Movimiento Sumar elige a Verónica Martínez y Rosa Martínez como co-coordinadoras con un 95,92% de apoyo

La asamblea extraordinaria de Movimiento Sumar, celebrada a puerta cerrada y sin debate político, evidencia la fragilidad del partido fundado por Yolanda Díaz tras la salida de Lara Hernández. Las nuevas co-coordinadoras, Verónica Martínez y Rosa Martínez, asumen el reto de encon

La tercera asamblea extraordinaria en tres años de Movimiento Sumar ha sido un espejo nítido de la debilidad que arrastra el partido fundado por Yolanda Díaz. Las diputadas Verónica Martínez Barbero —portavoz en el Congreso— y Rosa Martínez —secretaria de Estado de Derechos Sociales— fueron elegidas este sábado como nuevas co-coordinadoras con un 95,92% de apoyo. Lo hicieron sin ningún otro proyecto en liza y en un cónclave que ni siquiera llenó las 400 butacas del salón de actos del Colegio Oficial de Odontólogos.

La prensa no pudo seguir el debate interno. Las propuestas llegaron cocinadas y el resultado era previsible. Movimiento Sumar pretendía con este trámite dar por cerrada la crisis más grave de su corta existencia, la que estalló tras las denuncias internas que acabaron con la dimisión de Lara Hernández y el paso atrás definitivo de Yolanda Díaz en las tareas orgánicas.

Un congreso sin oposición y a puerta cerrada

Los números de la votación, 95,92% de apoyo, son elocuentes: la unidad forzada esconde la fragilidad. La candidatura de las dos Martínez no encontró resistencia porque el debate político quedó fuera. No hubo confrontación sobre la hoja de ruta ni sobre cómo encajar este partido-movimiento en una coalición donde ya conviven Más Madrid, Comuns e Izquierda Unida.

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La creación de un colectivo juvenil y de un Consejo Territorial —que reunirá a las federaciones autonómicas cada tres meses— fue la única novedad orgánica que salió del encuentro. Un intento de dotar de algo de músculo a una estructura que, hoy por hoy, apenas tiene capacidad de movilización territorial. La imagen de un congreso pequeño y hermético habla más que cualquier discurso.

El vacío que deja Lara Hernández y la herencia de la crisis

La renuncia de Lara Hernández, el pasado 1 de julio, tras denunciar una “campaña de desprestigio” después de archivadas las quejas por acoso laboral, dejó al partido sin líder y con las costuras a la vista. Movimiento Sumar vive en una paradoja: es la formación más pequeña de la coalición pero carga con la marca que aglutina a todas las demás. Sin embargo, su peso real es mínimo y su supervivencia depende de la capacidad de sus nuevas líderes para tejer alianzas.

Las dos Martínez tendrán que navegar entre la necesidad de preservar la identidad del proyecto y la certeza de que, sin un acuerdo más amplio con el resto de fuerzas, Movimiento Sumar se diluye. De hecho, en sus primeros discursos ya se vislumbró esa ambivalencia. “No lo hará una sola organización, ni tampoco una sola tradición política”, afirmó Verónica Martínez, en una reivindicación de la pluralidad que suena tanto a defensa como a reconocimiento de que el camino natural es integrarse en un frente común.

El 95,92% de apoyo esconde una verdad incómoda: la unidad se ha construido sobre la ausencia de debate real y la precipitación por cerrar la crisis.

La Dinámica de Coalición

Dentro de la alianza que sostiene al Gobierno, Movimiento Sumar ocupa un lugar excéntrico. No es IU, con su tradición militante; no es Más Madrid, con su potencia en la capital; ni Comuns, con su implantación catalana. Es un partido que nació al calor del liderazgo de Yolanda Díaz y que ahora debe encontrar su espacio sin ella, cuando la ministra de Trabajo ya ha anunciado que dejará la política al final de la legislatura. En ese horizonte, la pregunta es si hay sitio para una formación estatal que apenas suma estructura cuando el espacio ya lo ocupan otras.

La dinámica de la coalición con el PSOE no está en juego por este relevo —aquí el foco es interno—, pero sí puede afectar la capacidad de Sumar para mantener un discurso propio en el Gobierno. Si Movimiento Sumar se debilita, las otras patas ganarán peso en la interlocución con Moncloa. El reto de Verónica y Rosa Martínez es doble: consolidar una organización mínimamente funcional y, al mismo tiempo, demostrar que sigue siendo útil como pegamento entre las izquierdas.

La creación del Consejo Territorial y las referencias constantes al “frente amplio” son los primeros indicios de una estrategia que pasa por ceder centralidad a cambio de supervivencia. La próxima reunión de ese consejo —prevista para dentro de tres meses— medirá si este nuevo liderazgo logra algo más que apuntalar la marca mientras dura la legislatura.

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Ficha del Caso

  • El caso: Movimiento Sumar celebra su tercera asamblea extraordinaria y elige a Verónica Martínez Barbero y Rosa Martínez como co-coordinadoras con un 95,92% de los votos. La cita, sin oposición y a puerta cerrada, intenta cerrar la crisis abierta por la dimisión de Lara Hernández.
  • Datos importantes: Apoyo del 95,92% sobre los delegados territoriales; aforo de unas 400 plazas que no se llenó; creación de un Consejo Territorial que se reunirá al menos una vez cada tres meses y de un colectivo juvenil; fecha de la asamblea el 11 de julio de 2026.
  • Resumen: La renovación de la cúpula de Movimiento Sumar se produce en un clima de debilidad estructural. Las nuevas líderes deberán negociar su encaje en la coalición de izquierdas mientras Yolanda Díaz se prepara para abandonar la política activa al final de la legislatura.