La grave intoxicación alimentaria que sacude a la UME desata una investigación en Defensa

Militares denuncian una intoxicación alimentaria masiva y graves deficiencias sanitarias e infraestructurales que, aseguran, comprometen la operatividad de la UME.

La Unidad Militar de Emergencias (UME) está siendo noticia estos días por su impecable labor de ayuda en el reciente terremoto sucedido en Venezuela. Esta unidad vuelve a convertirse en orgullo para nuestro país y el Ministerio de Defensa que dirige Margarita Robles saca nuevamente pecho gracias a la impecable acción de esta prestigiosa unidad militar.

Sin embargo, los reconocimientos chocan de nuevo con la realidad cotidiana de estos efectivos. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se sitúa otra vez en el centro de la polémica tras las denuncias por una presunta intoxicación alimentaria masiva que habría afectado a integrantes del Primer Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM I), sumada a las críticas por el estado de las instalaciones donde reside parte de la tropa. Según la información difundida por sus representantes, el incidente habría perjudicado a decenas de militares de esta unidad de respuesta inmediata ante catástrofes en España. Los hechos han sido expuestos por el canal Ciudadanos de Uniforme, vinculado a la Asociación Militares con Futuro.

La denuncia sostiene que el episodio se produjo el pasado 26 de junio tras consumir alimentos servidos en el denominado Bar UME, provocando problemas gastrointestinales de diversa consideración entre numerosos militares que se encontraban de servicio. La gravedad de lo ocurrido, siempre según esta versión, habría obligado incluso al traslado hospitalario de al menos un efectivo, mientras otros compañeros presentaban síntomas compatibles con una intoxicación alimentaria, como deshidratación, debilidad muscular y fuertes molestias digestivas.

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El caso ha generado una profunda preocupación porque afecta directamente a una unidad cuya misión consiste en intervenir con rapidez en incendios forestales, inundaciones, terremotos y otras emergencias de gran magnitud.

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Un policía indica a un militar de la UME cómo entrar con el camión por la puerta de la Comisaría de Distrito Madrid Moratalaz (Foto: Europa Press)

Una intoxicación que pone en cuestión la operatividad de la UME

Más allá del problema sanitario, las denuncias ponen el foco en el impacto que una situación de este tipo puede tener sobre la capacidad operativa de la UME. Según los denunciantes, parte del personal afectado se encontraba de guardia cuando sufrió los síntomas derivados de la supuesta intoxicación.

Este aspecto resulta especialmente sensible al tratarse de una fuerza que debe mantener un elevado grado de disponibilidad durante las veinticuatro horas del día para responder a cualquier emergencia que pueda surgir en el territorio nacional.

Las críticas aseguran que una situación así compromete la preparación inmediata de la unidad, ya que numerosos militares habrían quedado temporalmente incapacitados para desempeñar sus funciones. En este contexto, consideran que un problema relacionado con la alimentación trasciende el ámbito sanitario y puede convertirse en una cuestión directamente relacionada con la seguridad y la eficacia del servicio.

La polémica aumentó un día después del presunto episodio. Según la denuncia difundida, el servicio de restauración ofreció una dieta blanda destinada a los militares enfermos en la que se habría servido pollo poco hecho, una circunstancia que ha provocado nuevas críticas por entender que no respetaría los protocolos básicos de seguridad alimentaria para personas con problemas gastrointestinales.

Los denunciantes califican esta actuación como una muestra de una gestión inadecuada y reclaman que se esclarezcan las circunstancias en las que se produjo tanto la intoxicación como la posterior atención alimentaria a los afectados.

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Piden una investigación sanitaria y responsabilidades

Ante la gravedad de los hechos denunciados, se reclama la intervención de la Inspección General de Sanidad de la Defensa (IGESAN) para que investigue lo ocurrido.

Entre las medidas solicitadas figura la realización de una inspección de las cocinas, cámaras frigoríficas e instalaciones donde se preparan los alimentos destinados al personal del BIEM I, así como una auditoría sobre los protocolos de seguridad alimentaria que se aplican en la base.

Los representantes de los militares consideran imprescindible determinar el origen de la supuesta intoxicación y depurar responsabilidades si finalmente se confirma que existieron deficiencias en la manipulación o conservación de los alimentos.

La denuncia también vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente sobre las condiciones de vida del personal militar y la necesidad de garantizar servicios básicos adecuados para quienes desempeñan misiones consideradas esenciales para la seguridad nacional.

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Dos miembros de la UME participan en tareas de desinfección (Foto: Europa Press)

Las denuncias se extienden a las condiciones de vida en la UME de Bétera

Las críticas no se limitan únicamente al episodio registrado en el Primer Batallón de Intervención en Emergencias. Paralelamente, también se han difundido denuncias sobre el estado de la residencia de tropa del Tercer Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM III), ubicado en Bétera (Valencia).

Según estas informaciones, los militares conviven con unas instalaciones que presentan importantes deficiencias de mantenimiento. Entre las situaciones denunciadas figuran la presencia de cucarachas, ratas, gatos callejeros y garrapatas, además de problemas estructurales que, según aseguran, afectan al estado general de los edificios.

A ello se sumarían otras incidencias relacionadas con los servicios básicos. Los denunciantes sostienen que durante más de un año parte del personal habría sufrido problemas para disponer de agua caliente durante el invierno y denuncian también diferencias en la climatización de los edificios, asegurando que la tropa carece de aire acondicionado mientras otras dependencias sí cuentan con sistemas de refrigeración.

Todas estas circunstancias han reabierto el debate sobre las condiciones en las que desarrolla su trabajo el personal de la UME, una unidad que se ha convertido en uno de los principales referentes durante incendios, inundaciones, temporales y otras grandes emergencias que afectan periódicamente a España.

Las denuncias realizadas reclaman una actuación inmediata de las autoridades competentes para verificar el estado de las instalaciones, garantizar la seguridad alimentaria de los militares y asegurar unas condiciones de habitabilidad acordes con la importancia estratégica de una unidad cuya misión consiste, precisamente, en proteger a la población cuando se producen las situaciones más críticas. Mientras tanto, los hechos denunciados han provocado una fuerte inquietud entre el personal afectado y sitúan de nuevo bajo el foco las condiciones de vida y trabajo de quienes integran uno de los cuerpos más valorados de las Fuerzas Armadas españolas.