehículos de la calle sin renunciar al comercio electrónico. Barcelona y Valencia ensayan microhubs y reparto en bicicleta, pero ninguna ha metido la paquetería en el suburbano.

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El reto ahora es doble. Falta llevar el sistema a líneas con mayor densidad logística —la L6 o la L1— y que las taquillas dejen de ser un complemento para convertirse en opción real para el ecommerce. Las 19 horas de servicio cubren la mayor parte del día, pero dejan fuera la franja nocturna en la que se organiza parte del reparto industrial. Dejémoslo en un buen primer paso.