Granada atesora el 100% de la celestina europea y se postula como proveedor estratégico de minerales críticos

La provincia alberga indicios de 8 de los 30 minerales críticos de la UE y ya abastece con celestina y fluorita a industrias clave, mientras el Gobierno andaluz impulsa la exploración sostenible para reducir la dependencia exterior.

Granada concentra el 100% de la celestina que produce Europa y se ha convertido en un actor estratégico para la autonomía industrial de la Unión Europea. La provincia tiene minas activas en Escúzar y Órgiva que abastecen de estroncio y fluorita a las industrias tecnológicas y energéticas de todo el continente.

Escúzar, el epicentro europeo de la celestina

Las minas de Montevive y Kandelium, situadas en Escúzar, extraen el sulfato de estroncio que demanda la industria europea para fabricar desde pantallas táctiles hasta baterías y turbinas eólicas. El 100% de la celestina europea sale de Escúzar, lo que convierte a esta localidad del área metropolitana de Granada en un enclave minero de primer orden mundial.

Junto a la celestina, la fluorita de Órgiva completa la oferta granadina de minerales críticos. Esta mina, una de las dos únicas que producen fluorita en España, alimenta los sectores de la automoción, la electrónica y las energías renovables. Andalucía se posiciona así como un proveedor imprescindible para una Europa que busca reducir la dependencia de China y de otros suministradores externos.

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El respaldo institucional no ha faltado. La Junta de Andalucía ha puesto en marcha políticas de apoyo a la exploración minera sostenible, facilitando el acceso a la información geológica y agilizando los trámites para las empresas interesadas. La estrategia autonómica busca convertir los recursos del subsuelo en empleo y desarrollo local, manteniendo los estándares ambientales que exige la legislación europea.

Ocho minerales críticos y 67 indicios que esperan en el subsuelo granadino

El Mapa de minerales críticos de Andalucía, elaborado en 2022 por el CSIC-IGME y la Junta de Andalucía, identifica 365 puntos con indicios de estas sustancias en toda la comunidad. De ellos, Granada concentra 67 puntos que señalan la presencia de ocho de los treinta minerales considerados críticos por la UE, entre ellos el vanadio, el cobalto o el antimonio.

El subsuelo de Granada esconde al menos 67 puntos con indicios de ocho minerales críticos, pero apenas una fracción ha sido estudiada en profundidad. Convertir ese potencial en empleo y riqueza depende ahora de la inversión privada y del apoyo institucional.

La geóloga del CSIC-IGME Concepción Fernández-Leyva, almeriense de origen y granadina de adopción, subraya que la reciente inclusión del cobre en la lista europea de materias críticas aumenta el potencial de Andalucía, aunque el impacto directo en Granada es menor. Los indicios en la Sierra de Baza y en la Alpujarra son limitados, y la protección ambiental de Sierra Nevada haría inviable cualquier explotación. Sin embargo, la provincia mantiene su liderazgo en estroncio y fluorita, y los numerosos registros de fluorita que salpican la Costa Tropical, la Alpujarra y el Altiplano –en localidades como Vélez, Otívar, Baza o Gor– ofrecen una base sólida para futuras investigaciones.

Fernández-Leyva insiste en la necesidad de seguir invirtiendo en estudios de campo para un amplio abanico de sustancias, porque el mercado evoluciona rápido. La Unión Europea revisará su lista de minerales críticos en mayo de 2027, y territorios como Granada pueden cobrar un protagonismo aún mayor si se confirma la viabilidad económica de los indicios ya detectados.

La Lectura Andaluza

Detrás de las cifras de producción y los mapas de indicios se dibuja una oportunidad histórica para la comunidad. Andalucía cuenta con catorce de los treinta minerales críticos de la UE –muchos de ellos en fase potencial– y dispone de un conocimiento geológico acumulado durante décadas por el CSIC y la Junta. En un momento en que las potencias mundiales compiten por asegurarse recursos estratégicos, la región puede jugar un papel clave como suministradora de materiales imprescindibles para la transición energética.

Para los granadinos, la minería de minerales críticos significa mucho más que exportaciones. Supone la posibilidad de crear empleo cualificado en comarcas que sufren la despoblación y de atraer inversiones que dinamicen la economía local. De hecho, los proyectos de exploración que están reactivándose en la provincia se apoyan en los fondos del Plan de Recuperación del Gobierno –400 millones para toda España– y en el compromiso de la Junta de Andalucía por una minería sostenible.

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El camino por recorrer es aún amplio. Los 67 indicios de minerales críticos en Granada no son minas en funcionamiento, sino pistas que requieren estudios detallados, inversiones privadas y un marco regulatorio ágil. La próxima revisión de la lista europea en 2027 y los nuevos datos que aporte la investigación geológica determinarán qué sustancias adquieren prioridad. Mientras tanto, Granada ya ha demostrado que bajo sus campos hay un tesoro estratégico que Europa necesita. La lectura es clara: el conocimiento del subsuelo andaluz es la mejor baza para convertir la riqueza geológica en prosperidad para los pueblos de la comunidad.