El espacio político a la izquierda del PSOE se ha metido en un enredo de manual: tiene que reinventar su marca, encontrar un candidato que genere entusiasmo y, mientras tanto, lidiar con la desconfianza hacia quien más suena en las encuestas. Sumar, Más Madrid, Izquierda Unida y los Comuns ya trabajan en lo que llaman internamente ‘Un paso al frente’, una plataforma electoral que sustituya a la coalición de 2023 y que, por primera vez, podría no tener un rostro único.
Fuentes de la cúpula de uno de estos partidos confirman que el análisis de nuevas marcas está en marcha, con testeos de comunicación política y encuestas para ver cuál transmite mejor unidad en la diversidad. Las opciones se guardan bajo siete llaves, porque el reto es enorme: un nombre original, que no suene a nada ya visto y que, además, movilice a los tres millones de votantes que confiaron en este bloque en 2023.
El problema no es solo el envoltorio. El verdadero quebradero de cabeza está en quién encabeza el proyecto. La negativa de Pablo Bustinduy a ser candidato —que varios dirigentes todavía intentan revertir sin éxito— deja un vacío que las encuestas llenan con Gabriel Rufián. Pero el portavoz de Esquerra Republicana genera desconfianza en sectores clave, sobre todo en Más Madrid e IU. Le reprochan su cercanía con Podemos y sus elogios a Irene Montero, así como la falta de propuestas concretas.
Mientras, en Movimiento Sumar las aguas están divididas: algunos aceptarían a Rufián como mal menor; otros prefieren una opción más previsible, como el ministro Ernest Urtasun. Los Comuns, con mucho diálogo con ERC, dejan caer que no ven futuro a una candidatura de Rufián mientras él quiera mantener su propio partido bajo la marca.
En este cruce de desconfianzas y ausencias ha empezado a tomar forma una idea que parecía descartada: la candidatura coral, sin un único líder visible. Dos o tres grandes referentes —uno para Madrid, otro para Catalunya— podrían repartirse el protagonismo mediático y movilizar en las circunscripciones decisivas. “Una candidatura coral”, confirma a El Salto una persona que participa en las conversaciones, como si fuera la salida natural a un callejón que nadie quiere transitar en solitario.
La ausencia de un candidato único no es un accidente: es la expresión de un espacio político que prefiere la suma de rostros a la dependencia de una sola figura.
La búsqueda de una marca y el encaje territorial
El nuevo frente de izquierdas parte de un suelo sólido: las cuatro formaciones que ya se reúnen periódicamente —Más Madrid, Movimiento Sumar, los Comuns e Izquierda Unida— están condenadas a entenderse, y la confianza entre sus dirigentes ha crecido hasta el punto de permitirse bromear llamándose los ‘UPA dance’, en alusión al grupo musical de la serie ‘Un paso adelante’. La negociación para una plataforma electoral conjunta está casi cerrada. El verdadero encaje, sin embargo, llega después: sumar a Compromís, Ara Més y la Chunta Aragonesista, que por ahora permanecen sin coaligarse.
Pero la política del espectáculo y las redes exige un rostro para los debates y los mítines. Sin un candidato que aúne voluntades, la movilización del voto progresista se complica. Y en esa búsqueda, la mirada se vuelve inevitablemente hacia Pablo Bustinduy, cuya sola disposición a ser cabeza de lista ordenaría de golpe buena parte del caos. Sin embargo, su negativa es tan tajante que ya casi nadie cree posible un giro.
El factor Podemos y la fragmentación andaluza
La relación con Podemos añade otra capa de incertidumbre. Aunque la comunicación de los morados con IU y los Comuns es mejor que con Más Madrid o Movimiento Sumar, el partido de Ione Belarra sigue midiendo si repetir un esquema híbrido: competir por separado en Madrid y Barcelona —donde todos entran sin dañarse— mientras alcanzan pactos puntuales en otras provincias para evitar la atomización del voto. Algunos en Podemos prefieren ir en solitario en todo, incluso a costa de un solo diputado, con el argumento de que una izquierda nítida y opositora al Gobierno puede movilizar a quienes detestan al PSOE pero no quieren votar al bloque de investidura.
En paralelo, la irrupción de Adelante Andalucía en las elecciones generales ha pillado por sorpresa al nuevo frente. Salvo en Sevilla y Málaga, la presencia de una tercera —o cuarta, si Podemos no pacta— papeleta podría fragmentar el voto de manera letal en las ocho provincias andaluzas, que en 2023 repartieron 27 escaños al bloque de izquierda. Izquierda Unida es la fuerza más arraigada en el sur y se espera que lidere el acercamiento a Teresa Rodríguez, aunque el dilema del voto útil puede jugar en contra de Adelante.
La Dinámica de Coalición
La apuesta por una candidatura coral no es un capricho táctico: es la respuesta a un equilibrio interno que nadie quiere romper. Más Madrid exige que sus tres referentes —Emilio Delgado, Tesh Sidi y Eduardo Rubiño— figuren entre los seis primeros puestos de la papeleta por Madrid. Eso sitúa a la formación de Mónica García como el socio más exigente y, quizás, el más determinante para el éxito del experimento. Pero, a la vez, obliga a los demás actores a aceptar que el liderazgo madrileño no tendrá reflejo idéntico en el resto del Estado.
La dimensión coalición con el PSOE se mantiene en un segundo plano mientras se resuelve quién y cómo se presenta, pero no es irrelevante: el esquema coral podría debilitar la imagen de solidez que el gobierno de coalición necesita proyectar, sobre todo si Podemos o Adelante Andalucía compiten desde fuera. El riesgo es que el bloque de investidura pierda escaños por división, especialmente en provincias donde el cuarto partido no alcanza el umbral de representación. Para Sumar 2.0, el desafío no es solo construir una papeleta, sino convencer de que la suma de rostros puede movilizar más que un líder único.
Las próximas semanas serán decisivas: los testeos de marca deberían ofrecer primeros resultados y las negociaciones con los confluentes aún no comprometidos se intensificarán. La capacidad de la coalición para integrar sensibilidades sin diluir su mensaje definirá su futuro electoral. Si logra cerrar un acuerdo sólido antes del otoño, podría contrarrestar la fragmentación y presentarse como la única opción viable que no es ni el PSOE ni Podemos.
Ficha del Caso
- El caso: Los principales partidos del espacio de Sumar exploran una candidatura coral y marcas alternativas ante la negativa de Pablo Bustinduy a liderar el proyecto y la desconfianza hacia Gabriel Rufián, mientras lidian con las tensiones con Podemos y la posible fragmentación en Andalucía.
- Datos importantes: Sumar obtuvo 3 millones de votos en 2023; Madrid reparte 37 escaños, Barcelona 32; el sistema electoral penaliza a las cuartas fuerzas, especialmente en provincias pequeñas.
- Resumen: La opción de una candidatura sin líder único es la respuesta a un bloque de partidos que prefiere la diversidad a la jerarquía, pero su éxito dependerá de que se evite la dispersión del voto, sobre todo en las ocho provincias andaluzas, donde el bloque de investidura perdió 4 escaños en 2023.
