EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El déficit comercial español se situó en 32.781 millones de euros entre enero y junio, un 30,5% más que en 2025.
- ¿Quién está detrás? El Ministerio de Economía publicó los datos. China supera a Alemania como primer proveedor con 26.600 millones frente a 26.000 millones.
- ¿Qué impacto tiene? Reabre el debate sobre la dependencia de Pekín y aprieta la balanza exterior en plena tensión comercial con Washington y Bruselas.
El déficit comercial de España alcanzó 32.781 millones de euros entre enero y junio, un 30,5% más que en el mismo periodo de 2025.
Detrás del agujero hay una combinación explosiva: las importaciones crecieron un 5,2% hasta los 233.914 millones y las exportaciones apenas avanzaron un 2%, hasta 201.133 millones. El resultado es la segunda mayor cifra de ventas al exterior para un primer semestre desde 2017, pero insuficiente.
China desplaza a Alemania como primer proveedor
Pekín ya no es solo un actor lejano: en el primer semestre China vendió a España bienes por 26.600 millones de euros, frente a los 26.000 millones de Alemania. Es la primera vez que el gigante asiático cierra un semestre completo como primer proveedor, según los datos del informe de comercio exterior de junio publicados por el Ministerio de Economía.
El déficit comercial bilateral con China se situó en 22.599 millones solo en el primer semestre. La brecha se ensancha sin una respuesta clara: las exportaciones españolas al país asiático subieron apenas un 0,2% en junio, mientras las importaciones desde China crecieron un 24,1% en el mismo mes.
El déficit no energético y la factura del estrecho de Ormuz
El agujero comercial tiene dos patas. El déficit no energético se disparó un 73% hasta los 15.222,6 millones; el energético creció un 13,6% hasta los 31.675 millones, coincidiendo con la guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circulan gran parte de los buques petroleros y gaseros.
Los sectores con superávit en el semestre fueron la alimentación, bebidas y tabaco (971 millones), otras mercancías (571 millones) y semimanufacturas no químicas (523 millones). Las exportaciones a la Unión Europea, que representan el 62,8% del total, crecieron un 3,7%.
China no es solo un proveedor más: es el espejo de una dependencia estructural que Madrid y Bruselas prefieren gestionar antes que eliminar.
Solo en junio, el déficit se multiplicó por más de dos hasta los 7.686,6 millones de euros. Las importaciones rozaron los 43.232 millones, un 15,7% más, y las exportaciones marcaron un máximo histórico para un mes de junio: 35.545 millones, un 5,3% más.
El Ministerio de Economía destaca el ‘complejo contexto internacional‘ y defiende que el sector exterior mantiene una evolución positiva en en el acumulado del semestre. La lectura de Moncloa es optimista; la de los datos, más matizada.
El Eje del Poder Europeo
En el tablero europeo, el dato español confirma una tensión que Bruselas ya no puede ignorar. Mientras las exportaciones a la UE-27 crecieron un 3,7% y el superávit con la Unión alcanzó los 12.764 millones, el desequilibrio con China se convierte en un asunto de seguridad económica, no solo comercial.
Francia y Portugal sostienen el superávit comunitario de España: 9.461 millones con París y 9.514 millones con Lisboa. Reino Unido aporta otros 6.801 millones. El eje franco-alemán observa con recelo la dependencia española de Pekín, pero Berlín también compite por suministros asiáticos. Los frugales del norte ya utilizan estos datos para pedir a la Comisión más contundencia en la política arancelaria.
España, con todo, mantiene un superávit con la eurozona, lo que le da cierto margen en la negociación. Pero la brecha con Asia cae un 6,2% en exportaciones y se agrava la factura energética por el conflicto en Oriente Medio. La mayoría de los datos confirma esta lectura.
La próxima prueba llegará con los datos de julio y con la revisión de la política comercial comunitaria prevista para otoño. Mientras tanto, el déficit comercial español seguirá marcando el pulso entre las cuotas de importación y la competitividad de la industria nacional.
