Elma Saiz cierra la regularización extraordinaria con 608.000 admitidos a trámite

El plazo de la regularización extraordinaria se cierra con más de un millón de solicitudes, de las que 608.000 ya tienen permiso provisional de residencia y trabajo. La medida, que el Gobierno socialista califica de éxito, refuerza la apuesta por una inmigración ordenada y la pro

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El plazo de la regularización extraordinaria se cerró con 1.174.968 solicitudes, de las cuales 608.000 han sido admitidas a trámite y obtienen permiso provisional de residencia y trabajo.
  • ¿Quién está detrás? La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y el equipo del Ministerio de Migraciones.
  • ¿Qué impacto tiene? Más de medio millón de personas salen de la irregularidad sobrevenida y se incorporan formalmente al mercado laboral, reforzando sectores estratégicos y la caja de la Seguridad Social.

La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha cerrado este jueves el plazo de la regularización extraordinaria con un balance que el Gobierno califica de éxito: 608.000 solicitudes admitidas a trámite, el 52 % del total, que ya cuentan con permiso de residencia y trabajo provisional. Un hito en política migratoria que el PSOE defiende como palanca de cohesión social y crecimiento económico.

Cifras, plazos y el blindaje provisional

Según los datos oficiales del Ministerio de Migraciones, la campaña ha recibido 1.174.968 solicitudes, un volumen que supera las previsiones iniciales y confirma la enorme demanda de cobertura legal entre la población extranjera residente en España. De ellas, se han admitido a trámite 608.000 expedientes, lo que otorga de forma inmediata un permiso provisional de residencia y trabajo. La secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, ha detallado que cerca de 11.000 personas cuentan ya con una resolución favorable definitiva, mientras que el Gobierno dispone de tres meses para resolver el resto de los expedientes.

Ese blindaje provisional es, para la parte socialista del Ejecutivo, la clave de la medida: desde el primer momento, el migrante puede firmar un contrato, cotizar a la Seguridad Social y acceder a la sanidad pública, rompiendo el círculo de la economía sumergida y la vulnerabilidad jurídica. La regularización extraordinaria, recuerdan en el Gabinete de Saiz, no es un regularización masiva a ciegas, sino un procedimiento administrativo con requisitos de arraigo y de empleo que ordena el flujo de trabajadores que ya estaban aquí.

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De la estadística al valor político: inmigración, trabajo y territorio

El ángulo socialista de la lectura va mucho más allá de los dígitos. Saiz ha calificado el proceso de “éxito” y de “hito”, subrayando que España se convierte en un referente europeo de política migratoria ordenada y humanitaria. Tras los datos hay una apuesta deliberada de Ferraz por desmontar el discurso del odio y confrontar con hechos la narrativa de la oposición: “Frente a los que hablan de invasión, nosotros blindamos derechos y sumamos cotizantes”, sintetizan fuentes del Grupo Parlamentario Socialista.

Y el impacto en las arcas públicas es notable: cada nuevo trabajador que cotiza fortalece la caja única de la Seguridad Social, un argumento que la propia Saiz ha desplegado en sus comparecencias. Los sectores que más mano de obra absorben —agricultura, cuidados, hostelería, construcción— se concentran en territorios gobernados por el PSOE o por coaliciones progresistas: Cataluña, con la Generalitat del president Illa; Castilla-La Mancha, de Emiliano García-Page; Asturias, de Adrián Barbón, o Navarra, de María Chivite. Por eso la regularización no es solo un expediente madrileño: aterriza directamente en los presupuestos autonómicos y en la vida cotidiana de miles de municipios.

Detrás de cada expediente hay una vida que se regulariza, un trabajador que cotiza y un proyecto de integración que consolida el Estado del bienestar.

El Eje del Poder Socialista

En el plano de la estrategia interna y orgánica del partido, la regularización extraordinaria evoca uno de los grandes legados del socialismo español: la regularización masiva que impulsó el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2005, que sacó de la sombra a más de 600.000 trabajadores. Aquella operación fue entonces un aldabonazo político, contestada con dureza por la derecha, pero que a medio plazo se tradujo en un incremento de afiliaciones y en una integración que hoy nadie discute. Salvando las diferencias de coyuntura, fuentes de la dirección federal ven en la medida de Saiz una reivindicación del PSOE como partido de gobierno que no se arruga ante los retos estructurales, y que responde con gestión a quienes pretenden simplificar la inmigración como amenaza.

La falta de una oposición firme desde los barones del partido —ningún presidente autonómico socialista ha alzado la voz en contra, y Page, a menudo crítico, ha guardado silencio— apunta a un cierre de filas cómodo. El liderazgo de Sánchez no encuentra aquí fisuras, y la unidad en torno a la agenda de inclusión sale reforzada de cara a los próximos meses, especialmente cuando el ruido judicial y las batallas parlamentarias con los socios exijan un discurso nítido. La lectura estratégica es clara: mientras el Partido Popular titubea entre la moderación y el guiño a Vox, el PSOE ocupa la centralidad social y territorial con una medida que habla de derechos, trabajo y Seguridad Social.

No obstante, el verdadero examen para la marca socialista llegará cuando se agote el plazo de los tres meses. Si el porcentaje de resoluciones favorables se mantiene alto, la medida se consolidará como un éxito de gestión; si se producen cuellos de botella o denegaciones significativas, la oposición encontrará munición para criticar la falta de previsión. De momento, observamos un movimiento calculado que sitúa a España como laboratorio de una socialdemocracia europea que busca reconciliar control migratorio con integración de derechos.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: “La regularización demuestra que una gestión ordenada de la inmigración suma cohesión social y fortalece el sistema de protección”.
  • Protagonista: Elma Saiz (ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones).
  • Próximo hito: Resolución del resto de expedientes en tres meses y comparecencia de la ministra en la Comisión de Trabajo e Inclusión del Congreso para dar cuenta de los resultados.