EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Conductores que circulan por la M-30 a la altura de Conde de Casal y usuarios de la A-3 que acceden a la vía de circunvalación.
- ¿Cuándo ocurre? Desde la noche del lunes 6 hasta la madrugada del viernes 10 de julio de 2026, en horario de 23:00 a 6:00 horas.
- ¿Qué cambia hoy? Cortes totales o parciales de carriles y ramales en distintos tramos de la M-30. Hay que planificar rutas alternativas señalizadas por la Comunidad de Madrid para evitar demoras.
La ampliación de la Línea 11 de Metro y la construcción del nuevo intercambiador de Conde de Casal entran en una fase que, durante las próximas cuatro noches, va a poner a prueba la paciencia de los conductores que transitan a diario por el sureste de la M-30. La Comunidad de Madrid ha programado cortes nocturnos en la vía de circunvalación entre el 6 y el 10 de julio, una intervención que aprieta en horas de menor tráfico pero que afecta a un punto especialmente congestionado de la capital.
Cuatro noches de cortes, calle a calle
Los trabajos se concentran exclusivamente en horario nocturno, de 23:00 a 6:00 horas, y cada jornada tiene un esquema distinto. En la noche del lunes 6 al martes 7 se cortará la calzada lateral exterior de la M-30 entre los puntos kilométricos 9+800 y 8+700. La alternativa recomendada es circular por la calzada central y tomar la salida al transfer de O’Donnell-M23. Además, se cierra el ramal de acceso desde la A-3 hacia la calzada exterior de la M-30; los vehículos que vengan de la autovía de Valencia deberán desviarse por la salida de El Bosco para dar la vuelta.
La noche del martes 7 al miércoles 8 el corte se traslada a la calzada central exterior y al baipás exterior. Los conductores podrán utilizar la calzada lateral de la M-30. El miércoles 8 al jueves 9 la situación se invierte: se cortan la calzada central interior y el baipás interior, con desvío por la lateral interior. Por último, en la noche del jueves 9 al viernes 10 no habrá cierres totales, sino ocupaciones alternas de carriles en la calzada lateral interior; el tráfico se mantendrá abierto, aunque con estrechamientos.
El motivo de fondo: un intercambiador que reordena el sureste
Estas afecciones forman parte del proyecto de construcción del nuevo intercambiador de Conde de Casal y de la conexión entre las líneas 6 y 11 de Metro. La Comunidad de Madrid prevé que la ampliación de la L11, desde Plaza Elíptica hasta Conde de Casal, alivie la saturación de la L6 y mejore la movilidad en todo el arco sureste de la ciudad. Sin embargo, mientras llegan esos beneficios, los usuarios de la M-30 pagan el peaje de las obras.
No es la primera vez que las obras del Metro interfieren en la red viaria principal. En 2022, los trabajos de la Línea 7B en San Fernando de Henares obligaron a cortes prolongados en la M-50. En aquella ocasión, las quejas vecinales y de los transportistas por la falta de información previa llevaron al Consorcio Regional de Transportes a reforzar los canales de aviso. Ahora, la Consejería de Transportes ha optado por difundir los horarios con antelación y mantener al menos un carril abierto en todas las fases, salvo en los cierres puntuales del primer día.
Las obras son imprescindibles, pero la comunicación con el conductor sigue siendo la gran asignatura pendiente.
La zona de Conde de Casal soporta de media más de 200.000 vehículos diarios en sus inmediaciones, según datos del Ayuntamiento de Madrid. Cualquier corte, por nocturno que sea, tensa un viario que ya funciona al límite durante el día. Los transportistas y los vecinos del distrito de Retiro llevan meses pidiendo alternativas más ambiciosas de movilidad mientras duran las obras, como refuerzos de Cercanías o lanzaderas específicas.
Una obra necesaria, pero con un coste de movilidad que preocupa a los vecinos
Desde esta redacción entendemos que la ampliación de la red de Metro es una inversión estratégica para Madrid. Pero el encaje entre las grandes infraestructuras y el día a día de los madrileños no siempre es fácil. Las noches del 6 al 10 de julio van a ser una pequeña muestra de un horizonte más largo: las obras del intercambiador se extenderán, según el plan de la Comunidad, hasta bien entrado 2028.
El precedente más cercano lo encontramos en la reforma del intercambiador de Avenida de América, en 2019, donde los cortes nocturnos se sucedieron durante meses sin que se habilitaran aparcamientos disuasorios ni se adaptaran los semáforos para agilizar los desvíos. Conde de Casal podría repetir aquel patrón si no se implementan medidas complementarias. En ciudades como Barcelona, obras similares en la L9 del Metro se acompañaron de campañas intensivas de información y de bonificaciones en el transporte público para los afectados, algo que aquí no se ha planteado aún.
De momento, la recomendación oficial es consultar el estado del tráfico antes de salir y evitar en lo posible la zona durante las noches señaladas. Los paneles informativos de la M-30 y las redes sociales del Consorcio Regional de Transportes irán actualizando las incidencias. Lo que está por ver es si, en las próximas fases, la Administración regional apuesta por una comunicación más personalizada o si, como en otras ocasiones, los vecinos se enteran de los cortes cuando ya están metidos en el atasco.
