EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Conductores de la A-2 y la AP-7, con especial incidencia en el entorno de Cornellà de Llobregat.
- ¿Cuándo ocurre? La prueba piloto se desarrolló entre junio y julio de 2026 y sus conclusiones acaban de publicarse.
- ¿Qué cambia hoy? El Servei Català de Trànsit prepara el despliegue de cámaras móviles con IA para sancionar el móvil al volante y el cinturón mal puesto.
El Servei Català de Trànsit ya tiene datos para multar: 8.500 usos del móvil al volante detectados en dos meses.
La prueba se desarrolló entre junio y julio de 2026 en la A-2 y la AP-7, dos de las vías con más tráfico de Cataluña. El objetivo no era sancionar de inmediato, sino comprobar si la inteligencia artificial puede cazar las distracciones más escurridizas.
Hablamos de una de las conductas que más preocupan a los responsables de seguridad vial. El SCT quería medirla antes de decidir si este sistema merece un hueco estable en las carreteras.
En concreto, el ensayo ha permitido trazar un retrato del infractor: más móvil al mediodía entre semana y más cinturón mal puesto de madrugada el fin de semana. Para el SCT, ese mapa orienta los próximos controles.
Qué detecta el sistema de cámaras con IA
El SCT instaló una unidad móvil de remolque equipada con cámaras de alta definición y algoritmos entrenados para identificar dos infracciones concretas: el uso del teléfono al volante y el cinturón mal abrochado.
La unidad escanea de forma continua los vehículos que circulan por delante. Distingue al conductor que sostiene el móvil en la mano y también al que lo apoya sobre el regazo mientras lo usa. A la vez comprueba si los ocupantes llevan el cinturón y si está correctamente colocado.
La IA catalana no solo detecta el móvil: ya tiene datos suficientes para orientar sanciones y campañas en las vías con peor comportamiento.
El remolque se puede trasladar según las necesidades del servicio, una ventaja frente a los radares fijos. Esa movilidad permite colocar el control allí donde los datos de siniestralidad marcan más riesgo.
Las cifras del piloto: peor en la A-2 y con horario claro
Durante los dos meses del ensayo, las cámaras registraron 8.500 casos de conductores usando el móvil y cerca de 4.500 usos ausentes o incorrectos del cinturón. La precisión general superó el 70% y, en la detección del teléfono, escaló por encima del 84%.
A partir de esa muestra, el SCT calcula que entre el 3,6% y el 6,6% de los conductores observados podrían haber usado el móvil al volante. En el caso del cinturón, la horquilla estimada se sitúa entre el 1,3% y el 1,8%.
El uso del móvil fue más frecuente en la A-2, sobre todo en la zona periurbana de Cornellà de Llobregat, con una tasa estimada del 5% frente al 3,6% de la AP-7. Los picos se concentraron entre semana y, especialmente, entre las 11:30 y las 15:30.
Las infracciones por cinturón, en cambio, se dispararon en la AP-7 y de de noche. Los sábados y las horas de madrugada marcaron los peores registros, con una tasa del 1,8% frente al 1,2% de la A-2.
Del ensayo al Plan de Seguridad Vial 2027-2030
Catalunya se sitúa con un 4,3% de conductores que usan el móvil mientras conducen, según las estimaciones del SCT. En el ensayo internacional, este dato coloca a Cataluña en el tercer peor lugar, solo por detrás de Norteamérica y de un país europeo no desvelado.
La comparativa vuelve a poner el foco en los tramos metropolitanos. La A-2, a la altura de Cornellà de Llobregat, combina tráfico de paso y movilidad local, lo que multiplica las oportunidades de distracción.
Ramón Lamiel, director del SCT, defendió durante la presentación en la AP-7 que ‘la tasa de siniestralidad está muy dispersa y estamos comprometidos con una estrategia de movilidad en control y vigilancia’. El organismo quiere integrar este tipo de monitorización móvil en el Plan de Seguridad Vial 2027-2030.
La integración en el Plan de Seguridad Vial 2027-2030 implicaría, por tanto, pasar de un experimento de remolque a una red de unidades móviles capilar.
El Servei Català de Trànsit describe la tecnología como ‘una herramienta complementaria’ y no como un sustituto de los controles actuales. Los datos recopilados permitirán diseñar campañas específicas y orientar los recursos hacia los tramos con más infracciones.
El Servei no ha detallado cuántas de las detecciones acabarán en sanción. Prefiere presentar el sistema como complemento antes de fijar un calendario sancionador.
Por ahora, el remolque sigue siendo un proyecto piloto. Pero el salto a la red viaria catalana parece cuestión de calendario, no de tecnología.
