Adiós a la factura de luz desbocada: el truco de José María Camarero para ahorrar un 30% en el aire acondicionado

Limpiar los filtros una vez al año y programar entre 24 y 26 grados puede rebajar hasta un 8 % el consumo por cada grado. Pequeños gestos diarios que transforman la ola de calor en un soplo fresco sin sustos en la cuenta.

Sudor en la frente y un escalofrío al mirar la pantalla del banco: así es como la mayoría de nosotros vivimos el verano en modo climatizado. El aire acondicionado se convierte en nuestro mejor aliado, pero también en un enemigo silencioso que dispara la factura eléctrica. Por eso, cuando descubres que solo con limpiar el filtro puedes ahorrar hasta un 30 % de energía, la sensación es la misma que cuando encuentras la receta perfecta para la cena: alivio, placer y un punto de orgullo doméstico. Y ese es justo el truco que José María Camarero, periodista económico de referencia, ha compartido en COPE: un pequeño gesto de mantenimiento que transforma el confort en ahorro real.

El secreto del éxito

  • Filtro limpio, bolsillo contento: retirar el polvo de los filtros al menos una vez al año reduce el consumo hasta un 30 %, porque el aparato no tiene que forzar la máquina para mover el aire.
  • La horquilla dorada: de 24 a 26 °C: cada grado por debajo de esa franja suma un 8 % más a la factura. Programar a 25 °C es el equilibrio exacto entre frescor y cordura financiera.
  • Rejillas hacia arriba: el aire frío cae por sí solo, así que orientar las salidas a la parte alta de la habitación distribuye el frío de forma uniforme y evita que te dé un golpe directo que incomoda.

Ingredientes (cómo montar tu refugio fresco sin arruinarte)

  • Un aire acondicionado en buen estado
  • Filtros limpios (agua tibia y jabón neutro bastan una vez al año)
  • Un termómetro o el mando programado (para respetar los 24-26 °C)
  • Persianas bajadas y ventanas bien selladas
  • Un modo ECO o automático (si tu máquina lo tiene, úsalo; es tu aliado invisible)

Limpia los filtros una vez al año. Es así de sencillo. El polvo y el polen se acumulan con los meses y obligan al compresor a trabajar con más intensidad para impulsar el aire, lo que dispara el consumo. Según el experto en economía José María Camarero, ese esfuerzo extra puede elevar el gasto eléctrico un 30 %. Como recuerda Iberdrola, un mantenimiento periódico no solo mejora el rendimiento sino que también alarga la vida del equipo. Así que nada de excusas de última hora: si no lo has hecho este verano, es el momento.

Después, programa la temperatura. La tentación es poner el mando a 18 °C pensando que así se enfría antes, pero es un mito. El sistema trabaja igual de rápido y luego te cobra con creces cada grado de más. Mantenerse en esa horquilla de 24 a 26 °C garantiza confort sin sobresaltos en la cuenta mensual. Y sí, conviene recordarlo cada vez que un familiar con prisas baja la temperatura: “cada grado que bajamos es un 8 % más en el consumo de luz”, explica Camarero.

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Un filtro sucio puede robarte hasta un 30 % de eficiencia energética, y solo necesita agua, jabón y diez minutos de atención anual.

Orienta las rejillas hacia arriba. El aire frío desciende de forma natural; al enviarlo al techo conseguimos que se reparta sin crear corrientes molestas sobre el cuerpo. Un detalle técnico, pero que marca la diferencia en habitaciones grandes.

Cierra puertas y ventanas mientras el equipo está encendido y baja las persianas en las horas de más insolación. Son hábitos complementarios que refuerzan el efecto de los trucos principales. Además, activa el modo ECO si tu máquina lo lleva: gestiona el compresor de forma más eficiente, aunque el frescor parezca menos intenso al principio.

Variaciones y maridaje

Si quieres llevar el ahorro más lejos, combina estos gestos con un ventilador de techo: moviendo el aire puedes subir un par de grados el termostato sin notar la diferencia. La OCU apunta que cada grado extra de temperatura en el termostato supone un ahorro adicional del 8 %, por lo que pasar de 25 a 26 °C mientras el ventilador hace su trabajo es casi un “plato combinado” de ahorro y frescura.

Para los amantes de las tecnologías, los termostatos inteligentes permiten programar horarios y ajustar la temperatura cuando no hay nadie en casa. Y por la noche, si refresca, olvídate del aire y abre ventanas opuestas para crear una corriente natural: es la versión “sin enchufe” que nunca falla.

En cuanto a conservación, los filtros recién lavados necesitan secarse a la sombra antes de colocarlos de nuevo; así evitas humedades y malos olores. Y si el equipo no se usa en invierno, desconéctalo del todo: el modo “stand by” también consume.