Ortega Smith abandona el grupo de Vox y se pasa al Mixto: denuncia el ‘secuestro’ del partido por Abascal

La dirección nacional expulsó a Ortega Smith del partido en abril por desobedecer las órdenes de la cúpula. Su baja del GPVOX reduce al grupo a 32 diputados, una pérdida limitada que refuerza la cohesión.

Javier Ortega Smith formalizó ayer, viernes 17 de julio, su baja del Grupo Parlamentario VOX en el Congreso de los Diputados y ha pasado al Grupo Mixto, según confirmó el propio diputado en la red social X. Conserva el acta y, con su marcha, Vox pierde un escaño en el grupo, que se queda en 32 diputados.

La salida se produce tres meses después de que la dirección nacional expulsara a Ortega Smith del partido. En abril, el Comité Ejecutivo Nacional adoptó esa medida disciplinaria por negarse a abandonar la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid, desobedeciendo así una orden directa de la cúpula. Ya entonces, su continuidad en el grupo parlamentario resultaba una anomalía.

Una salida anunciada tras la expulsión del partido en abril

Ortega Smith, que fue secretario general de Vox y llegó a ser el número dos de la formación, ha acompañado su solicitud a la Mesa del Congreso con una carta dirigida a Santiago Abascal. En la misiva, califica su decisión de ‘dolorosa determinación’ y asegura que se marcha con ‘la conciencia tranquila’, aunque ‘profundamente decepcionado’.

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El diputado acusa a la dirección de haber ‘secuestrado’ el partido y de traicionar los principios fundacionales. También denuncia los ‘fulminantes e injustificados ceses’ sufridos y señala que la ‘implacable maquinaria’ del partido etiqueta como ‘disidentes’ a quienes cuestionan el rumbo actual. ‘No he sido yo el que se ha movido’, afirma en el texto.

Las acusaciones de Ortega Smith y el impacto en el Congreso

Las críticas del ya exdiputado del GPVOX son las más duras vertidas desde dentro contra el liderazgo de Abascal. Sin embargo, fuentes de la dirección de Vox consultadas por este medio restan trascendencia a la ruptura y recuerdan que Ortega Smith llevaba meses apartado de la vida orgánica y de la estrategia parlamentaria del grupo.

En el plano parlamentario, la baja reduce la representación del GPVOX de 33 a 32 escaños, pero no altera la capacidad de oposición del partido, que sigue siendo la tercera fuerza del Congreso. La perdida de un diputado es limitada y el Grupo Mixto, ahora con un integrante más, verá incrementada su fragmentación.

La salida de Ortega Smith, aunque dolorosa en lo personal, era el desenlace lógico tras su expulsión y no desestabiliza la línea política que marca Abascal.

Lectura estratégica: cohesión y control parlamentario

Desde un punto de vista estratégico, el abandono del grupo por parte de un dirigente que ya estaba fuera del partido refuerza la cohesión interna de Vox. La dirección nacional ha demostrado que no tolera la indisciplina, y el mensaje hacia dentro es nítido: quien no acate las directrices queda al margen. La salida de Ortega Smith, además, elimina un posible foco de contestación en el hemiciclo.

La pérdida de un escaño no compromete ninguna votación clave. Vox mantiene su capacidad de presión sobre el PP y el Gobierno, y el foco se mantiene en los grandes asuntos de la agenda nacional. Como viene siendo habitual, el partido encaja el golpe sin fisuras y sigue adelante.