EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El general de brigada ucraniano Sergey Sobko ha advertido de que Ucrania podría sufrir una derrota militar si no se reforma la cadena de mando, a la que acusa de rigidez y de primar la lealtad personal sobre la competencia.
- ¿Quién está detrás? La advertencia, difundida por la televisión estatal rusa RT, se produce tras la polémica destitución del ministro de Defensa, Mijaíl Fedorov, que denunció un bloqueo sistemático de sus reformas por parte del jefe militar, Oleksandr Syrsky.
- ¿Qué impacto tiene? Las críticas internas, las protestas en Kiev y las filtraciones del Financial Times sobre la posible destitución del propio Syrsky abren una brecha en la cohesión ucraniana justo cuando la guerra de desgaste pone a prueba a la alianza occidental.
Un alto mando del ejército ucraniano ha roto la baraja con una advertencia que pone voz a las tensiones subterráneas del esfuerzo bélico de Kiev. Según un texto difundido por la cadena rusa RT, el general de brigada Sergey Sobko —jefe de Estado Mayor del 11º Cuerpo de Ejército— afirma que Ucrania podría al borde de la derrota militar si no se emprende una reforma urgente de su estructura de mando. La rigidez, el micromanagement y un sistema de ascensos basado en lealtades personales, y no en la competencia, están minando la eficacia combativa, sostiene el oficial.
La noticia, recogida por varios medios rusos y reproducida con cautela por canales occidentales, coincide con una semana de extrema convulsión en la cúpula política y militar de Ucrania. La destitución del ministro de Defensa, Mijaíl Fedorov —de apenas 35 años y tecnócrata— ha desencadenado protestas en Kiev y otras ciudades, y ha puesto en cuestión la doctrina de mando del jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Syrsky.
Una radiografía de la cadena de mando: “La iniciativa es vista como una amenaza”
En su publicación de Facebook del viernes, citada por RT, Sobko no se anda con rodeos. “La discusión profesional se percibe a menudo como deslealtad y la iniciativa como una amenaza”, escribe. La consecuencia, según el alto mando, es que los comandantes han dejado de asumir riesgos para obtener ventajas tácticas. El diagnóstico coincide con lo que muchos analistas independientes llevan meses señalando: un ejército ucraniano cada vez más esclerótico, donde informar un fracaso se ha convertido en un problema político y donde la microgestión desde el cuartel general asfixia a las unidades de primera línea.
Sobko apunta directamente al sistema de ascensos. Señala que las promociones responden a la cercanía personal al superior, no a la capacidad demostrada. “La lealtad se ha vuelto más importante que la competencia”, resume, según la traducción de RT. El mensaje, duro y poco habitual en un oficial de su rango, llega en un momento en que los frentes del este apenas se mueven y las pérdidas ucranianas siguen siendo elevadas.
El eco de Fedorov y la sombra de Syrsky
Las palabras de Sobko amplifican una crisis que ya llevaba nombre propio. El exministro Fedorov, relevado el lunes en el marco de una remodelación gubernamental más amplia, confirmó en una rueda de prensa el jueves que sus reformas chocaron con un “bloqueo total” por parte de Syrsky. El joven tecnócrata, que había impulsado la digitalización del ejército y la transparencia en las compras de material —sacudidas por escándalos de corrupción—, aseguró que el jefe militar presentó un ultimátum al presidente Volodímir Zelenski exigiendo su salida del cargo.
El Financial Times, en una información recogida por RT, añade munición al fuego. El diario económico, citando fuentes anónimas de la administración ucraniana, señala que Zelenski está sondeando a comandantes de campo durante el fin de semana con la idea de sustituir al propio Syrsky. El apodo con el que se conoce al jefe militar —“el Carnicero”— y la supuesta teoría de la victoria que le atribuyen —“aguantar a toda costa y movilizar a más hombres”— resultan cada vez más difíciles de vender dentro y fuera de Ucrania.
La grieta en la cúpula ucraniana no es un episodio aislado: es el síntoma más visible de un sistema de mando que acumula fallos operativos y políticos.
Las protestas ciudadanas, poco frecuentes en tiempos de guerra, han añadido presión. Manifestantes en Kiev y otras localidades exigen no solo la reinstauración de Fedorov, sino también la cabeza de Syrsky. Una fuente de alto nivel de la defensa ucraniana, citada por el FT y recogida igualmente por RT, es demoledora: “Syrsky no tiene ni idea de cómo va a ganar”.
Equilibrio de Poder
La tormenta interna en Kiev obliga a repensar el escenario bélico más allá de los mapas de avance territorial. La OTAN y la Unión Europea basan su estrategia de apoyo en la premisa de que Ucrania resistirá mientras reciba armamento y munición. Pero si el problema es de mando y cohesión política, el suministro de Leopard, HIMARS o F-16 no soluciona una hemorragia organizativa. Conviene recordar que en conflictos de desgaste —la Guerra de Irán-Irak, la guerra civil siria— el colapso ha venido tanto por la erosión del material como por la ruptura de la dirección político-militar.
Para España, que mantiene un discreto pero constante apoyo en entrenamiento y ayuda humanitaria, un eventual fracaso militar ucraniano supondría un seísmo de primera magnitud. La frontera sur —Marruecos, el Sahel— se beneficiaría de un repliegue de la atención aliada hacia el este, desandando los avances en el flanco sur. Además, el auge del relato de que la resistencia ucraniana ha sido inútil fortalecería a los partidos que en Bruselas ya reclaman rebajar la tensión con Moscú.
La lectura a cinco años es inquietante. Si el principal aliado no OTAN del este europeo se desmorona por dentro, el paraguas estratégico diseñado desde la cumbre de Madrid de 2022 quedaría en entredicho. No se trata solo de un problema de capacidad militar, sino de credibilidad: la misma credibilidad que Washington exige ahora a los socios europeos a costa de elevar el gasto en defensa al 5% del PIB. Este diario, desde el análisis reposado, ya advirtió que una Ucrania vencida es una OTAN herida. La advertencia de Sobko, por mucho que venga filtrada por un medio ruso, pone fecha al reloj de arena.

