Vox exige castigo electoral al independentismo tras el aval del TJUE a la amnistía

La formación de Abascal advierte de que revertir la ley será condición para investir a Feijóo y señala la debilidad del PP tras el aval europeo. El independentismo debe pagar un coste electoral, insisten en la cúpula.

Vox ha exigido este sábado un castigo electoral para el independentismo tras el aval del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a la ley de amnistía y redobla su pulso con el Partido Popular al advertir de que la derogación de la norma será una condición inexcusable para cualquier futura investidura. La formación que lidera Santiago Abascal considera que el respaldo de Luxemburgo al perdón a los líderes del procés no cierra el debate, sino que obliga a una respuesta política contundente en las urnas.

La exigencia de Vox: castigo electoral y derogación de la amnistía

Para Vox, la sentencia del TJUE —conocida el pasado jueves— no legitima la amnistía sino que confirma la necesidad de revertirla desde las instituciones. El partido ha cuestionado la autoridad del tribunal comunitario en materia penal nacional y ha anunciado que, si forma parte de una futura mayoría de gobierno, hará todo lo posible para dejar sin efecto la ley aprobada en mayo de 2024. En esa línea, fuentes del partido consultadas por este medio insisten en que la derogación será una de las condiciones que Vox pondrá sobre la mesa para dar la investidura al candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo.

La formación de Abascal argumenta que la amnistía ha agraviado a las víctimas del terrorismo y ha premiado la malversación, por lo que su eliminación del ordenamiento jurídico es irrenunciable. “El independentismo no puede salir indemne tras quebrantar la legalidad; corresponde al soberanismo catalán pagar el coste electoral de sus actos”, han trasladado. La apelación al voto de castigo se perfila, además, como un eje central de su discurso de cara al próximo ciclo electoral.

Publicidad

El nuevo pulso con el PP: la investidura en el aire

La postura de Vox tensa aún más su ya compleja relación con el PP. Apenas dos semanas después de que Feijóo manifestase en Barcelona su voluntad de “pasar página del procés”, los de Abascal le recuerdan que sin su apoyo no hay alternativa a Sánchez. La advertencia de que la reversión de la amnistía será condición para la investidura coloca al líder del PP ante una disyuntiva incómoda: mantener el perfil moderado que buscó en Cataluña o plegarse a las exigencias de la derecha más beligerante.

El expresidente José María Aznar ha terciado en el debate con una corrección pública a Feijóo y un llamamiento a que “la agresión sediciosa al derecho no quede impune”, un mensaje que Vox comparte en lo sustancial. Mientras el PP oscila entre el apaciguamiento y la confrontación, Vox ocupa sin complejos el espacio de la oposición firme a la amnistía y se presenta como el único partido dispuesto a revertirla por completo.

La estrategia de Vox: firmeza y perfil propio

El movimiento de Vox tras el aval europeo responde a una doble lógica. De un lado, refuerza su credencial como el adversario más duro del independentismo, un activo electoral que la formación quiere explotar especialmente en Cataluña. Del otro, presiona al PP para que defina si su alternativa pasa por un “bloque nacional” sin concesiones —como pide Aznar— o por una moderación que abra la puerta a entendimientos con Junts. En cualquier caso, Vox deja claro que no facilitará un Gobierno del PP que mantenga la amnistía.

Con este envite, el partido de Abascal subraya su autonomía estratégica y marca la agenda a la derecha del PP. La amnistía, lejos de quedar liquidada por los tribunales, se convierte para Vox en una herramienta de presión política que le permite diferenciarse, movilizar a sus bases y condicionar el futuro de cualquier mayoría alternativa. La próxima cita electoral será, según los cálculos de la cúpula, la oportunidad para traducir ese discurso en un castigo real al independentismo.

La amnistía, avalada por Europa, se convierte para Vox en un eje de presión doble: al independentismo y a un PP que duda entre pasar página o reabrir la confrontación.

Este periódico ha contrastado con fuentes de la sede nacional de Vox que la dirección mantiene intacta su exigencia de derogación y que las condiciones para una investidura de Feijóo se formalizarán en los próximos meses, conforme se aproxime el final de la legislatura. Mientras tanto, el partido seguirá utilizando todas las tribunas parlamentarias para mantener vivo el debate y exigir responsabilidades políticas al independentismo.