Nunca vuelvas a cocinar arroz con carne sin esta receta tradicional: el truco para que quede jugoso y seco a la vez

Un arroz seco de solomillo de cerdo y verduras, en solo 30 minutos, con el punto exacto de caldo. El secreto está en dorar bien la carne y añadir el caldo caliente poco a poco para un grano suelto y jugoso.

Hay platos que huelen a hogar, y el arroz con carne es uno de ellos. Pero conseguir ese punto seco por fuera y jugoso por dentro —donde cada grano está suelto pero untuoso— puede ser un quebradero de cabeza. Si alguna vez te ha quedado una masa pastosa o un arroz duro e insípido, no eres el único. La buena noticia es que tiene arreglo, y la clave está en dos gestos sencillos que te cambio la vida: dorar bien la carne antes de retirarla y añadir el caldo caliente poco a poco, como si fuera un risotto.

Esta receta de arroz seco con solomillo de cerdo es un plato único redondo: proteína de calidad, verduras de sofrito e hidratos de absorción lenta que contentan a todos en casa. Además, se prepara en poco más de media hora y con ingredientes que sueles tener en la despensa.

El secreto del éxito

  • Dorar la carne y reservar: El solomillo en dados se sella a fuego vivo para caramelizar su exterior. Después se retira; si lo dejas en la cazuela mientras cuece el arroz, se pasará y quedará seco.
  • El caldo caliente, en tres veces: Nada de verter todo de golpe. Igual que un buen risotto, moja el arroz con un cucharón de caldo muy caliente, espera a que lo absorba y repite. Así el almidón se libera de forma controlada y queda cremoso sin pasarse.
  • El reposo tapado: Los últimos 5 minutos con la cazuela fuera del fuego y cubierta con un paño limpio permiten que el vapor termine de cocer el grano y que el arroz se desprenda con facilidad.

Ingredientes

  • 250 g de arroz redondo
  • 300 g de solomillo de cerdo
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 30 ml de tomate frito casero
  • 50 ml de vino blanco
  • 1 L de caldo de carne (preferiblemente casero)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto
  • 5 hebras de azafrán

Dora el solomillo en dados, salpimentado, en una cazuela con aceite bien caliente. Cuando esté dorado por todos lados —no hace falta que esté hecho por dentro—, retíralo y resérvalo en un plato.

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En la misma cazuela, con un poco más de aceite si hiciera falta, pocha la cebolla picada fina durante 5 minutos a fuego suave, hasta que se vuelva transparente. Añade los pimientos verde y rojo troceados y cocina 3 minutos más, removiendo.

Incorpora el tomate frito y sube un poco el fuego; deja que se integre un minuto. Vierte el vino blanco y deja que el alcohol se evapore durante 2 minutos. Echa el arroz y rehógalo durante 1 minuto, removiendo para que se impregne del sofrito.

El arroz que realmente enamora no se cuece; se mima, añadiendo el caldo caliente en el momento justo.

Añade las hebras de azafrán y empieza a verter el caldo de carne bien caliente, pero no todo de golpe. Cúbrelo justo y, a medida que lo absorba, ve añadiendo más, como si fuera un risotto. Cocina así 15 minutos, removiendo de vez en cuando.

A los 15 minutos, incorpora los trozos de solomillo que habías reservado y reparte bien. Cocina 5 minutos más, rectificando de sal y pimienta. Apaga el fuego, tapa la cazuela con un paño limpio y deja reposar otros 5 minutos. Verás cómo el vapor termina de cocer el arroz y suelta el grano.

Variaciones y maridaje

Marida este plato con un vino tinto joven de la tierra —un Rioja Crianza o un Ribera del Duero con poca barrica—, que respeta la suavidad de la carne sin eclipsar el sofrito. Si prefieres cerveza, una tostada o una IPA ligera también funcionan.

Con pollo queda igual de rico: sustituye el solomillo por pechuga en dados y saltea igual. Si quieres acortar tiempos, puedes usar una olla rápida: tras el sofrito, añade arroz y caldo hirviendo, cierra y cocina 8 minutos a presión media. Para conservar, guarda el arroz en la nevera hasta 3 días y recalienta con un chorrito de agua en sartén para que vuelva a estar jugoso. La versión exprés con caldo de brick y pimientos de bote tampoco desmerece un día de prisas.

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