La caída de aprobación de Sheinbaum al 39% que amenaza a las empresas españolas en México

La gestión de Sheinbaum alcanza su mínimo histórico en un clima de descontento económico que pone en jaque la inversión española en el país. Santander, BBVA o Inditex, entre las más expuestas.

Menos de la mitad de los mexicanos aprueba a su presidenta. El dato ha caído nueve puntos en poco más de un año. Y quienes mejor conocen el país —los ejecutivos de las grandes empresas españolas que operan allí— saben que esa curva descendente no es solo una anécdota política: es un indicador de riesgo.

Un riesgo que, si se materializa, puede poner en juego una cartera de inversión que supera los 170.000 millones de euros —el dato oficial del ICEX— y que sostiene la presencia de gigantes como Santander, BBVA, Telefónica o Inditex en la segunda economía de América Latina.

La última encuesta de AtlasIntel para Bloomberg News, realizada entre el 26 y el 30 de junio, ha disparado todas las alarmas. La aprobación personal de Claudia Sheinbaum se situó en el 49% el mes pasado, frente al 66% que llegó a cosechar en abril de 2025. Pero la valoración de su gestión gubernamental se desplomó hasta el 39% de opiniones positivas, el peor registro desde que ocupa la presidencia.

Publicidad

El coste de la vida se convierte en un arma política

No es casual que la caída coincida con el mayor salto de la preocupación por la inflación en los últimos meses. Por primera vez en casi un año, los precios al consumo han desplazado al crimen como segunda inquietud ciudadana, con un 37% de encuestados que la señalan. La cifra ha subido 26 puntos desde febrero, justo cuando la crisis de los precios del petróleo por los ataques a Irán se trasladaba a la cesta de la compra mexicana.

El Banco de México lleva meses lidiando con una inflación pegajosa, y los hogares empiezan a recortar: un 43% de los consultados afirma que comprará menos bienes duraderos. La percepción económica es demoledora: casi la mitad califica de mala la situación actual y otro tanto opina lo mismo del mercado laboral.

En este caldo de cultivo, la corrupción sigue siendo la principal preocupación, mencionada por el 52% de los encuestados. Pero el desplome del optimismo tiene un efecto directo para los inversores extranjeros: la incertidumbre política lastra las decisiones de consumo y de inversión.

Por qué España debe mirar de reojo al Zócalo

España es el segundo mayor inversor extranjero en México, solo por detrás de Estados Unidos. Miles de millones de euros de patrimonio empresarial dependen de la estabilidad del país azteca, desde las sucursales bancarias que dominan el mercado minorista hasta las fábricas textiles que abastecen a todo el continente.

Santander México aporta más del 10% de los beneficios del grupo presidido por Ana Botín. BBVA México representa un porcentaje similar del negocio de la entidad vasca. Y Telefónica, aunque ha reducido su exposición, mantiene una presencia relevante en el segmento corporativo. Cualquier deterioro del entorno macroeconómico y regulatorio golpea de lleno sus cuentas.

El riesgo no es menor si miramos al espejo del pasado reciente. En episodios de pérdida de confianza presidencial —como el final del sexenio de Enrique Peña Nieto— la prima de riesgo país se disparó y la inversión productiva se frenó en seco. Hoy la economía mexicana crece, pero el FMI ya ha rebajado su previsión para 2027 del 2,3% al 2,0%. La combinación de una presidenta débil, un tratado comercial en revisión anual (el T-MEC) y una inflación que no remite es un cóctel que las multinacionales españolas no pueden ignorar.

Publicidad

Lecciones de otras turbulencias mexicanas

Conviene recordar que las crisis políticas en México no siempre desembocan en catástrofes para el capital extranjero. Durante el llamado ‘Efecto Tequila’ de 1994, la banca española aguantó el embate gracias a la solidez de sus filiales locales. Más tarde, la crisis financiera de 2008–2009 tampoco quebró la apuesta de las grandes constructoras y energéticas.

Sin embargo, aquella resistencia se apoyaba en una clase media en expansión y en una moneda flexible. Hoy el peso mexicano acumula depreciación y el consumo interno empieza a menguar. La diferencia, como apunta un veterano analista del Banco de España, es que “cuando la inflación erosiona la confianza del consumidor, las empresas de servicios financieros y de distribución son las primeras en notarlo”. Santander y BBVA podrían ver aumentar su morosidad; Inditex y El Corte Inglés (con intereses en el país) notarían el freno en las ventas.

El siguiente paso que conviene vigilar es la respuesta del gobierno de Sheinbaum. Si opta por medidas populistas —control de precios, subvenciones generalizadas— los déficits fiscales podrían disparar el riesgo país, encareciendo la financiación tanto para el Estado como para las empresas españolas que operan allí. Si, por el contrario, se mantiene el rumbo ortodoxo, la confianza podría recuperarse. Pero con una aprobación en zona de mínimos, la tentación del giro cortoplacista es alta.

Más del 10% de los beneficios de Santander y de BBVA dependen de México, y la confianza del consumidor se resquebraja.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ve cómo su respaldo popular cae al 39% en gestión, arrastrado por el malestar inflacionario.
  • Datos importantes: Las empresas españolas mantienen inversiones superiores a 170.000 millones de euros; la inflación se ha convertido en la segunda preocupación ciudadana; el FMI recorta las perspectivas de crecimiento.
  • Resumen: La pérdida de popularidad presidencial en México supone un riesgo real para los intereses empresariales españoles, que podrían sufrir un deterioro del consumo y un posible giro regulatorio adverso.