Euríbor: el índice se acerca al 3% y dispara la rentabilidad del ahorro en la Eurozona

El repunte del índice hipotecario, impulsado por el conflicto en Oriente Próximo, reaviva la batalla de los depósitos entre bancos europeos y eleva la presión sobre las hipotecas variables. Entidades como Volkswagen Bank y neobancos como Trade Republic lideran una pugna que benef

El euríbor vuelve a rozar el 3% este mes de julio, impulsado por el recrudecimiento del conflicto en Oriente Próximo. La facilidad de depósito del BCE sigue anclada en el 3,5%, pero el mercado interbancario ajusta sus primas de riesgo tras la reapertura de la tensión en el Estrecho de Ormuz, y eso dispara la cotización diaria del índice de referencia para la mayoría de las hipotecas de la Eurozona.

Por qué el euríbor vuelve a rozar el 3%

Tras el breve respiro de junio, cuando bajó hasta el 2,79% y quebró tres meses de subidas consecutivas, el euríbor ha retomado la senda alcista con fuerza. El tipo diario llegó a caer hasta el 2,7% a principios de julio por la expectativa de un alto el fuego, pero el rebote ha sido notable: el miércoles marcó un 2,91%, el nivel más alto desde marzo, y cierra la semana en el 2,87%. El detonante no ha sido una nueva decisión de Fráncfort, sino la geopolítica: la crisis en el Golfo vuelve a encarecer el dinero en el circuito mayorista y reduce las ya menguantes expectativas de otra bajada de tipos.

La lectura para el bolsillo español es clara. Las hipotecas variables, que se revisan con el euríbor a doce meses, se encarecerán en las próximas renovaciones, mientras la banca europea, necesitada de liquidez estable, se lanza a una guerra de depósitos que beneficia directamente al ahorrador. Es un fenómeno transfronterizo que se ha acelerado en las últimas semanas.

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La guerra europea de los depósitos: bancos, neobancos y el ahorrador español

Con el euríbor exigiendo rentabilidades más altas, la competencia entre entidades ha explotado. Volkswagen Bank, la filial financiera del gigante alemán con sucursal en España, acaba de romper el mercado a doce meses pagando un 3,15% TAE, la mejor oferta actual para ese plazo. El depósito, con un mínimo de 5.000 euros, está protegido por el fondo de garantía alemán hasta 100.000 euros, como cualquier otro producto paneuropeo. Le siguen de cerca Banca Sistema (Italia) con un 2,95% TAE y SmeBank (Lituania) con un 2,94%, ambos adscritos a los fondos de garantía nacionales de sus respectivos países.

Los grandes nombres también mueven ficha. Cetelem, la banca digital de BNP Paribas en España, mejorará a partir del lunes su oferta hasta el 2,75% a doce meses; el español Miraltabank se acerca al 2,67% a seis meses; y ING, en una promoción para nuevos clientes, alcanza el 3% en el plazo de cuatro meses con un saldo máximo remunerado de 50.000 euros. Sin embargo, la presión más intensa viene de los neobancos europeos que operan sin sucursal física pero con pasaporte comunitario.

Revolut paga un 3,51% TAE en su cuenta remunerada para nuevos clientes hasta el 16 de octubre, pero la letra pequeña lo limita a un máximo de 25.000 euros. Mientras, Trade Republic mantiene el 3,04% sin límite de remuneración, un producto que ha obligado a Bankinter, MyInvestor o Sabadell a revisar al alza sus propias cuentas para no quedarse atrás. La banca tradicional española, acostumbrada a una rentabilidad casi nula del pasivo, asiste a un escenario que parece sacado de la época precrisis: el ahorro vuelve a cotizar.

El euríbor al 3% ya no es solo un número: es la línea que separa la esperanza de un ahorro por fin rentable de la asfixia de las hipotecas.

El Eje del Poder Europeo

Detrás de esta batalla comercial hay un pulso estratégico que va más allá del marketing bancario. El BCE mantiene el tipo de la facilidad de depósito en el 3,5% como señal de firmeza contra la inflación subyacente, que sigue por encima del 2% en la Eurozona. Sin embargo, la realidad del mercado interbancario está moviendo el euríbor más cerca de ese nivel, lo que encarece la financiación mayorista y fuerza a los bancos a remunerar el pasivo para no perder depósitos. Es un ajuste que en España tiene una lectura dual: castiga a las familias con hipoteca variable, pero por primera vez en años ofrece rentabilidades reales positivas al ahorro conservador.

Desde Bruselas, la Comisión Europea observa con satisfacción cómo el mercado único financiero permite una competencia transfronteriza que antes era impensable. Los ahorradores españoles pueden contratar sin trabas un depósito en un banco alemán o lituano, una dinámica que erosiona el oligopolio doméstico y que el reglamento europeo sobre cuentas de pago consagra. Pero el verdadero riesgo se concentra en la próxima reunión del BCE en septiembre: si los precios energéticos repuntan y la inflación no cede, la presidenta Lagarde tendrá que aparcar cualquier recorte adicional, lo que mantendría al euríbor en torno al 3% durante más tiempo del previsto.

La tensión geopolítica en Oriente Próximo es, por tanto, una variable más del tablero monetario europeo. Mientras los misiles cruzan el cielo de Ormuz y los mercados descuentan un precio del dinero más alto, la banca —tradicional o neobanco— pelea por cada punto básico de rentabilidad. Y las familias españolas, con la revisión semestral de su hipoteca en el correo, son las primeras en notarlo. Como en Europa, el poder de decisión se aleja de Moncloa y se cocina entre Fráncfort, el estrecho de Ormuz y las mesas de operaciones de Londres.

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